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Fiscalía recibe cada día 3 casos de trata, pero resultan ser fugas

La Fiscalía de El Alto recibe cada día tres denuncias de trata y tráfico de personas; pero luego de la investigación, ninguna de ellas resulta ser real, sino, en su mayoría, casos de fuga de adolescentes de sus domicilios.

Una pareja de jóvenes en El Alto; las desapariciones son en realidad fugas. FOTO: MIGUEL RIVAS

Una pareja de jóvenes en El Alto; las desapariciones son en realidad fugas. FOTO: MIGUEL RIVAS

La Razón (Edición impresa) / Miguel Rivas / El Alto

02:15 / 05 de agosto de 2013

La Fiscalía de El Alto recibe cada día tres denuncias de trata y tráfico de personas; pero luego de la investigación, ninguna de ellas resulta ser real, sino, en su mayoría, casos de fuga de adolescentes de sus domicilios.

“Lo que pasa es que a algunos efectivos de la Policía les hace falta mayor conocimiento y capacitación para tipificar un delito”, explicó el fiscal de materia de esta urbe, Harold Jarandilla. Son los uniformados quienes remiten esa cantidad de casos y los presentan como trata y tráfico.

Pero el director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), coronel Ramiro Magne, rechazó las acusaciones del fiscal. “Nosotros les pasamos los casos con todos los detalles que se deben presentar; otra cosa es que ellos no quieran dar una sentencia dentro de lo que corresponde a cada hecho”.

Aseguró que los efectivos a su mando están preparados para calificar un delito.

La FELCC informó que en El Alto se presentaron en el primer semestre de este año, 60 casos de trata y tráfico de personas, especialmente de menores de edad. Pero la Fiscalía señala que cada día recibe tres casos tipificados como trata y tráfico, lo que hace un total de 90 en sólo un mes.

Jarandilla insiste en que los uniformados no saben tipificar los delitos y que, además, les hace falta realizar investigaciones más exhaustivas y efectuar trabajos de inteligencia.

La apreciación de Jarandilla fue compartida por el otro fiscal de materia de esta ciudad, Boris Flores, y entre ambos ratificaron que sólo una de las denuncias presentadas como trata y tráfico puede ser catalogada como real. Fue el caso de un menor de 11 años de edad que fue secuestrado en Potosí para trabajar en una fábrica clandestina de cocaína en la ciudad de El Alto.

El resto de los incidentes presentados por la Policía se refieren, en un 90%, según Flores, a escapatorias de adolescentes de sus viviendas por problemas familiares o por estar con sus parejas. El otro 10% está relacionado, señaló, con adopciones ilegítimas o tenencia ilegal de menores.

Jarandilla añadió que el único hecho que sí correspondía a ese delito, atendido en el primer semestre de 2013, no prosperó, porque las investigaciones quedaron truncas por un mal accionar de los uniformados. Dijo que en este caso los uniformados se hicieron presentes, de manera abierta, en el barrio de donde había escapado el muchacho, y los involucrados desaparecieron.

De ese modo, ambos señalaron que no existe ninguna banda de trata y tráfico desbaratada, ni ningún sospechoso acusado y menos alguien sentenciado por esta causa. Aunque también coincidieron en que sí existe este delito en El Alto y los menores capturados son llevados a Villazón, en la frontera con Argentina, y a Perú.

Para refrendar su criterio, Jarandilla contó un caso. Una menor de edad salió de su casa para reunirse con sus amigas; y retornaba tarde en compañía de su amigo. Eran aproximadamente las 21.30, cuando recibió en su celular una llamada de su madre que le amenazó con golpearla en cuanto llegue a su casa.

Esto la asustó —dijo el fiscal— y la menor de edad decidió cambiar de rumbo y dirigirse a la casa de  su tía en El Alto, pero como era de noche, se desorientó y le pidió a su amigo que la aloje. “Los policías remitieron este hecho como un caso de trata e inculparon al amigo; pero al investigar los hechos, descubrimos que no era así”.

Para el fiscal, las investigaciones de la Policía carecen de método, por lo que no se logra desbaratar bandas ni redes de tratantes ni traficantes.

“De manera general, todos los que estamos inmiscuidos en el área jurídica legal, entre policías, fiscales y abogados, sabemos cómo operan los delincuentes en sus diversas categorías. Para atrapar a los que tratan con seres humanos, hay que seguirlos, hay que pasar desapercibidos; pero ¿qué hace la Policía?, se acerca a las casas o lugares sospechosos con uniformes, en vehículos que los identifican y esto provoca la huida de los delincuentes y no se los halla”, explicó.

Con la sospecha, tras haber hallado a una persona o una víctima, y sin ningún otro elemento, los policías derivan el caso como de trata y tráfico.Sin embargo, el coronel Ramiro Magne insistió que la capacitación de los policías en esta materia es permanente.

Jóvenes fugan de su  casa

Parejas

El fiscal de materia de El Alto, Boris Flores, aseguró que al menos el 90% de los casos en los cuales los jóvenes son reportados como desaparecidos e incluso que sus papás los denuncian como secuestros, en realidad se trata de escapatorias de casa con su pareja o por problemas familiares.

Datos

La Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen reportó que en el primer semestre de este año se presentaron 62 casos de trata y tráfico de jóvenes y 327 denuncias de personas desaparecidas.

Un niño que pisaba coca logró escapar

Un niño de 11 años fue secuestrado en Potosí. Los tratantes lo llevaron a El Alto y lo encerraron en un domicilio donde se fabricaba droga. Ahí, lo obligaron a pisar coca.

El fiscal de materia Harold Jarandilla narró que el menor fue derivado a su repartición, luego de que éste hubo escapado de sus captores. “Un grupo de personas lo raptó en Potosí y lo trajo hasta El Alto para trabajar en una fábrica de droga. El niño se ganó la confianza de la gente que lo capturó; y en eso lo enviaron a comprar cigarrillos y fue ahí que logró escapar. Contó que dentro de la vivienda había otros menores de edad y que la gente que vigilaba siempre caminaba con armas en la mano”, relató.

En este caso, no se logró tener arrestados porque la Policía —dijo— no investigó más del hecho. “No se supo dónde era la casa, cuántos hombres y niños había, nada”, concluyó la autoridad.

Es el único caso que atendió la Fiscalía alteña que puede ser tipificado como trata y tráfico de personas, pero por la falta de colaboración y datos investigativos fue archivado sin que haya una persona acusada ni alguna detenida.

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