Ciudades

Por ayudar a pareja que era asaltada son atacados

Inseguridad. Ocurrió entre las 02.00 y 02.30 en San Francisco

Insegura. La plaza San Francisco, donde ocurrió el asalto el jueves.

Insegura. La plaza San Francisco, donde ocurrió el asalto el jueves. La Razón-Archivo.

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Quispe / La Paz

00:35 / 16 de enero de 2015

A Richard Choque su padre le aconsejaba: “Si ves robar, hazte el desentendido. No te metas en líos”, pero la madrugada del jueves cuando él y su amigo Berny Quispe vieron cómo una pareja era asaltada quisieron ayudar, sin embargo les golpearon y robaron.

Él, un costurero de pantalones, de 37 años, está arrepentido, tiene una herida profunda de unos cinco centímetros en el parietal derecho. “Esto me pasa por entrometido”, mascullaba ayer mientras hacía la denuncia en la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) en La Paz. 

Quispe, a quien le robaron Bs 6.000 y un teléfono móvil, también está contrariado. “No sé qué pensar. Por ahí esa pareja a la que intentamos ayudar solo era un cebo para que caigamos, porque después desaparecieron”, teoriza. El amigo también costurero  tiene 26 años y retornó de Sao Paulo, Brasil, a La Paz para intentar forjar su futuro en Bolivia con su novia brasileña.

Choque y Quispe son amigos de infancia y ambos partieron hace unos años al país vecino a dedicarse a la costura. Hace unos meses regresaron con el proyecto de instalar su taller y exportar pantalones al mercado brasileño. La noche del miércoles, ambos se encontraban en una discoteca a metros de la Plaza Mayor de San Francisco, de La Paz.

Habían tomado dos jarras de licor, según Quispe, que aún tenía en el bolsillo Bs 6.000 que no pudo depositar en su cuenta bancaria. Pasadas las 02.00 emprendían el retorno a sus casas, cuando vieron cómo una pareja era asaltada en el sector donde se abordan vehículos de transporte público  para ir a la Ceja, El Alto. “Nosotros corrimos, pero cuando llegamos fuimos rodeados por ocho personas”, cuenta Choque.

Peregrinaje. Ambos les hicieron frente. El más joven se sacó el cinturón, pero fue reducido e introducido a un minibús blanco, donde aguardaban otras cinco personas, quienes le golpearon y le robaron teléfono y dinero.

Choque intentó ayudar a su amigo, pero uno de los asaltantes le arrojó una piedra “del tamaño de dos puños”, cuenta. El proyectil le alcanzó en la cabeza y quedó noqueado y sangrando en el suelo.  Si la media hora entre las 02.00 y 02.30 fue difícil, después comenzó un verdadero peregrinaje para buscar ayuda. Choque sangraba y Quispe no tenía su teléfono móvil y ninguno poseía dinero.

Pese a todo llegaron hasta la FELCC, donde les dijeron —según el herido— que no había sistema electrónico para registrar la denuncia y que era mejor que vayan a un centro de salud. Al  final consiguieron que reciba asistencia médica. En este ir y venir habían pasado tres horas.

Choque llegó a su casa con su amigo a las 06.00; tres horas después volvieron en busca de un certificado forense, el cual indica que tiene ocho días de impedimento. “Me han dicho que hay cámaras de Tv (de seguridad) en los semáforos. Ojalá puedan dar con los delincuentes”, dice esperanzado. Quispe cree saber de dónde eran los asaltantes.

“Tenían un acento oriental”, sospecha el joven, que al igual que su amigo prometía ayer que si ve un asalto otra vez no se volvería a meter. El suceso es investigado por la fuerza anticrimen.

Pero, ¿qué hacer ante una situación similar? En la Policía recomiendan llamar inmediatamente a Radio Patrullas 110 y no intervenir directamente, porque uno puede salir herido. “No sabemos si los delincuentes están armados y podrían haber más víctimas, por eso deben llamar rápido a la Policía”, sugiere un oficial contactado por La Razón.

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