Ciudades

Sujeto mata a su expareja y a su hijo para no pasar pensión

Condena. Confesó el feminicidio y el infanticidio, y fue sentenciado 

La Razón (Edición Impresa) / Kattya Valdés / La Paz

00:59 / 13 de octubre de 2015

Javier Amargo Mamani asesinó brutalmente a su expareja Máxima A. T., de 35 años, y a su hijo de un año y ocho meses, fruto de esa relación,  para no pasar pensiones. El doble crimen fue cometido el sábado en la comunidad de Sullkata, municipio de Guaqui, departamento de La Paz.

El sujeto, quien confesó el feminicidio y el infanticidio, se sometió a un juicio abreviado y fue condenado la mañana de ayer a la pena máxima de 30 años de presidio sin derecho a indulto en el Juzgado de Instrucción Mixto Liquidador de Guaqui.

El criminal  fue aprehendido el mismo sábado luego de que se descubrieran los cadáveres de la madre y su hijo. “Yo bajaba de mi casa y en la senda del camino la encontré a mi hermana muerta, junto a mi sobrinito. Grité a mis vecinos, pedí ayuda, luego le avisé a mi madre y después fui a denunciar a la Policía Fronteriza”, contó a la red Unitel Benjamín A. T., hermano de la víctima.

Este doble crimen se suma a otro que sucedió la noche del martes 6 de octubre en El Alto, donde Luis J. M., de 23 años, asfixió a su pareja Sara E. C., también de 23, y la hija de ambos, de siete meses, con un cinturón y luego botó su cuerpo en un basurero en el barrio Rosas Pampa de esa urbe. El cadáver de la nena  hasta la tarde de ayer no había sido encontrado. El asesino también confesó.

Con estos dos feminicidios, la cifra en Bolivia se eleva a 78 en lo que va de 2015, según un recuento de la organización Alianza Libres Sin Violencia. En el departamento de La Paz son 14 las mujeres que fallecieron víctimas de la violencia machista.  La historia de estas dos víctimas tiene un común denominador, ambas habían iniciado un proceso judicial para que los padres de sus hijos les entreguen asistencia familiar para su sustento y educación, razón por la cual terminaron muertas.

Culpable. “Mi hermana Máxima ha tenido un hijo con este hombre, y él tenía que pagar la asistencia familiar. Ella le estaba siguiendo un proceso y para mañana (por hoy) era la audiencia, y por tanta presión (sic) de mi hermana este hombre ha decidido asesinarla”, argumentó el hermano.

El criminal, quien ya tenía otra relación, golpeó a sus víctimas con una piedra hasta aplastar la cabeza de su expareja y la de su hijo.  Jesusa T., madre de la mujer, contó que en cuanto supo que su hija había muerto, pensó que el culpable era el padre del infante. Los cuerpos sin vida de ambos fueron trasladados al coliseo de Sullkata, comunidad ubicada a siete kilómetros de Guaqui, y los vecinos fueron en busca del principal sospechoso.

“Los comunarios le pidieron que se quite la ropa y ahí descubrimos que tenía heridas en sus manos (ella se defendió) y en las rodillas tenía señales de haberse hincado sobre la paja, y el lugar donde estaba el cuerpo de mi hermana es un sendero lleno de paja”, dijo el entrevistado.

El sujeto confesó, fue sentenciado la mañana de ayer y por la tarde fue internado en el penal de máxima seguridad de Chonchocoro. Hasta ayer, la Dirección Departamental de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV) de La Paz no tenía información sobre este nuevo caso.

No hay FELCV en Guaqui

Detalle

La Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia no cuenta con oficinas en el municipio de Guaqui. Por esa razón fue la Policía Fronteriza la que atendió el caso y la fiscal Martha Flores presentó la imputación contra Javier Amargo Mamani.

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