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Por 2 horas, 6 agentes de la UTOP vejaron sexualmente a una joven

Indignación. Un séptimo policía mintió para encubrirlos y un jefe policial no actuó

Juzgadores. En la foto, los tres miembros del tribunal disciplinario de la Policía que indaga el caso.

Juzgadores. En la foto, los tres miembros del tribunal disciplinario de la Policía que indaga el caso. Fernando Cartagena.

La Razón (Edición Impresa) / Angélica Melgarejo / Cochabamba

01:56 / 27 de noviembre de 2014

S. T. C, de 19 años, o Minerva, fue abusada sexualmente durante dos horas por seis agentes de la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (UTOP) de Cochabamba, el 21 de julio, se conoció tras la lectura del pliego acusatorio de la Fiscalía policial.

El proceso disciplinario instaurado en contra de seis uniformados acusados de torturas y tratos inhumanos a una joven con presunta discapacidad mental comenzó el martes, pero tras estas revelaciones y para preservar “la honorabilidad” de los acusados y la institución fue declarado en reserva. El sargento Eloy P. M. fue acusado de faltar a la verdad, encubrir hechos y no denunciarlos,  y el excomandante departamental coronel Alberto Suárez de omitir hechos y no efectuar una denuncia al presentar informes.

De acuerdo con el pliego acusatorio presentado por la Fiscalía policial —cuya base son los informes suscritos por los coprocesados—  cerca de la 01.15 del 21 de julio, la joven se acercó a la unidad policial.  Los policías Rubén B. M., Marco C. L., la llevaron a la Comandancia de Guardia, cerraron la puerta y la abusaron, lo hicieron por turnos, para vigilar que nadie los descubra, pero Jesús F. V. los vio.

Apareció el agente Abraham H. Q. la llevó al dormitorio de músicos, ubicado en el primer piso de la UTOP. Después de 20 minutos, cuando Rubén B. M. y Marco C. L. lo buscaron para preguntarle por la joven el les dijo: “Me la he cerocuatreado”.

Hechos. La clave policial 04 significa “tener relaciones sexuales”. Cuando la víctima abandonaba el lugar, se topó en el patio con Froilán C., quien la obligó a subir, esta vez al dormitorio de Infantes donde también se presentaron Franz Y., Jesús F. V. , Marco C. L., Rubén B. M. Testigos manifestaron que “ella corría de una cama a otra, no quería tener relaciones sexuales con los policías”. No pudo escapar de los uniformados.

Los presentes —que no intervinieron para detenerlos— aseguran que los cinco la vejaron por turnos en un rincón del dormitorio y la sometieron a prácticas perversas. A las 03.00,  un policía que atestiguó lo ocurrido les amenazó con denunciar lo sucedido a sus superiores, por lo que los agresores dejaron a la muchacha, que se vistió como pudo, no logró encontrar toda su ropa y salió con rumbo al baño. Luego la sacaron de las instalaciones policiales. Esa madrugada, ella denunció el hecho, volvió al cuartel, pero nadie le hizo caso. Una vendedora del lugar relató que la víctima le contó lo ocurrido y luego se fue.

Para cubrir el delito, los uniformados aseguraron al principio que Minerva era trabajadora sexual, y que se hacía llamar como la “Diosa del amor” y admitieron que solo violaron el reglamento por mantener relaciones sexuales en su unidad. Sin embargo, se comprobó que ella se acercó al lugar porque no tenía dinero, tenía hambre y solicitó ayuda.  En las pericias psicológicas, ella aseguró que no estaba en sus cabales y pidió sancionar a quienes al verla desprotegida la vejaron.

Claves de la acusación fiscal

Encubrir

El 21 de julio por la mañana, el coronel Alberto Suárez, comandante departamental de la Policía de Cochabamba, fue informado de lo ocurrido por el comandante de la UTOP, Jaime Alemán, quien después fue trasladado a otro destino y dispuso el arresto de los implicados y les pidió un informe. Tampoco denunció el delito a la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen. Fue Alemán quien denunció el hecho y convocó al personal de Laboratorio que colectó elementos de la escena.

Proceso disciplinario declarado en reserva

El proceso disciplinario contra seis agentes de la Unidad Táctica de Operaciones Policiales de Cochabamba por abusar de una joven, de un séptimo por encubrimiento y del excomandante departamental de la Policía, coronel Alberto Suárez, por omitir la denuncia fue declarado en reserva a las 16.45.

“A partir del presente momento se declara reserva de actuaciones hasta la conclusión de la audiencia” en base a la Ley del Régimen Disciplinario de la Policía, dijo la presidenta del Tribunal Departamental Disciplinario, coronel Lidia Senzano.

Dos abogados de los acusados,  que un día antes exigieron que sea público e incluso que se identifique a la víctima, se declararon preocupados por la cobertura periodística, que según ellos daña la imagen de sus defendidos al mostrarlos a la población y  condenarlos.

El martes, iniciado el proceso disciplinario, la Oficina Jurídica para la Mujer pidió la reserva con el fin de evitar que el nombre de la víctima sea conocido, que fue rechazada. Jasmani Torrico, abogado de Franz Y., dijo que la Fiscalía no hizo una “adecuada identificación e individualización de la supuesta víctima”.

Dos de los denunciados dicen que no hubo abuso

Dos de los seis policías de la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (UTOP), acusados de torturas y tratos inhumanos a una joven con discapacidad mental, negaron ser partícipes de los vejámenes a los que fue sometida y contrariamente a lo que sostienen sus informes aseguraron que no ofreció resistencia y, al contrario, que  “gozaba” y “disfrutaba”.

Sin embargo, el Código Penal tipifica en su artículo 308  como violación incluso el acceso carnal “aunque no mediara violencia física o intimidación, aprovechando de la enfermedad mental, grave perturbación de la conciencia o grave insuficiencia de la inteligencia de la víctima, o que estuviere incapacitada por cualquier otra causa para resistir”.

Además, entraron en contradicciones y uno de ellos aseguró que fue amenazado por sus camaradas con la divulgación de un video de lo sucedido para obligarle a guardar silencio.

Video. Rubén B. M. contó que la joven se acercó a la unidad a preguntar por un policía que él no conocía, “vino Abraham H. y dijo que lo conocía y se fueron los dos con rumbo desconocido”, declaró.  Allí estaban Franz Y., Jesús F. V. Marco C. L., Rubén B. M., y Jesús F. V. con los que “la joven tuvo relaciones sexuales, ella los escogía, (...). No se resistía, quería tener más, y “disfrutaba”.

Marco C. L. ratificó lo dicho: “No vi golpes, ni forcejeos, ni resistencia”, expresó. Preguntaron si estaba enojada, “ella gozaba”, respondió el sujeto. Pero también contó que “varios camaradas me dijeron que si elevaba el informe correspondiente, iban a mostrar el video en el cual yo aparezco, pero yo no tengo miedo”, indicó.  Rubén B. M. acotó que también recibió amenazas.

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