Ciudades

Techo propio para 224 familias del megadeslizamiento, hasta marzo

Cada vivienda cuenta con tres dormitorios, un baño, una cocina, un comedor y un cuarto de lavandería. El complejo demandó una inversión de Bs 27,5 millones

Condominio. Vista de los bloques de la infraestructura situada en el barrio de Alto Chijini, en El Alto. Foto: Víctor Gutierrez

Condominio. Vista de los bloques de la infraestructura situada en el barrio de Alto Chijini, en El Alto. Foto: Víctor Gutierrez

La Razón (Edición Impresa) / Micaela Villa / La Paz

03:29 / 24 de febrero de 2013

Hasta el 15 de marzo, el Gobierno nacional se comprometió a dotar de techo propio a todas las familias damnificadas por el megadeslizamiento del 26 de febrero de 2011 que calificaron para ser beneficiadas, 224 de un total de  750 (29,8%).

Los primeros 160 departamentos de un condominio multifamiliar compuesto de siete bloques serán entregados el 6 de marzo por el presidente Evo Morales, y hasta el 15 de abril se dotará de viviendas a otras 64 familias afectadas.

Según este cronograma, hay  un retraso de más de 18 meses, ya que 96 familias beneficiadas debieron recibir los primeros departamentos en septiembre de 2011.

El terreno está ubicado a 45 minutos de vehículo de la Ceja de El Alto, a algo más de 45 minutos en coche de la Ceja y a dos cuadras de la parada del minibús de la línea 695 y del colegio Mercedes Elio de Rivero.

El megadeslizamiento de la ladera este de la ciudad de La Paz destruyó 11 barrios — Valle de las Flores, Kupini II, Sustitución y Complementación Vecinal Kupini II, Remodelación Valle de las Flores Sector B, Unidad Vecinal Pampahasi Bajo, Pampahasi Bajo Central, Cervecería, Metropolitana, Las Dalias, Santa Rosa de Callapa y Santa Rosa de Azata—, estos dos últimos desaparecieron del mapa paceño.

Al menos 1,7 millones de metros cúbicos (aproximadamente 2,7 millones de toneladas) se deslizaron y sepultaron el trabajo de toda una vida de centenares de familias. El deslizamiento se llevó consigo casas, vehículos, terrenos, unidades educativas, infraestructura municipal, calles y avenidas.

Pioneros. El ministro de Obras Públicas y Servicios, Vladimir Sánchez, indicó que las primeras 160 familias beneficiadas pertenecen a Santa Rosa de Callapa, Prolongación Kupini, Pampahasi Central Bajo, San Juan, Valle de las Flores y Kupini II, las que ya ch’allaron sus nuevas viviendas el martes de Carnaval.

“Hasta el 6 de marzo vamos a entregar 160 y hasta el 15 de abril, las restantes 64, entonces hasta esta última fecha serán 224. Son para todos los afectados y que están en la lista”, indicó.

Tras el megadeslizamiento, el Gobierno nacional se comprometió a dotar de viviendas a las familias afectadas en seis meses. Las dificultades para encontrar un terreno adecuado y las lluvias retrasaron el avance de las obras.

El complejo habitacional tiene  siete bloques, de cuatro pisos cada uno, donde se localizan 224 departamentos, 32 por bloque.

El condominio se halla en la avenida República Venezolana   —más conocida como avenida Chijini— en la zona Alto Chijini, distrito 12 de El Alto y está situado frente a la fábrica Concretec.

La construcción del conjunto habitacional demandó una inversión de Bs 27,5 millones.

La Razón visitó esta obra el martes 19 y observó que cada departamento cuenta con tres dormitorios, un baño, un comedor, una cocina y un área de lavandería, construidos sobre aproximadamente 70,5 metros cuadrados.

“Ése es el tamaño establecido, todos los departamentos tienen la misma infraestructura para que la gente no diga aquél tiene esto y yo no”, explicó a este diario  Jimmy Mamani, responsable de los dos primeros bloques.

Personal de la obra indicó que falta repintar algunas partes, colocar cielo raso visible en algunos casos y hacer la limpieza. Sin embargo, el complejo no contará con sistema de alcantarillado. Franz Calcina, responsable de la empresa encargada de colocar pozos sépticos, dijo que cada bloque tendrá 12 pozos.

Las viviendas también cuentan con 12 tanques de agua, servicio de luz, agua y conexión de gas domiciliario. Las puertas principales de cada bloque son de vidrio y tienen rejas en las ventanas para dar seguridad a las familias .

El Decreto 0820 estableció los requisitos para que los afectados accedan a este plan de vivienda gratuito: ser propietarios del inmueble afectado, haber perdido la vivienda que habitaba al momento del desastre, no poseer otros bienes inmuebles, entre otros.

No son beneficiarios quienes perdieron sólo el terreno o quienes no habitaban su casa, éste es el caso de las 334 familias que quedaron al margen del programa gubernamental.

Rechazo. “Muchos optaron por renunciar voluntariamente al beneficio de la vivienda (El Alto) porque no cumplían los requisitos”, explicó el viceministro de Vivienda, Bonny Morales, quien informó también que aquellos damnificados que no se encuentran en el universo de los beneficiarios pueden gestionar un techo propio en la Agencia Estatal de Vivienda, que tiene procedimientos y requisitos propios, diferentes a los de la Unidad Ejecutora para Viviendas de Emergencia.

En septiembre de 2012, este medio publicó que de las casi 750 familias registradas como damnificadas, 496 no cumplieron los requisitos y fueron depurados.

Otro grupo de damnificados, sobre todo de Callapa (donde en julio de 2011 se registraron 1.007 familias de Callapa y afectados por el megadeslizamiento, entre propietarios, inquilinos y anticresistas, lista que fue entregada por el Gobierno Municipal al Ministerio de Vivienda ) rechazó la oferta de ir a vivir a El Alto y retornó a la  zona deslizada donde comenzó a reconstruir sus casas.

A la fecha, 558 familias de damnificados aún viven en 11 campamentos habilitados por la Alcaldía de La Paz, diez están conformadas por casas prefabricadas y uno tiene infraestructura ya construida (Piscina Olímpica).

Hubo siete causas del deslizamiento de febrero

El estudio “Zonificación de áreas de riesgo y medidas de mitigación del deslizamiento, complejo Pampahasi-Callapa”, encargado por el Gobierno  central a la consultora Proyecto Bolivia, estableció siete causas del megadeslizamiento.

1). Intensidad de las precipitaciones pluviales, de 157.3 mm en febrero; 2). Expansión urbana que modificó el uso de suelos, Pampahasi tenía vocación para el cultivo con irrigación natural en la parte alta. La interrupción de esos cursos de agua saturó los suelos; 3). Sobrecarga en la parte alta de los taludes por la construcción de casas de varios pisos; 4). Cortes en el pie del talud para habilitar terrenos para viviendas; 5). Uso de pozos sépticos que ocasionaron saturación de los taludes; 6). Sistemas de agua y alcantarillado con fugas; 7). Erosión de quebradas por descargas de la planta de tratamiento de agua de Pampahasi al río Chujlluncani y descargas del alcantarillado sanitario y pluvial.

Hay un plan para volver a construir en Callapa

Micaela Villa

Sólo en Callapa y en una parte de Santa Rosa de Callapa, dos de las 14 zonas devastadas por el megadeslizamiento de la    ladera este de La Paz en 2011, se podrá volver a habitar, y sólo después de que se efectúen trabajos hidráulicos y de estabilización en esas áreas.

Ésta es la principal conclusión del estudio “Zonificación de áreas de riesgo y medidas de mitigación del deslizamiento, complejo Pampahasi-Callapa”, encargado por el Ministerio de Medio Ambiente y Agua a la consultora Proyecto Bolivia, que costó Bs 2,4 millones.

El Gobierno local de La Paz alista un plan de reconstrucción —que se ejecutaría en los próximos seis años— que demandará una inversión de Bs 380 millones, informó el secretario ejecutivo de la Alcaldía, Luis Lugones, para lo cual el Gobierno Municipal pidió al Gobierno nacional que le apoye con el 70% de ese monto.

Este plan tiene el objetivo de estabilizar el lugar para que las familias puedan construir sus viviendas con sus propios recursos. 

Sin embargo, según el estudio de Proyecto Bolivia, las construcciones en Callapa y parte de Santa Rosa de Callapa deben tener un máximo de dos niveles, los jardines y sembradíos estan prohibidos, así como los cortes de talud. La red de agua potable y alcantarillado debe estar construida con tubos PVC (plástico), entre otras recomendaciones.

Francisca Apaza (Zenobio López II) : 'Cocino en un ambiente donde viven ocho personas’

Vivimos incómodos, no se puede cocinar. Habitamos aquí ocho personas, en una cama duermen tres, en otra tres y en otra estamos con mi esposo.  Los chicos protestan porque, ahora que empezó las clases, no saben dónde poner sus útiles, uno coloca en un lado, otro en otro lado, y se generan peleas. Debido a la falta de espacio, también se mezcla la ropa limpia con la sucia y cuando queremos buscar nuevas prendas, perdemos tiempo. No tenemos libertad para dejar nuestras cosas, la ropa que lavamos se extravía, cualquier cosa alzan. Vivía en Santa Rosa de Callapa en tres cuartos, mi cocina estaba en otro lado, ahora tengo que preparar mis alimentos en un mismo ambiente para ocho personas.

Martha Ayala (Flor de Irpavi) :‘Los niños se pelean, es que no tienen su propio espacio’

Estamos incómodos, no lo vamos a negar, debido a que vivimos unos cerca de los otros. Los niños del campamento salen a jugar a los pasillos, pero se aburren y a veces pelean, es que no tienen su propio espacio para jugar. Todas las familias siguen viviendo aquí. Ahora que es época de lluvia, ingresa agua a las viviendas, tal vez la calamina no está muy asegurada y está medio abierta, usamos plásticos para protegernos. Yo vivía con mi esposo y mis tres hijos en Callapa, estábamos a punto de estrenar nuestra casa, faltaba unos detalles, pero pasó esa desgracia. Ahora todos vivimos en este cuarto y, como no tenemos mucho espacio, tuve que hacer mi cocina aquí afuera (al lado de la casa prefabricada).

Mónica Huanca (Callapa): ‘Cuando llueve ingresa agua a las casitas por el techo’

Nuestro principal problema es que cuando llueve ingresa agua (a las casas prefabricadas) por la calamina del techo y los costados. No se puede vivir aquí. Ponemos cartones para que no entre más agua y produzca frío. Tengo dos hijos a quienes cuido para que no se resfríen. Vivo con mi esposo.

Las maderas que sirven como paredes se hinchan cuando llueve, las puertas se arruinan y no se pueden cerrar. El ambiente es sofocante cuando hace calor, el interior se convierte en un horno. No se puede vivir así, por los niños más que todo.

Ya estamos como dos años aquí, somos siete integrantes de mi familia y para dormir nos acomodamos hasta en el suelo. Recogemos todo en el día para poder cocinar.

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