Ciudades

El Alto tiene un laboratorio que gradúa y arma lentes de aumento

Servicio. Es una iniciativa de la Alcaldía alteña y cuenta con respaldo cubano

Función. Una vista del laboratorio municipal de óptica en la Juan Pablo II.

Función. Una vista del laboratorio municipal de óptica en la Juan Pablo II. Fotos: Miguel Rivas.

La Razón (Edición Impresa) / Miguel Rivas / El Alto

01:11 / 01 de diciembre de 2014

Desde junio de este año, funciona en El Alto el primer laboratorio óptico municipal, que tiene la capacidad de realizar mediciones, graduaciones y armado de lentes. Inicialmente, esta labor la efectúa para estudiantes de los dos últimos cursos de secundaria de colegios fiscales.

El laboratorio funciona en una oficina cedida por la Brigada América Cubana, ubicada en la avenida  Juan Pablo II, al lado del regimiento de la Fuerza Aérea, ya que la Alcaldía no contaba con un lugar propio para hacerlo funcionar. El administrador del laboratorio, Ivar Santos Mamani, señaló que este préstamo es temporal. “Estamos en la búsqueda de un ambiente, estimamos que para 2015 ya tengamos algo fijo y propio”.

El laboratorio se encuentra al lado de los consultorios de los médicos cubanos. Está en el costado izquierdo del inmueble. La habitación mide seis por diez metros. Allí están instalados los aparatos que se utilizan para montar los lentes, un estante en el que se guarda el lote completo, de 1.000 unidades donadas adquiridas con presupuesto del Seguro Escolar de Salud Obligatorio (SESO), y un mostrador y una decena de sillas.

Sobre uno de los escritorios se halla instalado el lensómetro, un aparato que sirve para medir o calibrar el eje óptico de los lentes. Es similar a un microscopio. Al fondo del laboratorio se puede apreciar dos aparatos más: una biseladora y un canaleador. El primer equipo ayuda a darle forma lisa a los lentes con una rueda que gira y talla el vidrio, mientras lo moja. El canaleador hace un surco alrededor del lente para poder colocarlo en la montura, explicó Pedro Pañuni, encargado del aparato.

El trabajo que se realiza en el laboratorio óptico requiere algunos pasos de organización: el primero es acudir a una unidad educativa seleccionada de acuerdo con una evaluación de necesidades de los alumnos con problemas de visión y que además tengan pocos recursos económicos.

Un vez que se coordina con el director del colegio, el siguiente paso es llevar a los alumnos a un centro de salud de la red municipal o acudir a la unidad educativa junto a un médico cubano, con la especialidad de oftalmología para hacer las mediciones de las diotrías. El material que se lleva para hacer este trabajo es una tabla optométrica, que es un panel que lleva inscrita letras de distintos tamaños que sirven para medir la agudeza visual. También se le muestra al alumno una serie de modelos de monturas para que elija el modelo y se lo mida  frente a un espejo.

Una vez que el galeno hizo el trabajo de medición manual, se toman los datos completos del alumno, como su nombre, edad, colegio y zona en la que vive. Ese registro se lo lleva al laboratorio oftalmológico en el que se busca el vidrio adecuado al problema de visión.  Con la medida y el modelo comienza el proceso de armado, por lo que los lentes pasan primero por el lensómetro, luego por la biseladora y después por el canaleador.

El lente,  que se termina en aproximadamente 20 minutos, es entregado a los estudiantes a través de la dirección de la unidad educativa. Hasta la fecha, la Alcaldía distribuyó a los escolares 275 anteojos, montados en este laboratorio por lo que aún le falta distribuir 725 unidades, de las 1.000 que recibió de SESO.  La ONG Ojos del Mundo ayudó a conseguir los cristales, de la óptica Illimani, a un precio más económico.

En el laboratorio trabajan nueve funcionarios ediles, cinco que van a los colegios para mostrar las monturas y tomar datos de los alumnos, dos que arman los lentes y otros dos en el área administrativa. El laboratorio, según refiere la jefa de este taller, Paola Alarcón, necesita de más espacio y más equipamiento para producir lentes, por lo que se planea conseguir un nuevo ambiente, más personal y equipamiento.

Amplían la entrega a niños

2015

En esta gestión, la medición y dotación de lentes bajo receta médica se hizo con estudiantes de los dos últimos cursos de secundaria. Pero en 2015 se ampliará desde niños de cinco años hasta jóvenes de 21.

Colegios

Los colegios donde ya se realizaron los exámenes médicos y se efectuó la dotación de 275 lentes fueron: 16 de Agosto, Gran Bretaña, Los Andes, El Progreso, 21 de Septiembre y República de Bolivia.

El 60% padece de astigmatismo

El 60% de los 275 alumnos de colegio que fueron recetados para usar lentes sufre de astigmatismo, sostuvo la jefa del Laboratorio Municipal de Oftalmología, Paola Alarcón. “Según los datos registrados, el 60% de los alumnos sufre de ese problema, es decir, un defecto del ojo que consiste en una curvatura irregular de la córnea, lo que provoca que se vean las imágenes algo deformadas y poco claro el contorno de las cosas”.

Alarcón señaló que el 20% sufre de miopía, que es un defecto del ojo que produce una visión borrosa o poco clara de  objetos lejanos. El 20% tiene miopía y astigmatismo. El oftalmólogo Andrés Trujillo dijo que entre los factores que causan problemas de visión en El Alto están el clima y la geografía.  “Estos problemas ópticos no solo se presentan en los jóvenes, sino en la población en general, pero se acentúa en algunos por el uso de las computadoras y exposición al sol”.

‘Tenía mucha necesidad’

Mónica Condori, es alumna de la promoción y expresó que tenía mucha necesidad de usar lentes. “Un día vinieron de la Alcaldía y dijeron que iba a haber una campaña para la promoción. Yo no podía ver desde lejos y eso me causaba mucha dificultad. Entonces ésta fue una buena oportunidad para poder tener mis lentes, que en otros lugares cuesta caro con la medición más. Ahora la necesidad será mayor porque en la universidad vamos a leer mucho”.

‘Ahora veo más claro’

Para Jessica Colquehuanca, el sol le afectaba mucho los ojos, y dijo que es la primera vez que le dicen que debe usar anteojos. “Nunca los usé, pero sí me hacía falta, creo que el uso de la computadora y el estar en el sol me afectó un poco. Lo que debemos hacer ahora es cuidar los lentes ya que algunas letras se ven borrosas y nos han dicho que nos vamos a acostumbrar poco a poco. Veo muchas cosas más claras que antes y me alegra”.

‘Estamos muy contentos’

Ariel Aduviri, alumno de 6° de secundaria, dijo que una de las cosas que le gusta hacer es leer. “Me gusta la lectura, que además es necesaria, para estudiar, para entender muchas cosas, pero cuando uno tiene algunos problemas visuales se cansa rápido, no logra ver, debemos acercarnos al pizarrón o al objeto que queremos distinguir. Es un problema mayor, cuando se quiere abordar un minibús y no se ve la línea”. 

‘Que lleguen a más chicos’

Cristian Ticona está feliz con sus nuevos lentes y opinó que se debe seguir con esta labor para llegar a otros alumnos. “Creo que deben haber más estudiantes que necesitan estos lentes. Lo que pasa es que es necesario. El uso de computadoras y otros equipos de nueva tecnología, además de ir a jugar a la cancha, provoca que tengamos algunos problemas en la vista. Pero qué bueno que nos ayuden porque no tenemos recursos económicos”.

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