Ciudades

El Alto tiene 23 licorerías legales y un sinnúmero de clandestinas

Alcohol. La Alcaldía no da permisos desde 2007, pero estos negocios proliferan

Oferta. Una de las licorerías asentadas en el área de la Ceja, donde proliferan este tipo de negocios.

Oferta. Una de las licorerías asentadas en el área de la Ceja, donde proliferan este tipo de negocios. Miguel Rivas.

La Razón (Edición Impresa) / Miguel Rivas / El Alto

02:54 / 09 de febrero de 2015

La Alcaldía de El Alto tiene registradas solo 23 licorerías, el 90% de ellas están ubicadas en la Ceja. Pero en esta ciudad existe un sinnúmero de estos negocios. Por ejemplo, en un recorrido, La Razón encontró 90 negocios de venta de alcohol solo en la Ceja.

El jefe de la Unidad de Actividades Económicas y Publicidad Urbana, de la Alcaldía de El Alto, René Durán, reveló que solo 23 negocios de venta de bebidas alcohólicas cuentan con licencia de funcionamiento, los cuales la obtuvieron antes de 2007. Ese año se aprobó una ordenanza que prohibió la autorización de más negocios de esta índole.

“Pese a existir esa prohibición, los negocios siguen proliferando, hay muchas licorerías”, admitió Durán y añadió que la apertura es “indiscriminada” pese a la Ordenanza 132/2007 cuyo fin era frenar que se abran más tiendas de este tipo. En los registros ediles, además de las 23 licorerías legales, figuran otros 48 negocios de toda índole en los que está autorizada la venta de alcohol, como whiskerías, bares, cantinas, moteles y cabarets.

Negocios. Las licorerías autorizadas en la Ceja se hallan entre las calles 1 y 7 de las vías Jorge Carrasco, Franco Valle y Raúl Salmón, además de la avenida Antofagasta. Pero en esta área se ven unos 90 negocios relacionados con la venta de licores, según comprobó La Razón. También existen tiendas de venta de alcohol en las avenidas Julio César Valdez, la Plaza de la Cruz, el cruce a Villa Adela y esta misma zona.

Asimismo, se contabilizaron al menos 32 negocios de este tipo en las zonas Santiago II, 1° de Mayo, 16 de Julio, Río Seco, Alto Lima y Cosmos 79 y Kiswaras. Una de las características de estos comercios es que durante las noches encienden en sus puertas o ventanas una luz morada fluorescente.

Otro distintivo es que cerca del 80% utiliza rejas para evitar robos, según los dueños que aceptaron ser entrevistados por este medio, pues la gran mayoría se mostró reacio a hablar sobre estas tiendas.  “Están abiertas desde las 19.00 hasta las 05.00. En ese lapso se acercan muchas personas, algunos en estado de ebriedad que se alteran o incluso quieren entrar al negocio”, explicó Rogelio Mayta, vendedor en la avenida Bolivia.

Una parte de los 23 negocios autorizados para la venta de alcohol en El Alto son quioscos ubicados en la Ceja, en la calle Franco Valle, a media cuadra de la Alcaldía Quemada.  En este sitio también se quejaron de robos. “Se acercaron, dos preguntaban y tapaban la visión, otro sacaba las botellas a escondidas, nos dimos cuenta después”, relató una vendedora, que no quiso identificarse.

La proliferación de licorerías  se debe a que la venta de alcohol se ha convertido en un gran negocio, explicó el sociólogo Andrés Luque. “Por esa razón existen no solo licorerías, sino también lenocinios, bares y otros que se camuflan en galerías, wallys, alojamientos e internets”. El director de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV), capitán Edwin Silva, añadió que la proliferación de estos negocios deriva en problemas de inseguridad ciudadana.

Padres y estudiantes piden más fiscalización

Mayor control de la proliferación de licorerías y de otros centros de expendio de bebidas alcohólicas es el pedido de los representantes de la Federación de Padres de Familia (Fedepaf) y de la Federación de Estudiantes de Secundaria (FES) de El Alto.

Según Ismael Vargas, presidente de la Fedepaf, los negocios de venta de alcohol están cada vez más cerca de las unidades educativas y más todavía en el área de la Ceja. “Hay muchos de estos negocios, lamentablemente de fácil acceso para niños y jóvenes. Lo que les importa a los vendedores es ganar dinero y no se dan cuenta de las consecuencias sociales”, explicó.

La secretaria ejecutiva de la FES, Roxana Huanca, dijo que las autoridades deben acabar con la venta indiscriminada de alcohol. “Hemos visto que las licorerías venden tragos no solo para adultos sino también para jóvenes. Además, los mayores beben frente a sus hijos. Creo que debe haber un control más estricto y una mayor conciencia en la venta”

La Dirección de Recaudaciones del gobierno local cuenta con un registro de 27.218 actividades económicas, de las que 89 pertenecen a whiskerías, lenocinios, clubes privados y otros, de los que 48 son bares, cantinas y otros, y 18 prostíbulos. Solo 23 son catalogadas como licorerías o tiendas de expendio de bebidas.

Con rejas, por seguridad

“Hemos colocado rejas, lo que pasa es que  muchos de los que se acercan a comprar llegan en estado de ebriedad y pretenden pasarse de listos, se tornan agresivos y se han dado casos en los que, incluso, han pateado las rejas. Una vez me dormí y vi que alguien intentaba ingresar, hacía maniobras con sus manos para abrir las rejas. Cuando me acerqué, simuló estar mareado y me dijo que quería un singani”,          explicó un vendedor del barrio alteño de Villa Adela.

Ponen horarios de venta

En abril de 2013, la Dirección de Recaudaciones y Políticas Tributarias de la Alcaldía emitió la Resolución Técnica Administrativa (RTA) 467/2013, que dispuso la clausura definitiva de las actividades económicas, especialmente de locales de venta de bebidas alcohólicas, en caso de que éstos incumplan por más de tres veces las disposiciones municipales contenidas en la Ordenanza 132/007. Esta última definió   los horarios específicos de funcionamiento.

Negocios de 30 años

Los vendedores de licores en la esquina Franco Valle y Tiwanaku están en ese sitio desde hace 30 años, según uno de sus afiliados. “Son aproximadamente 30 años, si no más. Hemos sido los pioneros en este negocio y contamos con toda la autorización, con bebidas garantizadas. Estar en este lugar no es fácil, porque se ven muchos actos delictivos que en algunas oportunidades nos han involucrado. Han querido agredirnos, golpearnos y robarnos”.

Dos marchas antibares

La Federación de Estudiantes de Secundaria (FES) de El Alto se movilizó en dos oportunidades en contra de los bares, cantinas y otros lugares de expendio de bebidas alcohólicas, bajo el argumento de que éstos ayudan a generar violencia pues venden licor a menores de edad. La primera ocasión fue en 2007, cuando los estudiantes atacaron bares y cantinas y quemaron algunos de estos negocios. La segunda tuvo lugar en 2012, con las mismas consecuencias.

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