Ciudades

Vandalismo de los choferes para mantener su monopolio

La marcha y bloqueos de los transportistas dejaron como saldo al menos 21 vehículos dañados, una puerta del mercado Camacho destruida y seis aprehendidos

La Razón (Edición Impresa) / Guadalupe Tapia, Micaela Villa / La Paz

03:34 / 21 de enero de 2014

Chicotazos, cerca de 25 vehículos con vidrios y parabrisas destrozados, una puerta del mercado Camacho destruida y seis conductores aprehendidos, es el saldo de la marcha y bloqueos con que los afiliados a Federación Departamental de Choferes  1° de Mayo, dirigida por Ismael Fernández, protegen su monopolio y se oponen al transporte edil.

El grueso de la manifestación, en la que participaron cuatro sindicatos del municipio de La Paz (San Cristóbal, Villa Victoria, Eduardo Abaroa y Simón Bolívar), eran transportistas de líneas de El Alto que hacen recorridos interciudad. La protesta estuvo dirigida contra el alcalde de La Paz, Luis Revilla. José Luis Pucho, secretario de Conflictos, alegó que los excesos se produjeron debido la provocación de los guardias ediles que se camuflaron entre los transeúntes.

Los choferes —que partieron desde Miraflores, El Alto, Villa Fátima y Pampahasi rumbo a la Alcaldía de La Paz— se congregaron desde las 06.00 en puntos estratégicos. A última hora del domingo los sindicatos instruyeron a sus afiliados no usar sus motorizados para bloquear La Paz debido a las amenazas de romper parabrisas, atacarlos con globos con pintura y pinchar las llantas lanzadas por activistas en las redes sociales.

Afiliados del sindicato San Cristóbal en la puerta de su sede, al inicio de la avenida Saavedra, quitaron letreros y discos, y rompieron parabrisas y luminarias a unos 15 trufis y minibuses que intentaban trabajar. 

Cerca de las 07.30, un contingente policial llegó para resguardar los vehículos particulares, por los que los conductores iniciaron su marcha de protesta, con palos e insultos, contra el alcalde Revilla. En su recorrido patearon, abollaron y rompieron vidrios de cuatro vehículos más a vista de grupos de policías. A la misma hora, conductores del sindicato Simón Bolívar, de Pampahasi, congregados desde las 06.00 empezaron su marcha al centro.

En su camino, arrancaron carteles, gigantografías y banderolas del La Paz Bus —como se llama el servicio de transporte municipal—instalados por el gobierno local con motivo de la llegada de los buses PumaKatari, el 5 de enero,  y después hicieron una hoguera con ellos; dos vehículos fueron alcanzados por las piedras que lanzaron. En la Plaza del Maestro, en Villa Fátima, afiliados  de sindicatos de El Alto, armados con varas y acompañados por sus esposas bloquearon con piedras las vías para impedir el tráfico y quebraron al menos dos parabrisas.

En el trayecto, devolvieron críticas e insultos de la población con injurias y con golpes, y atacaron a otro par de vehículos en la avenida Illimani. Después, tomaron la avenida Bolívar, pasaron por el mercado Camacho, donde tiene sus oficinas la Guardia Municipal. Allí rompieron una de las puertas de vidrio del acceso.

Las comerciantes salieron a defender el predio con palos y escobas y se produjo una pelea entre los dos grupos de mujeres.  “Estábamos atendiendo cuando uno gritó que aquí (mercado) están los de la Alcaldía y botaron piedras, agarramos al autor, pero sus compañeros nos golpearon”, denunció Ruth Mollinedo, su dirigente.

En la ladera oeste, desde las 05.30 los transportistas comenzaron a formar en fila para bloquear los accesos a la avenida Naciones Unidas —cerca a la Ceja de El Alto— a la zona Ballivián y el Faro Murillo. Sin embargo, no lo lograron, porque la Policía desbloqueó el lugar y dispersó a los conductores con gases lacrimógenos.

Los sindicatos Arco Iris, 21 de Septiembre, 18 de Noviembre, 18 de Agosto, Virgen de Copacabana, 16 de Julio, 29 de Mayo, José Ballivián todos de El Alto, partieron desde ese lugar hacia el palacio consistorial. La autopista se convirtió en una vía intransitable debido a la marcha, ya que había coches que invadieron carril para llegar a su destino.

Un peatón, Roberto, al igual que miles de personas que trabajan en La Paz, tuvo que caminar hasta el peaje de la autopista y desde las 06.00 se disputó a empujones con otros trabajadores un lugar en algún vehículo para llegar a la Pérez Velasco o al sector Trébol de la avenida Montes. “Vine desde Río Seco, tengo que bajar a Calacoto porque trabajo en construcción”, protestó Mario Gutiérrez. Otros se resignaron y se fueron a pie hasta el Cementerio.

No importaba si era un taxi, radiotaxi, trufi, camioneta particular, bus, camión ni flota del transporte interdepartamental. Lo único que querían los desesperados moradores de El Alto era abordar un vehículo. Cerca de las 07.00, un bus de la empresa Bolivia se ofreció a llevarlos por Bs 1 hasta cerca de la terminal de buses.   La demanda era tal que en una vagoneta con capacidad para seis personas se apretujaban hasta diez y hubo quienes se metieron a la cajuela del equipaje para llegar a La Paz.

“Estamos defendiendo nuestras fuentes de trabajo, somos como 2.000, estamos en Pampahasi, Llojeta y Miraflores”, informó Juan Ramírez, secretario general del sindicato Ballivián. Al ingreso a la feria 16 de Julio, unos 40 choferes apostados en un cerro lanzaban piedras a los coches que pasaban y a motociclistas.  Lo mismo sucedió en el Faro Murillo, donde los transportistas agarraron a chicotazos a sus compañeros que decidieron salir a trabajar.

Las cuatro columnas de choferes llegaron a la Alcaldía cerca del mediodía, resguardada por 150 uniformados, y la cercaron por hora y media.  Luego se dirigieron a la Plaza Mayor, donde instalaron un cabildo, que dio 24 horas a los sindicatos de la Federación de Choferes de La Paz para plegarse a sus medidas, bajo la amenaza de invadir sus rutas. Seis dirigentes tomaron la palabra y amenazaron con el “voto castigo” a Revilla.

“No queremos transporte masivo, esta ciudad no le pertenece”, vociferó  Bruno Lazarte, del sindicato Ciudad Satélite de El Alto. “Con el transporte nadie se mete y si se mete, lo tumbamos”, “A los choferes se los respeta, se los cuida, se los quiere y se los ama, hasta la victoria final”, fue la frase con la que Fernández cerró su discurso. Después repartieron fichas.

Vecinos enfrentan a los choferes

M. V., G. T.

Las cuatro columnas de los afiliados a la Federación Sindical de Choferes de La Paz 1° de Mayo que partieron desde El Alto, Villa Fátima, Pampahasi y Miraflores rumbo a la Alcaldía de La Paz enfrentaron a su paso el abucheo y críticas de la población, a las que respondieron con insultos y golpes.

La organización para enfrentar la presión, anunciada por las redes sociales, no se manifestó, pero sí expresiones de descontento individual con el servicio que prestan. “Rateros”, “abusivos”, “trameadores”, “cogoteros”, “borrachos” y otros adjetivos llovieron mientras avanzaban. El incidente más fuerte se produjo a la altura de la pasarela de la avenida Pérez Velasco, cuando la gente que los observaba desde ella les comenzó a lanzar botellas de plástico, que fueron devueltas por los conductores con insultos.  “Son muy abusivos, el proyecto del PumaKatari va a beneficiar a la ciudadanía, estoy mal de la rodilla y tengo que caminar”, protestó Juan Espinoza.

“Esto es vandalismo, la razón tiene  que vencer porque son muy abusivos”, dijo Elena C., tras la rotura de parabrisas en el estadio, donde los choferes lanzaron petardos contra quienes reclamaron por el abuso. En la avenida Mariscal Santa Cruz, un hombre fue golpeado con un palo en el hombro por un chofer cuando le reclamó por la marcha.

“Es increíble, yo he visto cómo le ha roto el vidrio (del mercado Camacho), no se puede aceptar esto”, señaló otra persona. “Fuera alteños, a protestar a El Alto”, fue la consigna de  las vendedoras, que fueron golpeadas con palos por esposas de los conductores.

La Policía desbloquea la autovía y arresta a 6

M.V.

A diferencia de otras movilizaciones de los choferes sindicalizados en La Paz, esta vez la Policía actuó para mantener el orden, desbloqueó las rutas cortadas y capturó a seis choferes de El Alto que lanzaban piedras a vehículos particulares, a los peatones y a los mismos agentes.

Usando gases lacrimógenos, la fuerza pública desbloqueó cerca de las 08.00 la autopista La Paz-El Alto, por el barrio de Munaypata.  “Procuramos que se mantenga expedito (el paso), estamos en la troncal y la parte central”, informó a las 06.30 a La Razón el general Rosalío Álvarez, subcomandante de la Policía Boliviana.

El viceministro de Régimen Interior y Policía, Jorge Pérez, dijo que instruyó aprehender a los transportistas que impidan la libre circulación o hagan destrozos. “Hubo violencia, se usaron agentes químicos, estoy llegando de ahí (autopista) está totalmente expedita”, dijo cerca de las 10.00.

La fuerza pública trasladó a los conductores aprehendidos hasta las celdas policiales, “Por su actitud agresiva y por los daños que han causado a los vehículos policiales y civiles; usaron piedras y petardos”, explicó un agente.

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