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La Av. Manco Kápac se convierte en un bar abierto, alertan vecinos

Pese a los operativos que realiza la Intendencia Municipal, los anaqueles que expenden bebidas alcohólicas en esta arteria violan su horario de funcionamiento

Expendio. A las 09.00 comienza la venta de licores en la avenida en la que hay 63 puestos autorizados.

Expendio. A las 09.00 comienza la venta de licores en la avenida en la que hay 63 puestos autorizados. Wara Vargas.

La Razón (Edición Impresa) / Kattya Valdés / La Paz

00:06 / 28 de junio de 2015

José aún recuerda el día en que fue atracado en la avenida Manco Kápac. En esta arteria, según la Policía, se producen a diario al menos cinco riñas y peleas entre ebrios, que compran las bebidas de las decenas de anaqueles que expenden esos productos.

Todas las noches, grupos de jóvenes y adultos, entre ellos indigentes y alcohólicos consuetudinarios, se dan cita en esta arteria, flanqueada por 63 puestos autorizados de venta de licores y otro tipo de bebidas, denuncian vecinos.

La Razón visitó este punto el miércoles 10 de junio y comprobó que la actividad comienza a las 09.00, y que el producto se comercializa desde Bs 5. Quienes tienen sus casas en esta calle o en las paralelas viven en permanente zozobra, de acuerdo con José, de 23 años, quien no da su apellido por temor a represalias. Él fue atracado por una cuadrilla de borrachos meses atrás.

“Iba camino a mi casa, eran las 11.00, cuando de pronto un grupo de ebrios se me acercó y por intentar quitarme mi mochila, me cortaron el brazo con una botella rota. Fue una experiencia difícil de olvidar, desde entonces tengo miedo hasta caminar de día”, recuerda el joven universitario.

Al igual que José, otros temen transitar por esta avenida. Carlos Costas asegura que “en las mañanas siempre están los alcohólicos que compran bebidas de estos puestos (los anaqueles) y no se puede caminar porque es peligroso, agreden a la gente”. En esta vía se encuentra el Policlínico Manco Kápac de la Caja Nacional de Salud.

La doctora Carmen Arteaga, quien trabaja hace cinco años en ese centro de salud, informa que la atención a heridos por arma blanca es casi cotidiana. “Rompen vidrios. Uno de ellos (los bebedores) el otro día rompió una ventana y empezó a querer cortar a toda la gente que pasaba por la calle (con un trozo). Es un peligro esta avenida”.

Pero no solo los vecinos y las personas que circulan por esta arteria están expuestos al peligro, sino los profesionales que trabajan en ese centro de salud.  “A una de las doctoras que estaba saliendo del trabajo le tiraron una botella que pasó cerca de su cara, sucedió a plena luz del día”, rememora Arteaga.

Según el sargento segundo Mario Condori, único responsable de la seguridad del policlínico mencionado, efectivos de la Patrulla de Auxilio Ciudadano (PAC) “realizan patrullajes cada tres horas por esta zona, pero lo único que hacen es echar el trago de los alcohólicos (al suelo) y dispersarlos, pero después que se van ellos se vuelven a reunir, porque ya conocen la rutina de la Policía”.

El Módulo Nº 9 Apumalla, situado a una cuadra del puente Vita, que divide las avenidas Manco Kápac y Apumalla, registra un promedio de cinco casos  por día, según informó un oficial que se encuentra de turno y quien no quiere dar su nombre, ya que por instrucciones superiores no pueden formular declaraciones a los medios de comunicación.

“Llegamos a atender cinco casos por día y a la semana más o menos entre 30 y 35. Los hechos que se registran son riñas y peleas, con lesiones, como apuñalamientos y cortes en la cara”.

“Cuando hay heridos, los trasladamos al Hospital La Paz; si solo se trata de riñas y peleas, al autor lo conducimos a la Pando (Unidad de Conciliación Ciudadana), pero si existen lesiones graves, el caso es derivado a la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), donde será atendido por un fiscal”, explica.

La Ley nacional 259 o Ley de Control al Expendio y Consumo de Bebidas Alcohólicas, promulgada en 2012, establece (art. 18): “la prohibición en el expendio y comercialización de bebidas alcohólicas en vía pública, salvo autorización específica (…), otorgada por los gobiernos municipales”. En el artículo 19, prohíbe el consumo de bebidas alcohólicas, “en vía pública (…) y en establecimientos de salud”.

Quienes infrinjan la normativa “serán sancionados con una multa de 250 Unidades de Fomento a la Vivienda (UFV) —que al cambio actual de Bs 2,06 asciende a Bs 515— o trabajos comunitarios en la forma y plazos señalados por los gobiernos municipales en coordinación con la Policía”.

La norma también prohíbe la venta de bebidas que contengan alcohol a menores de 18 años (Art. 20). Al respecto, el artículo 31 determina que “los establecimientos (que lo hagan) serán sancionados, la primera vez, con una multa de 10.000 UFV (o Bs 20.600 al cambio actual) y la clausura temporal por diez días continuos del establecimiento.

Si por segunda vez se incurriera en esta prohibición, la sanción es la clausura definitiva. Sin embargo, las disposiciones no se cumplen. El oficial del Módulo Policial de Apumalla asegura que “como no existe la parte denunciante, los infractores simplemente cumplen ocho horas de arresto y vuelven al puente de la Vita”.

Bar. Además de los dos oficiales de esa sección, dos trabajadores de la Intendencia recorren la zona, sin contar con las rondas que llevan a cabo oficiales del PAC y de Radio Patrullas 110.  Pese a todos estos controles, esta avenida es un bar abierto durante las noches, se quejan vecinos, debido a que existen anaqueles que atienden en horarios fuera de los establecidos por la norma. Sin embargo, el director edil de Mercados y Comercio en Vía Pública, Miguel Ángel Ayala, asegura que no verificaron esa infracción y que continuarán con los operativos de control.

La Ley Municipal Autonómica 049, que regula el expendio y consumo de estos productos en La Paz, dispone que los puestos situados en vías o espacios públicos autorizados solamente pueden operar de 09.00 a 21.00 y deben vender licores en envase cerrado.

Además, tienen prohibido permitir el consumo en el puesto de venta o el área circundante, expender alcohol de manera fraccionada o por copas, instalar mesas y sillas, y vender vasos o copas. “De infringir esta normativa, la primera vez son sancionados con una suspensión de cinco días; la segunda, con una clausura temporal de 15 días; y en caso de reincidencia el puesto es revertido”, recordó el funcionario.

Cámaras de seguridad en el área

Hay dos cámaras de videovigilancia en la Manco Kápac y la Policía es la encargada de su monitoreo. “Esto permite  un despliegue con mayor celeridad”, explicó el coronel José Luis Ramallo, director de Seguridad Ciudadana de la Alcaldía.

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