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Juana, 17 años de servidumbre en Cochabamba

Acusadas. La profesora y su madrastra tienen 62 y 82 años, respectivamente

Emoción. La madre de la víctima tras el reencuentro, el 9 de abril.

Emoción. La madre de la víctima tras el reencuentro, el 9 de abril. Fernando Cartagena.

La Razón (Edición Impresa) / Angélica Melgarejo / Cochabamba

00:47 / 11 de abril de 2014

Juana B. (33) pasó 17 años de su vida —entre los 7 y 23 años— como empleada doméstica sin sueldo en la casa donde fue abandonada por la mujer que la raptó en 1986.

Con 23 años, la víctima dejó la casa de quienes la tuvieron cautiva en Cochabamba, se casó, tuvo tres hijos y en todo ese tiempo la familia de su esposo insistió en que buscara a sus parientes. “Debes tener hermanos, tienes que saber si tu mamá está viva o muerta”,  le decían.

Juana es la menor de tres hijos y vivía con su madre, Isabel B., de 40 años, en la final Buenos Aires, en La Paz, y estudiaba en la escuela Ismael Montes. Hace 28 años su profesora Lupe M. L. —entonces de 34 años y quien hoy tiene 62— le pidió permiso a la progenitora  para que la pequeña pase un fin de semana con ella. La mujer accedió bajo la promesa de que la menor debía retornar a su casa el lunes, pero no lo hizo.

“Se ha escapado, no sé nada”, alegó la profesora cuando Isabel le reclamó; es más, la amenazó con hacerla arrestar y quitarle a sus otros dos pequeños. La madre  contó que como no sabía leer ni escribir, creyó la advertencia y calló por 28 años, hasta el reciente miércoles 9 de abril, cuando se reencontró con su hija, ya adulta. Lupe M. L. le mintió a la menor; le dijo que su progenitora la vendió y abandonó. La profesora traspasó su vivienda en Villa Victoria y se fue a radicar a Cochabamba.

Según la víctima, la entregó como empleada a su madrastra, Sonia Trifonia O. M., de 54 años, quien ahora cuenta con 82, en cuya casa situada en el barrio de Valle Hermoso sufrió toda suerte de vejámenes, verbales, físicos y sexuales.

Denuncia. El 7 de marzo de este año se presentó en la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen. “Nos pidió que la ayudáramos a encontrar a su mamá, recordaba vagamente su rostro”, informó el sargento Gerardo Rojas, investigador del caso.

“Me golpeaban mucho, no podía escapar de allí, no me dejaban salir a la calle, estaba encerrada”, relató Juana. Su madre aseguró que la buscó por varios años, varias veces llegó a Cochabamba. Hace 17 años encontró a la maestra, le reclamó y ella le dijo que su hija había muerto.

Juana está ahora con su madre, se enteró de que no la regaló, ni la vendió, como le decían. Las captoras están acusadas de trata y tráfico y explotación laboral; se niegan a declarar.

El artículo 208 del Código Penal dispone que será sancionado con privación de 10 a 15 años, quien por cualquier medio de engaño, intimidación, abuso de poder, realizare, indujere o favoreciere la captación, traslado, transporte y privación de libertad con 14 fines, entre ellos, la servidumbre costumbrista.

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