Ciudades

Vecinos convierten 20 puntos de urbe paceña en macrobasurales

En la ciudad de La Paz hay 20 puntos críticos convertidos por los vecinos en macrobasurales que, según el Siremu, son calles o avenidas o plazas donde se acumulan más de una docena de bolsas de desechos sólidos.

Núñez del Prado. A metros de la calle Bueno; por este lugar el carro de Sabenpe pasa a diario a las 08.15. Foto: Alejandra Rocabado

Núñez del Prado. A metros de la calle Bueno; por este lugar el carro de Sabenpe pasa a diario a las 08.15. Foto: Alejandra Rocabado

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Quispe / La Paz

00:00 / 05 de julio de 2015

En la ciudad de La Paz hay 20 puntos críticos convertidos por los vecinos en macrobasurales que, según el Siremu, son calles o avenidas o plazas donde se acumulan más de una docena de bolsas de desechos sólidos.

“Lamentablemente hay pobladores que echan la basura en lugares y horarios inapropiados. No esperan al camión recolector y por eso tenemos estos 20 puntos críticos”, admite Giovanni Jemio, director del Sistema de Regulación y Supervisión Municipal (Siremu).

El Siremu junto a las empresas de aseo Sabenpe SA y Tersa SA trabajan en campañas de concientización para cambiar el hábito de los moradores de la urbe de tirar la basura en vía pública.

La mañana del jueves 25 de junio, un equipo de Saneamiento y Servicios Ambientales (Sabenpe SA) lava con agua la esquina de las calles Murillo y Cochabamba, uno de los macrobasurales que son potenciales focos infecciosos.

“Está muy bien que limpien y laven esta esquina porque los locales de por aquí dejan la basura y además echan grasa. Muchos nos hemos resbalado al caminar por aquí”, denuncia Juan Machicado, vecino de esa zona.  

En estos casos, la Alcaldía de La Paz notifica a los dueños de los locales para que no acumulen sus desperdicios en esas arterias.

En el centro los seis puntos más críticos están en la plaza Alonso de Mendoza y las calles Figueroa, Graneros, Bueno esquina Núñez del Prado, Murillo y Sagárnaga, y también Murillo y Cochabamba. Los otros 14 se hallan en Achumani, Alto Obrajes, avenida 14 de Septiembre (Obrajes), Villa Fátima (hay tres), Llojeta, Chualluma, Sagrado Corazón, Sopocachi (hay dos), Garita de Lima (dos), zona Rosario y 4 de Mayo.

En cada uno de estos lugares existen horarios en los que el camión recoge los residuos, pero hay quienes los comienzan a acumular apenas se ha ido.

Gabriel Canedo, coordinador de Sabenpe SA, informa que las áreas comerciales de Max Paredes y Villa Fátima, y los mercados son los sectores que más desperdicios generan. “En las áreas comerciales se recoge quizás dos y hasta tres veces más que en la zona Sur”, dice Canedo.

 “Es increíble, a pocos metros del mercado Uruguay echan desechos todo el día, por otro lado, los restaurantes desparraman grasa”, apunta Jemio.

El problema no distingue estratos sociales. “Pasa en las zonas pobres, en las laderas, pero también en el Macrodistrito Sur; es un problema de cultura ciudadana y educación personal”, insiste.

Según esa repartición municipal, cada persona produce un promedio de entre 500 y 600 gramos de desperdicios por día, medio kilo o un poco más.

Cada día se recogen entre 525 y 550 toneladas de residuos sólidos en la urbe, que son llevados al relleno sanitario Nuevo Jardín, en Alpacoma. Pese a la Ordenanza Municipal 372/2006, del 18 de octubre de 2006, que prohíbe ensuciar las calles y fija multas que oscilan entre Bs 500 y Bs 2.000, esta práctica no sufrió mella.

En algunos casos, los vehículos van a ir al mismo sector hasta tres veces, para volver a limpiar los macrobasurales, donde se dan cita perros, palomas y roedores.

El Siremu, Sabenpe SA y Tersa SA realizan desde el año pasado campañas de información y educación en diferentes barrios de la ciudad sede de gobierno.

Hace un mes empezó una cruzada en las calles, donde obreras de Sabenpe con un megáfono recuerdan a voz en cuello los horarios y los días en los que el camión recolector pasa por el vecindario y la arteria. El jueves 25 de junio, como a las 08.05, la esquina de la calle Ayacucho y avenida Camacho es limpiada, observó La Razón; no obstante, 25 minutos después, tres bolsas con restos ya fueron depositadas en el mismo lugar.  

También evidenció que existen oficinistas que llenan con desechos los pequeños papeleros fabricados para recibir la basura de bolsillo. Hay quienes depositan restos de todo tipo alrededor de los canastillos y los que los abandonan en la esquina.

 “Estos (recipientes) son chiquitos, pero los rellenan de bolsas de orín, pañales usados de bebé y hasta escombros, por eso algunos se estropean y deben retirarlos”, comenta resignada Susana, una obrera de la empresa recolectora.

Multas. Cada mañana, personal de esa firma recoge los desechos tirados en la Plaza del Estudiante, aunque entre 18.00 y 18.30 las bolsas de desperdicios vuelven a colmar ese espacio.

“No existe personal que pueda estar parado en las esquinas para hacer pagar las sanciones, aunque cuando detectamos, sí lo hacemos”, sostiene Carlos Calderón, jefe del Siremu, en referencia a la imposición de sanciones pecuniarias. Sin embargo, Canedo asegura que no conoce ni un solo caso en el que el infractor haya pagado las multas dispuestas por la norma.

El 13 de octubre de 2013 este diario publicó un informe de dos páginas con el título: “En La Paz hay poco más de 300 puntos convertidos en basurales”, donde ya se abordaba el problema, la inaplicabilidad de las sanciones, la inconveniencia de algunos horarios, etc. Un año y ocho meses después la situación no ha cambiado.

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