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Fácil adquisición de chips dificulta rastreo telefónico

La Policía realiza un seguimiento a los autores de llamadas telefónicas que piden dinero o recargas de crédito. No obstante, el rastreo de las comunicaciones es muy complicado porque es fácil comprar un chip, utilizarlo y luego descartarlo, sostiene el coronel Daniel Quintanilla, director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de La Paz.

La Razón (Edición Impresa) / J. Quispe / La Paz

00:00 / 22 de marzo de 2015

La Policía realiza un seguimiento a los autores de llamadas telefónicas que piden dinero o recargas de crédito. No obstante, el rastreo de las comunicaciones es muy complicado porque es fácil comprar un chip, utilizarlo y luego descartarlo, sostiene el coronel Daniel Quintanilla, director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de La Paz.

“Pueden usar un número y después botarlo, y no sabemos a quién perteneció”, indica un investigador de la División Trata y Tráfico de Menores, quien pide no ser identificado.

“A través de esas llamadas se hace un seguimiento y se ha logrado desarticular redes, aunque por lo general este tipo de delito es personal, puede tratarse de algún vivillo; pero, como dije, se logró identificar a la persona”, añade Quintanilla.

La fuerza pública lleva un  registro de estos números y, en algunos casos, detectó que la llamada tiene origen en la cárcel de San Pedro. El Director de la FELCC insiste en que si recibe una llamada o mensajes de texto en los que le avisan que ganó un premio, le piden recargas o dinero para ayudarle a recuperar un vehículo robado o para encontrar a un familiar desaparecido, el ciudadano debe dar parte a la Policía.

No obstante, hay quienes caen en el lazo. “Recargamos Bs 300 por información sobre mi hija Jazmín Mamani Aliaga, que está desaparecida, pero al final nunca nos dieron información”, dice su padre Pablo Mamani. La joven apareció el 26 de febrero.

Internos de San Pedro ‘desempolvan’ dos delitos

Los ajustes de cuentas dentro de un penal y la falsificación de billetes son otros dos viejos delitos que los presos de la cárcel de San Pedro de la ciudad de La Paz volvieron a poner en práctica.

“Hace unos diez años se encontró cómo falsificaban billetes, utilizando cortes antiguos, los lavaban e imprimían sobre ellos los nuevos”, recuerda  el coronel de la fuerza pública retirado Alfredo Saavedra, experto en la identificación de papel moneda adulterado.

No obstante esta práctica habría retornado, de acuerdo con un reporte policial del 1 de enero de 2015, cuando hallaron, además de cuchillos, droga y bebidas alcohólicas, billetes falsos en poder de los reos de San Pedro.

“Lo sacan afuera a través de sus familiares y así engañan a la población”, revela un investigador que pide no ser identificado.

Familias víctimas de internos que purgan sus delitos en la cárcel se acercan también al penal para ajustar cuentas con presos.

“Dicen: ‘su nombre es tal… y está en la sección tal… y queremos que le rompan la pierna o que lo asusten…’. Así llegan y hay internos que aceptan hacer el trabajo, pero al final les engañan diciendo que lo hicieron, pero para ese rato ya han cobrado el dinero”, cuenta un exinterno de la cárcel.

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