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La Paz arrastra el desorden en la nominación de sus arterias

El Gobierno Municipal de La Paz recibe al año unas 200 solicitudes para cambiar o nominar espacios públicos. Se trabaja en un proyecto para modificar la numeración.

Morfología. Letrero que identifica a este barrio, situado en el Macrodistrito Periférica de La Paz. Foto: Wara Vargas

Morfología. Letrero que identifica a este barrio, situado en el Macrodistrito Periférica de La Paz. Foto: Wara Vargas

La Razón (Edición Impresa) / Guadalupe Tapia / La Paz

00:00 / 06 de julio de 2014

Ubicar una dirección en la ciudad de La Paz a veces puede ser engorroso. El nombre de una calle se repite, por ejemplo, en cuatro barrios y hay lugares en los que la numeración no es correlativa. La urbe  arrastra un desorden de centurias pese a los intentos de poner orden.

En 1902, 354 años después de su fundación —20 de octubre de 1548— se aprobó la primera ordenanza municipal que estableció que todos los nombres de calles debían ser aprobados por ordenanzas y que no podían ser cambiados por nadie, explicó el historiador Randy Chávez, de la Unidad de Patrimonio Inmaterial e Investigación Cultural de la Alcaldía.

En 1997, 95 años más tarde, se puso en vigor una segunda normativa.

La Unidad de Patrimonio tiene registrados 1.719 espacios públicos en grupos desde 1902 a 1934 y de 1945 a 2011, y allí se comprueba, por ejemplo, que hay una calle Los Pinos en Cota Cota, San Martín ex Fondo Achachicala, Alto Pura Pura y Bajo Llojeta. Algo similar sucede con las arterias Los Gladiolos, Las Retamas, Los Olmos y otras de flores y árboles que se repiten en Agua de la Vida Norte, Bajo Llojeta y Villa Salomé.

Hay vías con los nombres de las provincias del departamento de La Paz en Villa Cinco Dedos, San Lorenzo, Alto Pura Pura y Unión Alianza de Alto Pura Pura.

En La Portada, para evitar homónimos sus moradores decidieron recurrir a galenos destacados del municipio, como Dr. Juan Mendoza Gonzales o Dr. Joaquín Espada, Dr. Mario Pando Monje, entre otros.

En Chasquipampa se apeló a los nombres de militares, como general Ángel Rodríguez Rodríguez, subteniente de reserva Mises Tamayo Lanza, soldado Nicolás Pacheco.

La nominación es propuesta por las juntas de vecinos. La Alcaldía de La Paz no veta ningún planteamiento siempre y cuando no haya conflicto entre vecinos.

Respecto a la numeración, Esteban Yana, alcalde interino hasta el 4 de julio, reconoció que existe desorden; sin embargo, anunció que se trabaja en una norma para ordenarla (ver siguiente página).

La nominación de las vías llegó a La Paz con el arribo de los españoles. En la etapa colonial se dieron diferentes apelativos a sitios específicos de la urbe, algunos tomados de la lengua indígena, como Churupampa (zona San Sebastián), Achachicala, Putu Putu (Miraflores).  

En 1902, debido a los continuos y arbitrarios cambios, la municipalidad emitió una ordenanza que establecía que toda alteración debía ser aprobada por una ordenanza.

El primer sitio en estrenar un nombre oficial fue la plaza Murillo (antes llamada 16 de Julio). A partir de entonces, con el aporte, sobre todo, de las embajadas se fueron “bautizando” plazas y las principales vías.

“Sin embargo, no había mucha obediencia de la norma. Hubo épocas dictatoriales en las que los gobernantes hacían lo que les daba la gana. Entonces la Alcaldía, durante la gestión de Manuel Monroy Chazarreta (1997), aprobó el Reglamento Municipal de Nominación de Vías Públicas y Registro de Propiedad Horizontal”, precisó Chávez.

La normativa todavía vigente establece los pasos para poner nombres a los espacios públicos y el procedimiento para hacer cambios.

Chávez explicó que se puede hacer una modificación, siempre y cuando se la justifique legalmente.

La normativa dispone que quienes pueden solicitar la nominación a un espacio público son las asociaciones civiles y juntas vecinales. También autoriza al alcalde a efectuar nominaciones a sola instrucción.  

“Lo que no se puede tolerar son nombres de personas que causen burla en las calles, ni que denigren un espacio que ya tiene esa nominación como calle Busch (la avenida principal de Miraflores se llama así), o colocar la razón social de empresas o marcas como Reebook o Adidas”, apuntó el funcionario edil.  

Según la norma, se puede designar un lugar con el nombre de un personaje histórico como homenaje póstumo, se pueden elegir fechas históricas o cívicas o que ayuden a dar orden al sector que se va a nominar. “Hay juntas de vecinos que quieren recordar a los fundadores de sus barrios, personajes queridos. También es común que elijan nombres de flores, árboles o plantas de la región”.

Sin embargo, ante la constatación de las repeticiones, Chávez manifestó que se trabaja en la renovación del reglamento para actualizar datos y efectuar modificaciones  para que no se sigan repitiendo nombres.

Al año, la Unidad de Patrimonio recibe unas 200 solicitudes de nominación o cambio de nombre de calles, plazas, avenidas, entre otros.  

Respecto a la numeración, Yana, quien la pasada gestión fue parte de la Comisión de Gestión Institucional y Administrativa del Concejo Municipal de La Paz, informó de la elaboración y socialización de una propuesta, proceso que tomó dos años.

En sus visitas a los distintos barrios pudo evidenciar que la numeración actualmente se decide “al gusto” de los propietarios de viviendas, sin un orden o correlación.

“Lamentablemente se pudo observar que en una misma calle hay el mismo número, o intentan diferenciarlas con sector A o B, que es algo que fomenta el desorden. Así como está, es complicado llegar a un sitio”, añadió el legislador.

La comisión hizo dos seminarios en los macrodistritos Cotahuma y Max Paredes, denominados Normas Relativas a Nominación de Calles, Numeración de Inmueble y Condecoración de Dirigentes, que tenía el objetivo de dar a conocer a los presidentes de juntas vecinales las formas adecuadas de nominar calles, establecer un reglamento que permita una numeración adecuada de inmuebles. Yana anunció que la socialización proseguirá en los otros cinco macros urbanos para, después, aprobar la norma en el Legislativo edil y ponerla en vigencia.

El trámite dura cuatro meses

Randy Chávez, de la Unidad de Patrimonio Inmaterial, informó que para nominar un espacio público se debe enviar una solicitud al Oficial Mayor de Culturas, quien valora la petición y declara su procedencia o improcedencia, trabajo que se realiza en el marco del diálogo con los vecinos.

Después, si todo sale bien, emite una resolución y con este visto bueno el documento es enviado al Concejo Municipal para su aprobación, luego al Ejecutivo para ser aprobado por el Alcalde de La Paz.

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