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Cocinaba en una pensión, pero iba a ser prostituida

Una vez que llegó a Argentina, el 10 de agosto, con la promesa de trabajar como secretaria en un consultorio psicológico, a Mónica, de 19 años, la pusieron a trabajar como cocinera de una pensión familiar en el barrio Chacarita de Buenos Aires

La Razón (Edición Impresa) / Miguel Rivas / El Alto

00:00 / 07 de diciembre de 2014

Una vez que llegó a Argentina, el 10 de agosto, con la promesa de trabajar como secretaria en un consultorio psicológico, a Mónica, de 19 años, la pusieron a trabajar como cocinera de una pensión familiar en el barrio Chacarita de Buenos Aires

Teresa H., la madre de Mónica, contó a La Razón lo que su hija vivió en su aventura de conseguir trabajo y estudiar en otro país. “Ella no cuenta mucho, no quiere hablar, pero lo que sabemos es que en el lugar la golpeaban y obligaban a cocinar”.

La menor de edad fue trasladada hasta el barrio Chacarita, a un lugar llamado La Villa. De acuerdo con los relatos de Mónica a su familia, en ese sitio vivían muchos delincuentes.

“Yo lo comprobé, cuando llegamos al lugar luego de despistar a la Policía Federal de Argentina. La gente tomaba y fumaba como algo normal. Las casas le daban al lugar un aspecto de barrio bajo o zona roja”, explicó la progenitora que viajó a ese país.

Las obligaciones diarias de Mónica eran cocinar para la familia y para otras personas que iban a comer al lugar. En varias oportunidades fue agredida físicamente. Junto a ella se encontraban otras cuatro jóvenes, que también fueron llevadas allí a trabajar.

“Tres de ellas lo hacían como meretrices y otra también trabajaba en labores de casa. Una de ellas le dijo a Mónica: no debiste haber venido, esto es lo peor que hay”, recordó la madre.

Mónica se enteró de que debía pasar un tiempo en esa casa, hasta acostumbrarse al sitio, para luego ser ofrecida como meretriz, en un ambiente que era habilitado al fondo de la vivienda.

Donde ella trabajaba era un comedor y cocina que se podían apreciar desde la calle a través de una ventana. Fue así que sus papás lograron verla y Mónica a ellos, para luego correr a abrazarse con ellos “como un acto interminable”, apuntó Teresa H. “Lo que sucedió en minutos, pareció una eternidad para mi hija, porque ha sufrido mucho”, agregó.

Anunció un juicio en contra de los responsables. La joven está en su casa a la espera de un tratamiento psicológico y de su hijo, que fue producto de una violación.

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