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En La Paz, los carros bomberos no pueden ingresar a unas 10 arterias

Las calles atestadas de vendedores y de alta pendiente impedirían que los carros puedan llegar hasta el lugar del siniestro. Las mochilas de agua son una opción.

Infografía: La Razón/Fuente: Unidad de Bomberos Antofagasta

Infografía: La Razón/Fuente: Unidad de Bomberos Antofagasta

La Razón (Edición Impresa) / kattya valdés n la paz

00:00 / 31 de enero de 2016

Los camiones mataincendios de la Unidad de Bomberos Antofagasta no pueden acceder al menos a 10 arterias en la ciudad La Paz debido a las ferias callejeras, el congestionado tráfico en calles aledañas y a la pronunciada pendiente de algunas vías.

Los pasajes La Tablada, Ortega, la calle Otero de la Vega, Mariano Graneros, Rodríguez, Tumusla, Huyustus y Garcilazo de la Vega, Villa de la Cruz y Diego de Peralta son algunas de las arterias de la sede de gobierno donde los camiones no pueden llegar, informó el director departamental de Bomberos, coronel Edwin Lazo.

“Como la ciudad es tan congestionada por vehículos y peatones, hay sectores a los que se nos dificulta el desplazamiento de nuestros motorizados por la presencia de las ferias, como en la arteria Rodríguez, La Tablada, la Garcilazo, el pasaje Ortega y otros”, precisó.

Cuando se presenta algún siniestro en estas zonas “tenemos que ingresar a pie, cuando el incendio ya ha afectado a mucha gente, como pasó en la feria de la Huyustus”, recordó.

Los incendios suscitados el 1 de enero en la populosa feria y en un depósito situado en la calle Illampu, que afectaron a 320 comerciantes, pusieron sobre la mesa de debate la vulnerabilidad de la urbe en esta materia.

Topografía. La Empresa Pública Social de Agua y Saneamiento (EPSAS) descartó la posibilidad de instalar hidrantes en la Huyustus debido a que, por la feria, la vía está cerrada al tráfico vehicular gran parte de la semana, lo que fue corroborado por el comandante departamental.

Además de los anaqueles y tarimas que obstaculizan el paso de los carros matafuego la topografía de la urbe paceña, caracterizada por sus pronunciadas pendientes, en el centro y en sus laderas, también perjudica la labor de este cuerpo policial.

“Hay vías que son muy pendientes, como Villa de la Cruz y Diego de Peralta, a las que no suben nuestros vehículos por el peso. Llegamos hasta donde se puede y de ahí tenemos que ver si se pueden jalar las mangueras, que con la presión alcanzan unos 50 metros. De lo contrario debemos subir a pie y usar las mochilas de agua”.

Estas bolsas de plástico son usadas por los agricultores para fumigar sus cultivos; sin embargo, según Lazo, son muy útiles para sofocar las llamas, ya que tienen una capacidad de almacenaje de 20 litros. También hay bolsas de lona usadas en siniestros forestales, en las que se puede cargar la misma cantidad del líquido.

Cuando estalla el fuego en los cerros, debido a la quema de basura y matorrales que efectúan algunas personas, los camiones de este cuerpo policial especializado tampoco pueden llegar al lugar exacto del siniestro, por lo que los efectivos tienen que hacer uso de estos morrales. “Durante la época seca, entre junio y septiembre, atendemos hasta cinco incendios forestales por día”, en La Paz, informó el coronel Lazo.

Otro aspecto que perjudica el trabajo de la Unidad de Bomberos Antofagasta es el congestionado tráfico vehicular en la urbe paceña, en especial en horas denominadas punta.

“La gente siempre se queja de que llegamos tarde, pero por el tráfico se nos dificulta llegar de inmediato. Las calles son muy angostas y muchas veces tenemos que tomar las aceras para desplazarnos y (hasta) hemos sufrido accidentes. Nos hemos chocado porque nuestros vehículos son muy anchos, tienen 2,20 metros”.

En cuanto Radio Patrullas 110 recibe una llamada de emergencia sobre el inicio de un incendio en alguna zona de la ciudad, o la llamada ingresa directamente a la línea 119 monitoreada por personal de esta unidad —que estrenó en octubre de 2015 un moderno cuartel construido por el Gobierno Municipal— se activa la alarma y los agentes de turno se desplazan a la zona en cuestión.

Por turno, cada brigada está integrada por ocho personas y cuando la magnitud no es grave todos se desplazan en el motorizado de intervención rápida, que tiene una capacidad de almacenar 1.400 litros del líquido.

 Sin embargo, cuando se trata de un siniestro de mayor magnitud los uniformados se trasladan en los camiones cisterna que almacenan 10.000 litros del líquido.

“Son los efectivos de los Módulos Policiales y de las Estaciones Policiales Integrales (EPI) los que nos alertan de la magnitud del incendio, ya que son los primeros en acceder al lugar”.

En función a eso desplazamos más personal. Si es de gran magnitud desplazamos incluso al destinado en El Alto, ahí contamos con 40 efectivos, y a los de la zona Sur, que tienen 10”.

En la unidad de La Paz trabajan 133 policías, quienes son apoyados por 25 voluntarios.

Respecto a las causas de los que originan las llamas, esta unidad atendió en su mayoría casos originados en el descuido.

Causas. “Los más comunes en La Paz tienen que ver con el uso de las garrafas. La gente normalmente cierran la llave de la hornilla, pero no la de la garrafa; muchas veces hay fuga en las abrazaderas, en el tubo flexible o en los ductos. Cuando las personas prenden el interruptor de la luz, como el ambiente está saturado de gas, se inicia el fuego”.

Otra de las causas, según el entrevistado, son las ollas y calderas olvidadas sobre las llamas. En el caso de las viviendas que cuentan con gas domiciliario, sostuvo que no se han registrado siniestros dentro de los inmuebles, aunque sí en las arterias en las que se realizaban algunos trabajos.

De todas formas, la autoridad recomendó estar atentos al sonido que se genera cuando hay alguna fuga de gas. Si este es el caso, sugirió ventilar el ambiente abriendo puertas y ventanas, y llamar a los bomberos para que verifiquen si hay algún desperfecto en la conexión.

En cuanto a las conexiones eléctricas, Lazo pidió tener cuidado con los enchufes y con los extensores. No se los debe sobrecargar y si uno va a salir a la calle, es preferible desconectar los aparatos y equipos alimentados por la energía eléctrica, recordó.

‘De 98 mercados, 48 tienen extintores’

La Federación Única Departamental de Mercados de La Paz asegura que de los 98 centros de abasto que hay en la urbe, 48 (49%) cuentan con extintores.

“Son 48 los que tienen extintores por sectores, el de comida tiene uno, el de verduras otro, el de carnes, así nos organizamos”, explicó el dirigente Willy Chipana.

Este dato contradice el brindado el 6 de enero de 2016 por el entonces director edil de Mercados, Miguel Ayala, quien dijo que los dos únicos centros que tenían extintores eran el Camacho y el Lanza. Al día siguiente, los vendedores de La Bolita informaron que también cuentan con esos aparatos.

En 2013, esa dirección municipal emitió una circular que dispone que cada abasto adquiera estos artefactos. La Razón visitó nueve y verificó que siete, Rodríguez, Sopocachi, Lanza, Camacho, Villa Fátima, Yungas, Miraflores y La Bolita, cumplen con la resolución.

Sin embargo, este diario no pudo establecer que hayan sido recargados —una vez por año— como establece la norma.

El mercado Uruguay y el Kollasuyo —el último estrenado en julio de 2013— carecen de los matafuegos. Según Chipana, en el primer caso se debe a la división de la dirigencia, que actualmente tiene tres cabezas. En el segundo, María Inés Álvarez, maestra mayor, afirmó que se están organizando para adquirir “dos por cada piso, ocho en total”.

El coronel Edwin Lazo, de Bomberos, recomendó que cada vendedor tenga uno y que no lo compren entre varios. En caso de incendio, puede que el custodio del equipo esté ausente, advirtió.

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