Ciudades

Surtidores abandonados, refugio de alcohólicos y microbasurales

Peligro. Los vecinos demandan la construcción de obras que ayuden a los barrios

La Razón (Edición Impresa) / Guadalupe Tapia / La Paz

00:01 / 21 de septiembre de 2014

En la ciudad de La Paz hay al menos cuatro estaciones de servicio abandonadas —dos en Villa Fátima, una en el Cementerio y otra en Alto Obrajes, constató La Razón,— que se han convertido en refugio de alcohólicos y drogadictos, basurales, urinarios y parqueos ilegales.

El primero está situado en la Avenida de Las Américas, a la altura de la calle Ocobaya, donde todavía se abordan vehículos que se dirigen a los Yungas (ver foto a la izquierda). El surtidor dejó de funcionar hace 15 años y un cerco de malla olímpica protege las estructuras abandonadas, donde los alcohólicos ingresan a continuar bebiendo, según los vecinos.

El espacio exterior fue convertido en un basural del que emana un olor nauseabundo debido a que hay quienes lo usan como urinario.  “Cada mañana llego para renegar y tengo que estar baldeando todos los días. Es una cochinada”, protestó la comerciante María Coquira.

“Dicen que el predio es de la Alcaldía y que tenían que construir un mercado, pero otros afirman que es de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB); se han perdido, no vienen”, agregó.

Hasta hace unos tres años, el espacio era alquilado al Sindicato de Transporte Volantes a Yungas, sin embargo YPFB les hizo desalojar. El deterioro en los techos se observa a simple vista y es el hogar de decenas de palomas. La hierba tiene una altura de poco más de 50 centímetros, por la que, de rato en rato,  pasa raudo algún ratón.

Adela Molina, vecina del lugar, informó que por las noches, el exsurtidor se torna peligroso, sobre todo si para cortar camino se usa el paso del rincón, pues los alcohólicos se reunen a beber al amparo de la escasa iluminación.

“Ya deberían hacer un proyecto para mejorar todo ese sector, ahora es una pena cómo está, (y eso que)  tan cerca de los mercados”, añadió. En referencia al mercado de Villa Fátima y a las ferias que se instalan los jueves y fines de semana.

Sobre la avenida principal, una cuadra más abajo, se encuentra otra estación de servicio abandonada donde el problema principal son los alcohólicos y drogadictos, quienes hicieron de los depósitos subterráneos y sus accesos su refugio.

Mientras este diario visitaba el lugar, una persona con aliento alcohólico describió que debajo de la estructura hay una especie de cuarto donde unos diez hombres y cuatro mujeres duermen en las noches. “El ingreso es por los huecos. Hay  una abertura tipo gradas por donde entran”, explicó.

Inseguridad. De acuerdo con los vecinos, el surtidor, que funcionaba hasta hace unos cuatro años, es de propiedad de personas particulares. “Han venido unas veces para decirnos que van a construir un supermercado, luego han dicho que iba a ser un parque. La Junta de Vecinos sabía de la situación”, contó el vecino Heriberto Chacolla.

“Sería que de una vez comiencen a trabajar en este lugar para que no se quede así. Es peligroso, porque existen muchos alcohólicos. En las noches, sobre todo, se los ve caminando. En esos huecos hay siempre escándalos cada mañana, ahí meten lo que roban”, apuntó Reyna Rosmery Torres, vendedora de periódicos. 

Otro vecino, quien prefirió guardar su nombre en reserva, aseguró que fue testigo de cómo los hombres de ese grupo metieron al hueco a una transeúnte que se resistía.  “Sería bueno que, de una vez, cierren definitivamente ese espacio porque es peligroso”, solicitó. 

En el predio también hay una construcción de un nivel que está abandonada y tapada con calaminas. Las áreas verdes se convirtieron en basurales y urinarios. Además, en época de lluvias, en las dos estaciones de servicio abandonadas se generan grandes charcos.

En el sitio todavía se pueden observar parte de los equipos —los que no fueron desmantelados— que proveían combustible a los motorizados. La tercera gasolinera, situada en la zona El Tejar, al frente del Cementerio General, dejó de prestar servicios hace tres años.

“Esos huecos son peligrosos especialmente en la época de lluvias. Ahora más bien los han tapado (con calaminas), pero todavía existen sectores que quedaron abiertos y donde la gente echa basura. Una vez una señora embarazada se entró, es peligroso”, dijo Juana Mamani, comerciante de coca.

Francisca Quispe, dirigente de las vendedoras del mercado El Tejar, explicó que en el mencionado sitio hay personas que tiran desperdicios; allí vienen las moscas a poner sus huevos, con lo que el sitio de convierte en un criadero del insecto. “Luego vienen (las moscas) al mercado y nos perjudican. Hemos pedido que lo cierren, pero no sabemos en qué quedará el lugar. Incluso botan perros y gatos muertos”, denunció. 

En el lugar existen unas cuatro dependencias abandonadas y el espacio sirve como estacionamiento.  La cuarta estación de servicio olvidada está en el barrio de Alto Obrajes, al inicio del sector B. Hace al menos 13 años que cerró.

El sitio tiene dependencias de un piso que están vacías. Parte de los vidrios están rotos y por ellos se puede observar el deterioro dentro de las estructuras. El lugar, por el momento, sirve como parqueo. “Antes se entraban los alcohólicos, pero desde que está cerca el módulo policial, ya no. Se ve feo, deberían construir una obra que sirva, aunque dijeron que le pertenece a un privado”, señaló la vendedora Rufina Callisaya.

Sitio ideal para que aniden las palomas

La reproducción de palomas —cuya población se quiere controlar en La Paz— requieren dos condiciones básicas: un lugar dónde anidar y la obtención de comida. La exgasolinera ubicada sobre la Avenida de Las Américas reúne esas dos condiciones, pues las aberturas de los techos son usadas por las aves como nidos. En el patio hay basura abandonada y restos de alimentos que son aprovechados por los animales. Otra fuente de aprovisionamiento es el vecino mercado de Villa Fátima.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia