Ciudades

Organizaciones sociales tienen cuotas de poder en la Alcaldía

El Alto. Para los dirigentes son conquistas de cada sector. El Burgomaestre lo admite

La Razón / Miguel Rivas - El Alto

00:00 / 29 de abril de 2013

Las organizaciones sociales de El Alto lograron cuotas de poder en gestiones pasadas y las mantienen en esta gestión municipal de El Alto. El alcalde Édgar Patana lo reconoce y admite que no pudo hacer mucho para revertir esa situación, que afecta a la eficiencia de su gestión.

Funcionarios que trabajan en estas oficinas desde hace más de cinco años dijeron a La Razón que estos espacios se consiguieron durante el gobierno municipal de José Luis Paredes y que se profundizaron con el de Fanor Nava. Patana ratificó esa información. “Esto fue heredado de gestiones pasadas”, confirmó.

De acuerdo con la declaración de empleados y extrabajadores de la Alcaldía alteña, los gremios de esta ciudad manejan las direcciones que corresponden a su oficio y tienen la potestad de elegir a su titular.

Así tenemos que la Federación de Juntas Vecinales (Fejuve) controla las 14 subalcaldías distritales. La Federación de Gremiales está en la Dirección de Asentamientos y algunas oficinas de Recaudaciones.

La Federación de Padres de Familia (Fedepaf) logró tener injerencia en la Dirección de Educación.

La Federación Única de Trabajadores en Carne y Ramas Anexas (Futecra) controla el Matadero Municipal. La Federación Andina de Choferes 1 de Mayo maneja la Dirección de Tráfico y Vialidad. La federación de comunidades agrarias Fesucarusu cuenta con el respaldo del Concejo Municipal de El Alto.Esta especie de cogobierno, que no se conoce públicamente, dificulta la gestión municipal como lo reconoció el alcalde Patana.

“Por ejemplo, se quería saber qué líneas hay en El Alto y cuántas operan con y sin autorización, pero no se logró. Son deficiencias que hemos podido detectar y ha provocado que la parte administrativa no tenga buenos resultados y al final el plato roto lo paga el Alcalde”.

En el tema de tráfico y vialidad, también se pudo observar la capacidad de presión de estas organizaciones en las decisiones ediles.

El 24 de marzo, el Concejo Municipal aprobó una ordenanza para encaminar la creación de la guardia municipal vial, pero al día siguiente los dirigentes del transporte de esa urbe llegaron hasta las oficinas de esa instancia legislativa y presionaron hasta que los concejales decidieron abrogar aquella norma.

También se observan contradicciones que paralizan una gestión. “En cuanto a Tráfico y Vialidad se nos presentó el tema de la restricción, pero cuando quisimos aplicarlo, simplemente lo ven como si fuera una propuesta sólo de la Alcaldía, cuando en realidad es lo que ellos mismos elaboraron”, se lamentó la primera autoridad.

El resultado fue que aquel plan no se aplique hasta el momento.

Otra iniciativa que fue retrasada durante un año fue el inicio de la construcción de la Pasarela del Arquitecto, en la avenida 6 de Marzo. Los gremiales se opusieron a ser reubicados momentáneamente y el trabajo quedó en statu quo.

Según exfuncionarios municipales, todo comenzó cuando José Luis Paredes cedió a las asociaciones sociales para tener apoyo ante el crecimiento partidario del Movimiento Al Socialismo (MAS).

“Antes la política era comprar a los dirigentes con plata, adquiriendo cerveza o haciéndoles fiestas, luego se dieron cuenta que dándoles un espacio dentro podrían tener el doble de ese apoyo”, explicó un exempleado que laburó por más de siete años en el Gobierno Municipal.

Él aseguró que esto se triplicó con Nava. “No tenía poder, representatividad y su carácter no le ayudaba. Varias personas y grupos se aprovecharon de él y como Nava quería crecer políticamente accedió a propios y extraños, y luego se vio con todos los problemas que conocemos”.

Patana admitió que la presencia sindical en la administración edilicia continúa en su periodo, pero aseguró que en menor proporción que en la de sus antecesores pues se logró “recuperar” jefaturas y direcciones. Dijo que en varios casos se opuso a que aquello continúe, pero quienes se vieron coartados iniciaron una campaña para pedir su dimisión.

“Gente con intereses individuales me han querido afectar y ahora piden el revocatorio. Pese a ser de otros partidos políticos pretendían seguir con la injerencia en la Alcaldía”.

Aseguró que las áreas en las que persiste la presencia gremial son “contadas”. “Nosotros tenemos ese trabajo de entrega y compromiso con la ciudad, por lo que en otras áreas fuimos mejorando, logramos salir del problema y vamos creciendo”.

Los dirigentes con los que conversó La Razón admitieron sus cuotas de poder en el Gobierno Municipal y las calificaron de conquistas sociales. Otros indicaron que su presencia en esos sitios mejora la gestión edil.

El ejecutivo de la Federación de Trabajadores en Carne y Ramas Anexas (Futecra), Bernardo Huanca, aseguró que debido al control que ejercen del matadero municipal se evitó que organizaciones ajenas al departamento se apropien de él.

Javier Ajno, presidente de la Fejuve, aseguró que el control de las reparticiones ediles responde a una conquista social. “Estos espacios son el reflejo de una lucha de años de querer mejorar la ciudad y participar en las decisiones”.

Silverio Paca, ejecutivo de los choferes alteños, considera que la presencia de sindicalistas en las direcciones ediles tiene el fin de mejorar la gestión municipal.

Sitios que controlan los sindicatos

La Federación de Padres de Familia (Fedepaf) detenta la Dirección de Educación. La Federación de Juntas Vecinales (Fejuve), 14 subalcaldías. La Federación Única de Trabajadores en Carne y Ramas Anexas (Futecra), el Matadero Municipal. Los gremiales controlan Asentamientos. La Federación Andina de Choferes 1 de Mayo maneja la dirección de Tráfico y Vialidad. La federación de comunidades agrarias Fesucarusu cuenta con el respaldo del Concejo Municipal de El Alto.

‘Éstas son conquistas sociales logradas a través del tiempo’

Édgar Patana. El Alcalde de El Alto admite que las organizaciones sociales de esta ciudad controlan ciertas direcciones, en las que tienen potestad de designar a sus titulares. La autoridad también reconoce que esta situación conlleva problemas de ineficiencia, pero a su vez acepta que no pudo cambiar este problema. Dijo que lo único que hace son evaluaciones con Capital Humano. — ¿Existen en la Alcaldía de El Alto espacios de poder de los gremios y asociaciones?

— Dentro del municipio hay representantes de algunas organizaciones. Éstas son conquistas sociales logradas a través del tiempo y para mencionar sólo una de ellas está la elección de subalcaldes que se la realiza en los 14 distritos, por lo tanto hay 14 representantes de los vecinos. Son los presidentes de las juntas vecinales quienes eligen a su delegado y una vez posesionado ellos administran sus recursos y luego ejecutan obras.

— Pero así se convierten en jueces y parte, ¿esta situación no perjudica a los objetivos de la Alcaldía?

— Lo único que les pedimos es que se hagan las cosas de manera clara y transparente. De todos modos ante la ausencia de una buena gestión, existen las mismas evaluaciones de la Alcaldía a través de Capital Humano.

— ¿En qué casos sucede, por ejemplo?

— Hablamos de la Dirección de Tráfico y Vialidad, lo que estamos viendo, tras un análisis, es que tenemos que inyectar la parte técnica. Por eso es importante consolidar otras áreas que me permitan hacer evaluaciones, números y estadísticas y en base a éstas lanzar proyectos.

— ¿Cuántas áreas, direcciones o jefaturas están ocupadas por las organizaciones sociales?

— Ese dato no lo voy a revelar; pero son contados.

— ¿Se han detectado deficiencias dentro de estas reparticiones ediles?

— Sí, en algunos casos. Por ejemplo, se quería saber qué líneas hay en El Alto y cuántas operan con y sin autorización, pero no se logró. Son deficiencias que hemos podido detectar y ha provocado que la parte administrativa no tenga buenos resultados y al final el plato roto lo paga el Alcalde.

Eso es lo que podemos señalar. En cuanto a Tráfico y Vialidad, cuando presentó el tema de la restricción y quisimos aplicarlo, simplemente lo ven como si fuera una propuesta sólo de la Alcaldía, cuando en realidad es lo que ellos mismos elaboraron.

— ¿Cómo se logra el equilibrio ante la presencia de representantes sociales?

— Lo que hemos pedido a las organizaciones es que propongan para algunos cargos a gente eficiente, que pueda llevar adelante a su propio sector y a la vez tengan una visión de conjunto. Es decir que no sea sólo de beneficio para ese grupo sino para toda la ciudad, porque después ellos mismos empiezan a señalar que no tienen respuestas, les decimos que le pidan a su director y al final se convierte en un “bultito” más.

De todos modos, interviene la unidad de Capital Humano en las evaluaciones de los contratados por la Alcaldía.

— ¿Desde cuándo las organizaciones tienen cuotas de poder en el municipio?

— Lamentablemente fue José Luis Paredes el que empezó, en su época, y fue enraizándose esta injerencia. En algunos lugares, nosotros hemos cortado y a muchos no les gustó y denunciaron como atropellos.

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