Ciudades

Proliferan talleres de mecánica con personal empírico

El Alto. Según la Alcaldía, existen 250 garajes, de los cuales 160 serían ilegales

Reparaciones. Un mecánico revisa un vehículo en mal estado en la carretera El Alto- Viacha.

Reparaciones. Un mecánico revisa un vehículo en mal estado en la carretera El Alto- Viacha. Foto: Miguel Rivas

La Razón / Miguel Rivas / El Alto

01:45 / 19 de diciembre de 2011

En la ciudad de El Alto proliferan los talleres mecánicos para la reparación de automotores, pero con trabajadores, en su mayoría, empíricos que aprendieron el oficio en los mismos garajes.

Según la Unidad de Actividades Económicas del municipio alteño, el 70% de los mecánicos, tanto maestros como ayudantes que trabaja en esa ciudad, son empíricos.

Esta oficina calcula que allí 1.250 personas se dedican a la reparación de motorizados, de los cuales 870 habrían aprendido el oficio de sus padres o trabajando como ayudantes.

La Alcaldía de El Alto tiene un registro de 90 talleres mecánicos que cuentan con autorización para funcionar, pero se estima que casi el doble, unos 160, trabajan de manera clandestina. Cada uno de estos talleres son considerados como pequeñas actividades económicas, pues sólo cuentan con entre tres y cinco operarios.

El 60% de estas actividades están ubicadas en el trayecto de la carretera a Viacha, la avenida Ladislao Cabrera y calles adyacentes, donde se reparan vehículos medianos o livianos. También proliferan en la carretera a Oruro o la avenida 6 de Marzo, donde se ubican los talleres para motorizados de alto tonelaje. Esta ciudad se especializa en estos carros.

Especialidad. Para el subdirector del Organismo Operativo de Tránsito, Ramiro Magne, “muchos talleres realizan trabajos superficiales” lo que provocaría, según su percepción, una parte de los accidentes de tránsito.  

“Esto es y puede ser causante de accidentes fatales como un cambio efectuado de mala manera en el sistema de frenos, sólo imaginen si se trata de un vehículo en el que va mucha gente o toda una familia”.

Mencionó que de los 50 accidentes mensuales que en promedio suceden en esta ciudad, el 20% (unos 10 casos) se producen a causa de fallas mecánicas en los motorizados.

Opinó que se debería obligar a las personas que se dedican a este rubro a presentar un certificado que acredite el haber pasado cursos en la especialidad.

Los mecánicos que visitó

La Razón coincidieron en solicitar a las autoridades que normen la incursión de empíricos en este oficio pues provocan, según ellos, que se devalúe este trabajo.

Carlos Larico, uno de los mecánicos entrevistados, aseguró que sería de gran ayuda normar la apertura y funcionamiento de los talleres de reparación de vehículos, ya que “la competencia entre quienes han hecho el esfuerzo de estudiar y los que van aprendiendo en el camino es enorme, y pasa por lo económico, pues los empíricos cobran más barato porque saben que su trabajo no es bueno en su totalidad”.

El director Académico de la Escuela de formación en Mecánica Automotriz de El Alto Simón Bolívar, Luis Alberto Chuquimia, también criticó la labor de los no profesionalizados. “La parte empírica va obteniendo mucha experiencia a través de los años, pero ese aprendizaje no es completo y al no serlo provoca muchas fallas o errores”.

Comentó que esta escuela lanzó al mercado, en esta gestión, 150 mecánicos con formación superior y 30 graduados como técnicos medios. En esta urbe, aseguró, existen sólo cinco academias o institutos orientados a la formación de mecánicos.

Pequeñas. El jefe de la Unidad de Gestión Ambiental, René Quispe, señaló que las actividades que trabajan como talleres de mecánica automotriz son consideradas pequeñas ya que en las inspecciones realizadas por esa oficina se evidenció que generan una contaminación mínima. “El 80% de estas actividades en El Alto son consideradas pequeñas, el resto son medianas, hablamos de las que trabajan con vehículos pesados”.

Recordó que la mayor contaminación al medio ambiente la producen los motorizados de todo tipo con una incidencia del 70% sobre el total, y enfatizó que esto se puede superar con una mejor labor de los mecánicos en la reparación de los coches.

Actualmente la Alcaldía no demanda muchos requisitos para la apertura de estos talleres. Pero el director académico de la escuela Simón Bolívar consideró que debería exigir la seguridad industrial para evitar accidentes de trabajo.

Chuquimia detalló que se debe usar overol, protector para los ojos, máscara para gases o sustancias que puedan dañar el organismo al ser inhaladas de manera permanente como la gasolina, el querosén y theener, también se deben usar, dijo, delantal y guantes de cuero.

Talleres camuflados desmantelan vehículos

Se instalan en zonas alejadas y en realidad  son bandas de rateros.

En noviembre, la Dirección de Prevención Contra el Robo de Vehículos (Diprove) El Alto atendió cinco casos en los que detectaron ese número de talleres de reparación de motorizados donde se “charqueaban” (desmantelaban) vehículos robados, incluso uno de ellos estaba frente al retén policial de Villa Alemania.

El director de esta repartición policial, mayor Wálter Prieto, explicó que los delincuentes se camuflan como trabajadores mecánicos para realizar su actividad.

Comentó que uno de ellos permanece en el taller como si fuera el maestro de los supuestos mecánicos y los otros dos o tres se encargan de llevar los coches robados para desmantelarlos.

“También trabajan con conocimientos básicos en mecánica, y reciben automóviles para arreglarlos, pero se han dado casos en los que cambian las piezas”.

El oficial indicó que por mes se detectaron dos talleres fraudulentos sin registro. El Organismo Operativo de Tránsito (OOT) realiza el registro de los talleres. “Queremos contar con un sistema de base de información para hacer más efectivo el control”, dijo.

La Alcaldía anuncia una normativa para talleres

Sólo exigen ubicación y si contaminan para dar licencia de operación.

La Alcaldía de El Alto carece de una norma para la apertura y control de los talleres de mecánica automotriz, de modo que sólo pide datos de ubicación del garaje y de la contaminación que provoca para entregar los permisos de funcionamiento.  

Los interesados deben presentar fotocopias del carnet de identidad, de las facturas de agua y luz, llenar el Formulario Único de Trámite de Actividad Económica y el de Registro Industrial Ambiental (RAI), este último se lo obtiene en la Dirección de Medio Ambiente de la Alcaldía alteña.

Según el jefe de la Unidad de Gestión Ambiental, René Quispe, el RAI es gratuito, pero cada mecánico deberá pagar a un consultor para que evalúe si es contaminante o no. “El consultor puede costarle al interesado entre Bs 200 y 400. Una vez realizado todo esto y ser aprobado debe presentarse a Recaudaciones para obtener la licencia de funcionamiento”.

Para suplir esta deficiencia, la Unidad de Actividades Económicas y Publicidad del municipio alteño prepara un documento en el que se especifiquen los requisitos que se deben cumplir para abrir un taller de mecánica automotriz.

Con la norma, además, se pretende regular el funcionamiento de este tipo de actividades económicas.

El jefe de la unidad, René Durán, explicó que el municipio cuenta sólo con tres  ordenanzas que mencionan a los talleres, pero no especifican las condiciones de funcionamiento ni las regulan. “No se pide por ejemplo que los mecánicos deban contar con una especialidad, que es imprescindible”.

Actualmente, según el mecánico Gabriel Choque, se requieren unos $us 1.000 para la apertura de un taller que cuente con las herramientas básicas.

11 mujeres estudian para ser mecánicas

En el instituto de mecánica Simón Bolívar de la ciudad de El Alto existen 11 mujeres que se forman para desempeñarse como mecánicas, un oficio considerado para varones. Tres de ellas, Judith Hidalgo, Mayra Chambi y Nancy Vargas coincidieron en que están dispuestas a superar los tabús.

Para Judith es un reto lograr este objetivo en el que se involucró impulsada por uno de sus tíos, que trabaja en un taller. “Saliendo de la escuela quiero ayudarle, sé que se puede. La voluntad y la inteligencia pueden superar muchas cosas, incluso a la fuerza”.

Según Mayra, uno de los factores por los que no se ven muchas mujeres en este rubro es la suciedad. “Y es que las mujeres tienden a ser más limpias, aunque sabemos lo que implica trabajar en un taller. Creo que las nosotras estamos capacitadas para éste y otro tipo de trabajos que antes se creía que eran sólo de varones”.

Nancy, una mujer de pollera, pretende abrir su propio taller. Fueron sus primos quienes la incentivaron. “Por todo lo que una ha vivido, se siente ganas de crecer de llegar a sitios donde nadie ha llegado, éste es uno de ellos”.

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