Ciudades

En Alto San Pedro los pobladores denuncian borracheras y asaltos

Inseguridad. Cuatro de 25 cámaras de vigilancia instaladas en el barrio no funcionan

Mujía. Al fondo, dos bancas repuestas, el 18 un conductor que iba a gran velocidad chocó y se las llevó por delante.

Mujía. Al fondo, dos bancas repuestas, el 18 un conductor que iba a gran velocidad chocó y se las llevó por delante. Ignacio Prudencio.

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Quispe / La Paz

03:32 / 22 de septiembre de 2015

Los sábados, las plazas Líbano y María Josefa Mujía de Alto San Pedro amanecen regadas de botellas de licor vacías. A unos metros, en el callejón de las “mil gradas”, asaltantes arrebatan celulares al amparo de la noche. Hay 25 cámaras en el área, cuatro no funcionan.

“¿Acaso hay cámara de seguridad?”, pregunta Carmen, vendedora de periódicos de la plaza Líbano, cuando se le indica dónde está instalada y que no funciona porque aún no se colocó la fibra óptica. “Entonces es como si no hubiera”, añade resignada.   Dora, vecina del barrio, cuenta que los fines de semana le es difícil conciliar el sueño. “Cantan y gritan en esta plaza y hasta mi pared me lo han pintado con graffitis”.

Mario Jové, presidente del Control Social del Distrito 6 (D-6), al que pertenece Alto San Pedro, admite que “recibieron denuncias de los vecinos que reclaman seguridad, porque hay asaltos, les quitan a los niños los celulares. Tenemos módulos, pero el problema es que les faltan policías”.

Según la Estación Policial Integral San Pedro en el D-6 hay diez módulos policiales, pero de tres sus teléfonos no funcionan, por lo que las víctimas de la inseguridad deben llegar hasta esos recintos a pedir ayuda. En las plazas Líbano y Mujía existen cámaras de vigilancia, aunque no funcionan porque no hay conexión con la fibra óptica. “En unos 15 días lo harán”, anticipa Jové. Otros dos equipos tampoco operan.

En el callejón conocido como el de las “mil gradas”, que termina en la avenida Buenos Aires y es uno de los más extensos de la urbe, el peligro acecha por las noches.  “Hace poco bajó corriendo un joven y detrás de él, otras personas que gritaban: ‘¡Agárrenlo!’. Y pese a que tiene iluminación de otros callejones, (los delincuentes) salen y asaltan”, apunta Dora, quien tampoco quiere proporcionar su apellido.

Jové, del control social, lo corrobora. “Las ‘mil gradas’ las hicimos pintar e iluminar (tiene la imagen de un PumaKatari); sin embargo, por las noches (el callejón) es peligroso”. El subalcalde del Macrodistrito Cotahuma, Freddy Mercado, dice  que coordinará con la Secretaría Municipal de Seguridad Ciudadana y la misma Policía para que “haya más patrullaje. Vamos a ver cómo podemos solucionar ese tema”.

Además de la delincuencia, los conductores que circulan a gran velocidad son otro peligro, ya que en  más de una ocasión estrellaron sus motorizados contra las plazas Líbano y Mujía. El 18 de septiembre una vagoneta se llevó la jardinera y dos bancas del segundo espacio. Repusieron los asientos, pero la jardinera no.

Otros problemas del sector

Pendiente

La calle Urcullo, que conduce a la plaza María Josefa Mujía, es de doble sentido; vecinos piden que sea unidireccional para reducir riesgos. Allí construirán un muro defensivo.

Abolladura

Una barrera de la plaza Líbano sufre abolladuras por los choques de vehículos que bajan a gran velocidad desde la Buenos Aires, pese al rompemuelles.

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