Ciudades

Usuarios, expuestos a lesiones y robos en minibuses sin ayudante

Cuidado. No hay norma que obligue a choferes a contratarlos o automatizar puertas

Obelisco. Un usuario baja mientras la pasajera sentada en el asiento del ayudante le da paso.

Obelisco. Un usuario baja mientras la pasajera sentada en el asiento del ayudante le da paso. Luis Salazar.

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Quispe / La Paz

00:00 / 24 de mayo de 2015

Le robaron su teléfono móvil en un segundo. Felipa se sentó en el primer asiento de un minibús que iba hacia El Alto, no había voceador y la puerta seguía abierta cuando un ladrón le arrebató el celular de la mano. María, de la tercera edad, se lesionó un brazo al intentar abrirla.

De los 8.000 voceadores que se calcula trabajaban en La Paz en 2011, su número cayó a 2.000 el año pasado. Este oficio casi desapareció en Bolivia, de acuerdo con el Ministerio de Trabajo.  Aunque aún hay transportistas que contratan adolescentes por Bs 50 el día, en la actualidad esposas e hijos de los minibuseros hacen de asistentes y anunciadores, pese a que no perciben un jornal.

Los transportistas dicen que aquello les significa un ahorro para los costos de operación debido al aumento del costo de vida y al hecho de que los pasajes están congelados por poco más de una década. La Secretaría Municipal de Transporte, Tráfico y Vialidad de la Alcaldía recibió unas diez denuncias por robo de pertenencias y lesiones que sufrieron pasajeros por esta causa.

Felipa y María son dos de la decena de personas que presentó una queja, pero hay decenas que no lo hacen. Éste es el caso de Angélica, quien sufrió un esguince en el hombro derecho por cerrar la pesada plancha corrediza abierta por un usuario (el “desconsiderado”) que tras bajar y pagar el viaje se alejó sin siquiera voltear la cabeza.

“En estos cuatro meses (del periodo de transición edil) han llegado unas diez denuncias de usuarios que sufrieron lesiones o el robo de sus teléfonos y otras pertenencias, porque al no existir ayudante el acceso quedó abierto”, revela Julio Salas, de la Secretaría municipal. Las denuncias de robo fueron puestas en conocimiento de la fuerza anticrimen de La Paz.

Miguel Quisbert, un chofer alteño que trabaja en la ruta El Alto-Villa Fátima, considera que su sector se vio obligado a prescindir de los asistentes. “Es que ya no alcanza el dinero, los pasajes están congelados desde hace 11 años, los repuestos suben y el voceador ni siquiera quiere cobrar Bs 50. Ahora piden que les paguemos Bs 60 y hasta Bs 80 por día, y así no alcanza para nada”, dice el asalariado, quien además cuenta que al día gana Bs 100.

No obstante, en el día a día son los pasajeros los que sufren las consecuencias. “Primero con eso de que: ‘Pueden aprovechar aquí (para bajar)’, nos botan donde quieren. Después tenemos que abrir y cerrar las puertas de sus destartalados minibuses, como si fuéramos sus ayudantes”, protesta Serapio Lima, quien trabaja en el barrio de Obrajes.

Natalia Guarachi, una joven que recorre a diario en estos vehículos desde Villa Fátima a El Alto, cuenta que es realmente incómodo sentarse en el primer asiento al lado del ingreso al motorizado. “Desde el chofer, pasando por los otros pasajeros, lo miran a uno para que abra y cierre la puerta como si nos pagasen como sus ayudantes”, reclama airada.

Éste es uno de los tipos de usuario “desconsiderado” que abunda en La Paz. El otro es el que entra o sale del motorizado sin molestarse en abrir o cerrar. Le deja la molestia a los otros, que por el frío o porque pueden caer del motorizado en marcha se ven forzados a hacerlo.

Pero, ¿qué pasa cuando no hay quién cierre la plancha deslizable? Algunas se cierran con el impulso o el arranque del minibús, “pero esto es realmente muy peligroso porque puede cercenar la mano y la cabeza de algún pasajero”, alerta el traumatólogo Jaime Torrico, usuario de este tipo de servicio público. La falta del asistente también se siente cuando desde los asientos del fondo del vehículo el pasajero se ve forzado a  anunciar que va a bajar en la esquina, pregón que a veces es sofocado por el volumen de la radio del chofer, lo que genera después reproches mutuos.

Los minibuseros, sin embargo, no están preocupados y, al contrario, clasifican a sus pasajeros en buenos y malos. “Tenemos que hacer un mantenimiento cada seis meses y la gente muchas veces cierra torpemente la puerta, que a veces hasta se sale del marco”, dice Arsenio Mamani, quien cubre la ruta Obrajes-Cementerio. En el interior de su motorizado tiene pegado un letrero con la leyenda: “Por favor cierre despacio”.

Más de un usuario tuvo que soportar que el chofer se lo recuerde de mala manera. “Además de hacer trameajes, nos gritan cuando cerramos su puerta. ¿Por qué no se contratan sus propios ayudantes?”, protesta Víctor Chambi, un estudiante que vive en Achachicala.

Salas explica que existe un vacío jurídico que no permite que la Alcaldía obligue a los transportistas a emplear un asistente. Estaba establecido, pero no normado —precisa—, que el servicio del transporte urbano en la modalidad de minibuses tenga un voceador. “Por eso es necesario implementar una norma”, opina.

Costos. Sin embargo, el funcionario no apunta a la causa estructural del problema. Los minibuses no son coches adecuados para prestar este servicio, aunque poblaron las principales ciudades del país y son la causa del caos del transporte urbano y los embotellamientos cotidianos.

Ismael Fernández, secretario ejecutivo de la Federación Departamental de Choferes 1º de Mayo, no es partidario de crear una normativa para obligar a los minibuseros a que contraten personal auxiliar.

“Los costos de los pasajes no están a la altura del costo de vida actual. Si ya no tenemos voceadores o ayudantes es precisamente porque los recursos no alcanzan”. Desde un vehículo que hace el tramo Ciudad Satélite-San Jorge, Cirilo Uturunco señala que no volverá a contratar un jornalero.

“Yo soy chofer, soy ayudante, soy voceador y también abro y cierro mi puerta, solo así puedo ahorrar algo de lo que gano”. En los archivos de la ex Superintendencia de Transportes está registrado un accidente, ocurrido en 2007, cuando una niña murió arrollada por un minibús escolar. Intentaba cerrar la plancha, cuando esta se salió y arrastró a la pequeña debajo de las ruedas del mismo motorizado.

Visiones distintas sobre el problema

Hay riesgo de accidentes: Rimmer (no da su apellido), universitario

Yo creo que los minibuses deberían tener un ayudante para colaborar a las personas mayores y a los niños. Se deben dar modos porque muchos pueden sufrir accidentes.

El servicio mas horrible: Ángel Rojas, empleado público

El servicio del transporte es horrible y a ello le tenemos que sumar que no tienen ayudantes. La Alcaldía y Tránsito deberían hacer algo para obligarlos a tener ayudantes. 

Yo me lastimé el año pasado: María (no da su apellido), gremialista

Los minibuses deberían tener voceadores o ayudantes, porque sus puertas son bien duras, yo ya me lastimé la mano el año pasado, es un abuso que trabajen así.

La gente ya se acostumbró: Javier Murillo tiene puerta automática

Los ayudantes quieren ganar ahora como los albañiles, por eso hice poner hace dos años la puerta automática a mi minibús. La gente ya se acostumbró y es mejor para mí.

La puerta automática es un gasto: Tomás (no da su apellido), de Contranstur

Algunos tenemos voceadores   y les pagamos según ganemos, pero no alcanza porque los pasajes están congelados. Yo no pondré la puerta automática, porque es un gasto.

El voceador quiere cobrar Bs 60: Iván Dávalos trabaja con su esposa

No tengo voceador, me ayuda mi esposa, porque el voceador quiere cobrar Bs 60 por día. No me alcanza para una puerta automática, porque igual hay que hacerle mantenimiento.

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