Ciudades

El trabajo infantil provoca deserción

Un importante número de niños trabajadores estudia por las noches

La Razón (Edición Impresa) / Miguel Rivas / El Alto

03:27 / 16 de noviembre de 2015

Un informe del Ministerio de Trabajo y la Fundación Comunidad Wiphala señala que el 10% de los niños y niñas trabajadores de la Ceja dejaron de asistir a clases en sus unidades educativas, y el 90% lo hace solo por las noches.

El representante del Defensor del Pueblo en El Alto, José Luis Hidalgo, explicó que este informe detalla que de 320 menores de edad que trabajan en este céntrico lugar, el  58% son mujeres (185) y 42%, varones (135).

“Una de las razones por las que dejan el colegio es porque se convirtieron en personas en situación de calle, ya que sus ingresos son mínimos o se dedican a cuidar a sus hermanos u otros familiares como sus padres”, agregó.

Hidalgo dijo que los niños perciben salarios entre Bs 20 y 50 por día, y que el 77% de ellos está satisfecho con sus ganancias y el 65% con el trabajo que desarrolla en el comercio informal.

Necesidad. La principal causa para que los menores de edad trabajen en las calles es la necesidad de contar con dinero para distintos fines, explicó el sociólogo Rodrigo Téllez. “El trabajo infantil es un fenómeno social que tiene múltiples raíces o causas, entre las que se puede nombrar a la pobreza de las familias, el que vivan en la calle o la permisividad de la misma sociedad”, expresó el experto.

Téllez indicó que esto puede derivar en definitiva en la deserción escolar y a su vez en problemas de salud o psicológicos.

“Su desarrollo se adecua al ambiente donde se encuentran, por ejemplo, un puesto de venta en medio de una calle de dos por dos metros, en el cual no tienen la opción de moverse por el peligro de los motorizados, donde las tareas escolares las deben realizar sentados, y donde además juegan y comen”, describió.

Sin embargo, no todas las familias son pobres, algunas solo deciden que los niños o niñas trabajen junto a sus padres como parte de una formación social.

Hidalgo explicó que la deserción escolar se inicia entre los 11 y 13 años, etapa en la que los adolescentes optan por quedarse en la calle y abandonar a su familia. Organizan su forma de vida en la vía pública, donde comen, duermen y trabajan.

No tienen seguro ni aguinaldo

Los niños, niñas o adolescentes que trabajan en la Ceja no cuentan con un salario fijo, un seguro social, vacaciones ni aguinaldo, y según el representante del Defensor del Pueblo en El Alto, José Luis Hidalgo, y las propias declaraciones de los menores de edad, incluso sus salarios se reducen al 50% por descuentos injustificados.

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