Ciudades

Construcción de edificios de más de 5 plantas cae 18% en La Paz

Si bien la cantidad de construcciones ha disminuido, la perspectiva de La Paz es crecer hacia arriba y por ello los problemas en tres edificios causaron alarma y pusieron en debate la falta de fiscalización de las obras en el municipio.

Altura. Abajo, Obrajes, y arriba, Sopocachi, donde se halla el edificio más alto de la urbe, Girasoles. Foto: Nicolás Quinteros/arquivo

Altura. Abajo, Obrajes, y arriba, Sopocachi, donde se halla el edificio más alto de la urbe, Girasoles. Foto: Nicolás Quinteros/arquivo

La Razón (Edición Impresa) / Guadalupe Tapia / La Paz

00:00 / 20 de enero de 2013

La construcción de edificios en La Paz está en descenso. En 2012, el gobierno local autorizó la edificación de 182 inmuebles de más de cinco plantas, 18% menos que los 223 edificios avalados sólo en los primeros ocho meses de 2011.

Esta reducción fue calificada como un fenómeno normal por el director municipal de Administración Territorial, Álvaro Viaña.

“En 2008 y 2009 se dieron los picos más altos de construcción por el cambio del reglamento de Uso de Suelo y Patrones de Asentamiento (USPA) de 2007. Los resultados de la aplicación de la Ley de Uso de Suelos Urbanos (LUSU) —promulgada el 18 de diciembre de 2012—, se verán a fin de año y principios de 2014”, apuntó.

La Dirección de Administración Territorial y Catastral, que depende de la Oficialía de Planificación para el Desarrollo, informó que de enero a agosto de 2011, las subalcaldías autorizaron la construcción de 223 edificios de más de cinco plantas.

Sin embargo, en toda la gestión 2012, el Gobierno Municipal emitió 182 autorizaciones de construcción de edificios con esa característica, 18% menos que en los primeros ocho meses de la gestión pasada y 42% menos que en 2010, cuando se emitieron 315 autorizaciones.

De las autorizaciones emitidas en 2012 para edificar inmuebles de más de cinco pisos, el  Macrodistrito Centro concentra el mayor número, con 72 planos aprobados (39%). El barrio de Miraflores es un ejemplo del boom de la construcción, ya que sólo en la avenida Busch se pueden contar una decena de edificios de más de ocho pisos en edificación. 

El segundo macrodistrito con más planos de construcción autorizados es el Sur, con 66 (36%).

Quien recorra  la avenida Hernando Siles del barrio de Obrajes puede observar al menos diez edificaciones de más de ocho pisos en construcción, en inmediaciones de la avenida Ballivián de Calacoto se advierten unas seis y este movimiento es similar en Achumani y Cota Cota.   

Cotahuma se ubica en tercer lugar, ya que en 2012 se emitieron 38 autorizaciones (21%). Dentro de este macro, buena parte de las obras se concentra en el barrio de Sopocachi.

En la lista le sigue el Macrodistrito Max Paredes con cinco autorizaciones (3%) y Periférica con tan sólo una aprobación (0,5%).

La elección de macros, distritos o barrios para construir está directamente vinculada con el Mapa de Riesgos 2011 del gobierno local, según el cual en el macro Centro el 57% del terreno tiene riesgo muy bajo y 23%, bajo. En el Sur, 25% presenta riesgo bajo y 43% riesgo moderado.  En Cotahuma, 47% ofrece riesgo moderado y 10% entre bajo y muy bajo, por citar algunos ejemplos.

Riesgos. Si bien la cantidad de construcciones ha disminuido, la perspectiva de La Paz es crecer hacia arriba y por ello los problemas en tres edificios causaron alarma y pusieron en debate la falta de fiscalización de las obras en el municipio.

El 17 de octubre, el edificio Angélica María —que se encontraba en construcción entre la calle Díaz Romero y  Av. Argentina, Miraflores—  provocó la caída de un inmueble de cinco plantas y daños en viviendas aledañas.

La presidenta de la junta de vecinos de Miraflores, Patricia Aguirre, denunció que problemas de esta índole son recurrentes y protestó porque la Alcaldía no asume su responsabilidad. “Cuando una persona se queja por los trabajos que hacen estas construcciones, nos salen que son problemas de privados y eso no puede ser”, reclamó.

El 22 de octubre, en la zona 14 de Septiembre, las excavaciones en predios de la Empresa Nacional de Ferrocarriles (Enfe), en la avenida Apumalla, pusieron en riesgo inminente una decena de edificaciones.

Si bien la obra contaba con autorización edil, una vez que se iniciaron las labores y comenzaron a rajarse las casas que estaban encima del terreno, el gobierno edil dijo no tener tuición para frenar los trabajos. 

Finalmente, el 17 de diciembre, el colapso de una columna estructural (la 6B) en el cuarto nivel de parqueos del edificio El Alcázar —situado en la calle Federico Zuazo— obligó a evacuar a 174 familias y a las personas que trabajaban en 91 locales comerciales u oficinas.

La Sociedad de Ingenieros de Bolivia (SIB) identificó fallas de construcción, fallas de cálculo, desorden estructural, mientras que la Alcaldía verificó la alteración de planos.

El 24 de diciembre, en una solicitada, la Alcaldía reveló también que el visado de planos que efectúan los colegios profesionales de ingenieros y arquitectos de La Paz se redujo al colocado de un sello. “No hay evaluación del proyecto ni cálculo estructural”, develó.

“La verificación y registro de los proyectos de construcción por las instituciones colegiadas se ha reducido en los últimos años a la obtención  de un sello que sólo precautela los derechos de autor de los profesionales arquitectos, pero en ningún momento se trata de un análisis o evaluación del proyecto y mucho menos de los cálculos estructurales de las edificaciones”, añadió.

Decreto. El 6 de noviembre de 2012, se aprobó el decreto municipal de Simplificación y Cualificación de Trámites para la Emisión del Permiso de Construcción, que aparte de reducir  el trámite, permite que la municipalidad otorgue una autorización preliminar al inicio de las obras y le instruye fiscalizar la construcción antes de aprobar definitivamente los planos para verificar que no hayan sido alterados.

Dicha norma quitó al Colegio de Arquitectos la tuición de visar planos, porque en su criterio lo único que hacía era “poner un sello” para avalar una construcción.

La medida fue duramente criticada por el ente colegiado. “Durante  años hemos solicitado a la Alcaldía trabajar juntos para hacer fiscalizaciones, pero nunca atendieron nuestra solicitud”, expresó su presidenta, Zulema Montaño.

No obstante, el vicepresidente de la Sociedad de Ingenieros de Bolivia, filial La Paz, Mario Galindo, señaló que su organización trabaja con la Alcaldía en mecanismos para que las construcciones sean supervisadas  

Para Viaña, los problemas que se suscitaron se debieron a problemas en la etapa de construcción. Por ello dijo que la normativa futura debe establecer las responsabilidades de cada institución. “Se está trabajando con la SIB un mecanismo que permita realizar revisiones periódicas a las obras”, apuntó el funcionario.

En 2012, la Alcaldía  aprobó 806 planos    

En 2012 se aprobaron 806 planos de construcción, según informe de la Dirección de Administración Territorial y Catastral, dependiente de la Oficialía Mayor de Planificación para el Desarrollo del gobierno edil de La Paz. La cifra es menor a la reportada en 2011, cuando, de acuerdo con el anuario estadístico 2011 de la Alcaldía, se autorizaron  950 planos arquitectónicos de construcción. Desde 2000 hasta 2011 se tiene un total acumulado de 11.039 planos aprobados en el municipio.

Con la LUSU, la Alcaldía busca ejercer más control

Con la Ley de Uso de Suelo Urbano (LUSU), aprobada el 18 de octubre de 2012,  el Gobierno Municipal de La Paz pretende incorporar parámetros de construcción que garanticen que esas edificaciones sean seguras y fijar la cantidad máxima de pisos que se pueden construir según el tipo de suelo.

“El reglamento del USPA (Uso de Suelos y Patrones de Asentamiento) de 1993 aplicaba de manera global una normativa en toda la ciudad. En 2007, el USPA cambió a reglamento de nivel macrodistrital y, finalmente, con la LUSU se aprueban las construcciones por distritos”, explicó el director de Administración Territorial de la Alcaldía, Álvaro Viaña.

La LUSU está acompañada por ordenanzas que identifican las peculiaridades de cada  uno de los 21 distritos en los que está dividido el municipio. Es decir que desde que rige la LUSU el riesgo de las construcciones se determina según las variables del emplazamiento del proyecto—para lo que se apela al Mapa de Riesgos y a la clasificación de suelos de la Dirección Especial de Gestión Integral de Riesgos.

Variables. También se toma en cuenta la capacidad portante del suelo, las características geológico- geotécnicas del terreno (suelo, pendientes, materiales, estratos, etc.) y la cantidad de plantas (pisos) permitidos de acuerdo con cada patrón de asentamiento, las cargas máximas de la edificación y sus usos (vivienda, comercio, educación, deporte, salud, industria, recreación).

“Estas variables se introducen en las matrices digitales para la tramitación del Permiso de Construcción y, luego de establecer el nivel de riesgo de la construcción y el uso, permiten establecer los estudios técnicos complementarios que debe presentar el solicitante”, mencionó Viaña.

Según el funcionario municipal, los resultados de la aplicación de la nueva normativa se verán en 2014.

Arquitectos critican al Gobierno Municipal

El Colegio de Arquitectos de La Paz objeta la forma “unilateral” con la que el Gobierno Municipal cambia las normas de construcción en la ciudad de La Paz, y cuestiona que promueva el crecimiento vertical, sin tomar en cuenta la capacidad del sistema de alcantarillado, ni la calidad de los suelos de la urbe.

“Se han suscitado problemas en edificaciones no porque los proyectos estén mal elaborados, ni por culpa de los profesionales, sino por falta de políticas municipales y por la poca difusión de la situación de los suelos urbanos. Por La Paz atraviesan más de 300 ríos y hay un sistema de alcantarillado que podría colapsar por falta de planificación”, advirtió la presidenta del Colegio de Arquitectos, Zulema Montaño.

Montaño envió una nota con estas observaciones al alcalde de La Paz, Luis Revilla, empero, declaró que no obtuvo respuesta.

Fatalista. Sin embargo, para  Mario Galindo, vicepresidente de la Sociedad de Ingenieros de Bolivia (SIB) filial La Paz,  la visión de los arquitectos es muy fatalista.

“Si se pensara en ese sentido, el único camino para La Paz sería impedir más construcciones, pero eso iría en contra del desarrollo. Lo que se puede hacer es orientar a la gente y mejorar la planificación”, señaló.

Para planificar el desarrollo de la ciudad, el Gobierno Municipal promueve el proyecto La Paz 2040, cuyo eje es redensificar áreas que tienen suelos seguros, como Sopocachi, Miraflores y el Sur.

Ésta es una respuesta a la imposibilidad de la urbe de expandirse horizontalmente por los problemas de límites que arrastra con municipios vecinos.

“No debemos olvidar la importancia para los habitantes de la ciudad del acceso a la vivienda. No se está descuidando ningún aspecto de planificación, por eso la nueva Ley de Uso de Suelos Urbanos toma en cuenta la calidad de suelos para edificar”, manifestó el director edil de Administración Territorial, Álvaro Viaña.

Si bien la Alcaldía adecua las normas para ejercer más control, el Colegio de Arquitectos de La Paz duda que acabe con la forma poco regulada de construir, mientras siga abriendo procesos de regularización de edificaciones.

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