Ciudades

Thalía quedó tetrapléjica tras ser arrollada por un vehículo

Bebé. La adolescente se encuentra embarazada de cinco meses

Postrada. Roberto seca las lágrimas que corren por el rostro de Thalía, él también fue atropellado.

Postrada. Roberto seca las lágrimas que corren por el rostro de Thalía, él también fue atropellado.

La Razón / Micaela Villa / La Paz

02:04 / 25 de septiembre de 2012

Tiene el mismo nombre que la cantante y actriz mexicana, de 41 años, pero su vida ha quedado signada por la desgracia. Cuando habla con La Razón, Thalía Quispe, de 16 años, llora sin poder secar sus lágrimas. Está tetrapléjica desde que en junio fue atropellada por un coche.

La tragedia la alcanzó a las 00.50 del 24 de junio. Ella y su primo, Roberto Elías, encendían juegos pirotécnicos  y conversando fuera de su casa —situada sobre la calle Rafael Ballivián,Villa Copacabana—, cuando apareció un vehículo tipo taxi a toda velocidad y los atropelló.

“Las luces del vehículo me cegaron y el auto se subió a la acera y me empujó con fuerza, no podía levantarme. No me puedo mover, no puedo hacer nada”, cuenta entre lágrimas, postrada en su cama, ya que no puede mover ni sus brazos ni sus piernas. Ella —que tenía un embarazo de dos meses— fue la que sufrió más daño. El motorizado golpeó su espalda y le fracturó la médula espinal y el cráneo. Por fortuna no perdió al bebé, aunque su futuro es otra de las causas que la angustian.

El conductor del vehículo, E.Ch. (22), admitió haber atropellado a los adolescentes, pero arguyó que cuando ocurrió el accidente trataba de esquivar a otro motorizado que estaba a punto de chocarlo.  No fue arrestado porque por esos días la Policía se había amotinado exigiendo un incremento a su remuneración y después el culpable huyó.

Thalía, que estaba en primero de secundaria del colegio Copacabana, tuvo que dejar los estudios. “Lo único que pedimos es que se haga justicia y que el chofer ingrese a la cárcel. Los médicos nos dijeron que ella no tiene cura y empeorará. Ha hecho mucho daño”, dice su primo Manolo Ramos.

Fue atendida en el Hospital San Gabriel. Las tomografías, la cirugía y los medicamentos fueron cubiertos por el Seguro Obligatorio Contra Accidentes de Tránsito (SOAT); sin embargo, la víctima requería de otra operación en la columna, por lo que se internó en la Clínica del Sur. La operación iba a costar $us 11.500, pero al enterarse del monto, el chofer que causó el accidente huyó. Los padres de Thalía tuvieron que correr con los gastos de hospitalización y otros tratamientos en ese centro privado que ascendían a $us 4.000.

Martha Ramos, tía de Thalía, cuenta  que la menor ya no digiere bien sus alimentos y no puede permanecer sentada más de 20 minutos en la silla de ruedas.  Gracias a algunas sesiones de fisioterapia, recobró cierta movilidad de los dedos de las manos, pero tuvo que abandonarlas por falta de dinero.

Su padre viajó hace dos semanas a Chile con su hijo mayor para emplearse como albañiles y conseguir los fondos. “Siento a mi bebé, pues me patea. Se salvó de milagro. Me da pena no poder cuidarlo y tampoco a mis seis hermanitos”, dice la muchacha. El padre es su vecino y tiene 17 años.  La Razón acudió a Tránsito para conocer la situación del conductor, pero en esta unidad dijeron que se “deben hacer primero averiguaciones”, por lo que darán su versión hoy.

Los cuidados que requiere

Debido a su inmovilidad, a Thalía le tienen que cambiar a diario dos veces los pañales y orina a través de una sonda. Su madre le ayuda a alimentarse. Las personas interesadas en ayudarla pueden llamar al 77287137.

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