Ciudades

Lidia y Marcela, otras 2 víctimas mortales de la violencia machista

Feminicidios. Según un recuento, este año en Cochabamba ya se cometieron 22

Tristeza. Los familiares de una de las víctimas retiran el cuerpo de la morgue para las posteriores exequias.

Tristeza. Los familiares de una de las víctimas retiran el cuerpo de la morgue para las posteriores exequias. APG.

La Razón (Edición Impresa) / Angélica Melgarejo / Cochabamba

02:34 / 18 de septiembre de 2015

Alfredo R. C., de 37 años, mató a Lidia B. J., de 34, con un golpe que le dio en la nuca con un palo cuando ella estaba en la cama y se disponía a dormir; Juan H. Ch., de 48 años, acuchilló a Marcela C., de 46, y luego provocó un incendio, según la Policía.

Ambos crímenes se cometieron  en Cochabamba —en lo que va del año se perpetraron 22 feminicidios en el departamento— y  además tienen en común que el asesino era la pareja de la víctima. Uno confesó el crimen y el otro lo niega todo.

Por la mañana, la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV) confirmó el deceso de Lidia. Ella había discutido con su esposo, luego decidió irse a dormir y apagó las luces.  “En ese instante recibió un golpe en la cabeza con el palo que usaban para trancar la puerta, lo que motivó el deceso”, informó el coronel Alejandro Pozo, director de la FELCV.

Alfredo R. C. cometió el ataque  entre la medianoche del miércoles y la 01.30 de ayer en su vivienda ubicada en Tamborada A, al sur de la ciudad capital. Ambos —oriundos de Aiquile— se casaron hace cuatro años, aunque llevaban conviviendo 14, y tenían cuatro hijos, una adolescente de 14 años y tres varones de 8, 6 y 4 años.

Confesión. Cerca de las 04.00  se presentó en la fuerza anticrimen y denunció que su esposa había sido agredida, que se desvaneció y no despertaba. La Policía la encontró muerta y su hija contó lo que pasó. Alfredo R. C. fue aprehendido y remitido a la Estación Policial Integral del Sur. “Tuvimos una discusión, reaccioné por celos, no medí el golpe, yo no quería matarla”, justificaría el sujeto después.

El segundo crimen fue cometido en un domicilio de Villa Sebastián Pagador. Por la tarde, la Unidad de Bomberos llegó al lugar porque se había denunciado un incendio. Pero al sofocar las llamas encontraron el cuerpo semiquemado de Marcela C. “Cuando se hizo el levantamiento del cadáver se evidenciaron varias heridas con arma punzocortante en el cuerpo”, informó el coronel Pozo.

La FELCV sostiene que Juan H. C apuñaló a Marcela, su cónyuge, luego usó una garrafa como un soplete para quemar el rostro de la víctima y después “se dio a la fuga” en su vehículo. Los cónyuges —según sus parientes— tenían frecuentes peleas. Ella tenía una tienda en la calle Brasil, que dejó porque el sujeto le pidió telefónicamente que retorne al hogar por un asunto urgente.  

Juan H. C. fue aprehendido cerca de las 17.30 cuando intentaba ingresar a la casa y aseguró que a las 06.00 dejó a su pareja en la tienda. “Luego me he ido a trabajar a Sacaba, al lado de Colomi, y recién estoy llegando”, declaró. La pareja tenía cuatro hijos de 27, 23, 20 y 7 años.

“Tenían problemas con anterioridad, aparentemente el sujeto era muy celoso”, dijo Pozo, a tiempo de pedir a las mujeres, reflexionar.  “Al menor indicio de agresión deben denunciar para no llegar a estos extremos”, recalcó.

Sujeto lanza a su pareja encinta del segundo piso

Jorge C. V., de 23 años, golpeó a su cónyuge, una adolescente de 16 años con seis meses de gestación, y luego la empujó desde el segundo piso. Ambos compartían una habitación en un multifamiliar del barrio Cerro Verde, Cochabamba.

La víctima fue internada en el hospital Harry Williams. Tiene una  fractura en el cráneo y hematomas por todo el cuerpo, y además perdió al bebé.   Según los testigos, la pareja comenzó a discutir en inmediaciones del mercado Calatayud, el sujeto empezó a golpearla a la altura de la Terminal de Buses y después en el cuarto que compartían.

El delito fue cometido el fin de semana. La madre contó a los periodistas que los vecinos le informaron que Jorge C. V. era agresivo y constantemente golpeaba y humillaba a su hija, además sospechan que consumía drogas. “Ella no lo denunció porque lo quería y estaba amenazada”, añadió.

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