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Joven es absuelto tras pasar 2 años en cárcel

Daño. Afectado fue acusado de matar a exnovia

Satisfacción. A la derecha, el abogado Prieto; de pie Julio César Ayala, y a la derecha, su padre.

Satisfacción. A la derecha, el abogado Prieto; de pie Julio César Ayala, y a la derecha, su padre. Fernando Cartagena.

La Razón (Edición Impresa) / Angélica Melgarejo / Cochabamba

04:36 / 30 de julio de 2015

Con 16 años Julio César Ayala Coronel fue enviado preventivamente a un penal acusado por el asesinato de su exenamorada Jhoselin Q., de 17 años, quien fue rociada con gasolina y quemada mientras dormía en su casa de Chimboco, Sacaba. El 24 de julio fue absuelto, tras dos años en la cárcel.

“Dos años pasaron para quedar libre de culpa. La familia de Jhoselin no dijo nada cuando me absolvieron, y aunque reconocieron que me acusaron siendo yo inocente, no pidieron ni siquiera disculpas”, contó ayer a La Razón el muchacho que hoy tiene 18 años. 

“Cinco meses atrás de lo ocurrido terminé esa relación y no tenía contacto con ella. Los policías decían que yo la amenacé con mensajes de muerte, por eso me culparon. Pedí pruebas, incluso les di mi celular y no encontraron nada”.

El ataque criminal contra la adolescente se produjo la madrugada del 2 de septiembre de 2013 en ese municipio cochabambino. Ayala Coronel, estudiante de secundaria, fue aprehendido el 3 y enviado al penal de San Pedro con detención preventiva. Allí pasó seis meses.

Marcado. Los meses que pasó en la cárcel fueron duros. “Lloraba mucho, me dolía ver a mi familia y estar ahí porque es otra vida, te pegan, limpias baños. Tenía solo 16 años”.  En febrero de este año fue beneficiado con la detención domiciliaria. Podía regresar al colegio pero esa libertad a medias fue peor, porque la gente lo señalaba y decía: “Ahí está el asesino”. En una oportunidad —recordó— el padre de Jhoselin lo golpeó al verlo en la calle.   “Me sentía mal, pensaba por qué me pasó esto y aunque decía ‘no he sido yo’ me miraban mal. Solo algunos compañeros me creyeron y ayudaron”.

El año pasado obtuvo la cesación de la detención domiciliaria y el 24 de julio de este año, en un juicio oral el Tribunal de Sentencia de Sacaba, se determinó que “no existe prueba suficiente para condenarlo” y lo absolvió de culpa.

La disposición judicial fue recibida con alegría. “Voy a rehacer mi vida, pero nunca será como era antes, siempre voy a estar marcado. Me dañaron con una mentira y no entiendo por qué. Me destrozaron, pero poco a poco pienso superarlo”, aseguró el joven, quien se trazó nuevas metas. Regresó al colegio, culminará el bachillerato el próximo año y piensa postularse después a la Academia Nacional de Policías (Anapol).  La razón es obvia, quiere ser investigador “para ayudar a la gente” y evitar que otros inocentes sean sentenciados.

Apuntan a la fiscal

Culpables

La falla no estuvo en el investigador, dijo Alejandro Prieto, abogado del joven. Las pruebas apuntaban a otros, entre ellos la hermana de la víctima, pero la fiscal Jhosy Arauco “obvió estas pruebas” e imputó a su defendido por tentativa de homicidio y lesiones graves y leves.

La familia demandará resarcimiento de daños

Julio César Ayala no fue la única víctima del error. Su padre Eufronio fue agredido en varias oportunidades por la gente, que incluso lo apedrearon al igual que a sus cuatro hermanos. Los daños psicológicos son irreparables, pero es posible buscar un resarcimiento, dijo el abogado Alejandro Prieto.

El profesional anunció el inicio de “acciones para demandar el resarcimiento de los daños y perjuicios”. La demanda será instaurada contra la fiscal, que tras dos años de investigación no obtuvo resultados, pero también contra los padres de Jhoselin que acusaron “de manera falsa” a su cliente, añadió.

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