Ciudades

Hay al menos 7 botaderos clandestinos de escombros

Gasto. La Alcaldía de La Paz sostiene que retira el 20% de los cascotes y que esto le causa un gasto adicional.

Av. Periférica. Sector 3 de Mayo, peatones tienen que sortear los desperdicios dejados en la acera. Foto: Wara Vargas

Av. Periférica. Sector 3 de Mayo, peatones tienen que sortear los desperdicios dejados en la acera. Foto: Wara Vargas

La Razón (Edición Impresa) / Guadalupe Tapia / La Paz

00:00 / 25 de enero de 2015

Promontorios de ladrillos partidos, fragmentos de estuco y cemento, maderos podridos, viejas calaminas y piezas de lavandería, lavabos y hasta inodoros rotos se encuentran en al menos siete puntos de la ciudad de La Paz, constató La Razón en un recorrido por la urbe.

Estos botaderos clandestinos por lo general se hallan en aires de río, taludes, lotes baldíos o áreas públicas despobladas y ocasionan perjuicios y son un factor de riesgo para automovilistas, transeúntes y vecinos.

El gobierno local lamentó esta “mala costumbre” de los pobladores de la urbe y dijo que recoger esos desechos implica un gasto adicional. El reglamento de aseo urbano prohíbe echarlos en calles, aceras y otros.

El primer punto que encontró este diario se ubica en Urujara, a la salida de la sede de gobierno, camino a los Yungas. Allí hay al menos tres montículos de cascotes de entre 30 y 50 metros lineales que están al borde de la vía, incluso cerrando el paso de viviendas del sector.  

“Llegan a la 01.00 o 02.00 a echar sus escombros. Alguna vez vinieron en la mañana y yo les reclamé. Todos los días vienen, pero se molestan y nos riñen”, contó la vecina Victoria Tincuta.

Urujara. Personas transitan por un lado de la carretera al norte de La Paz, por los cascajos en la acera.

Elizabeth Apaza explicó que en dos de los tres promontorios el material desechado ocupa parte de la calzada, lo que obliga a los transeúntes a bordearlo con el riesgo de que los vehículos les atropellen por la velocidad que imprimen o pasar por encima de los cascajos.

El segundo punto es un área verde que se halla al borde de la avenida Periférica, en el sector 3 de Mayo.

Allí existen decenas de bolsas de cemento que contienen restos de material descartado y montículos menores de escombros.

Quejas. “Así siempre lo dejan. La Alcaldía recoge y después de unos días vuelve a aparecer de la noche a la mañana, parece que se han acostumbrado”, lamentó  Felipe Quispe.

El tercero se encuentra en Achachicala, cerca de un muro de contención en la intersección de la avenida Chacaltaya y calle 3, que también es utilizado como sitio para echar basura.

“Aquí nadie controla, por esto está como está. Hay sinvergüenzas que de día vienen a botar en taxis sus basuras”, protestó Adriana Suxo. La Razón se dirigía a Pura Pura cuando pasó una volqueta con tierra y cascotes, fue tras de ella y observó que descargaba sobre el talud de la calle final Plan Autopista, más abajo corre el río Achachicala.

¿Qué hacer con los desechos que dejan las reformas a las viviendas? En La Paz hay grupos de volqueteros que se asientan en plazas o puntos céntricos donde ofrecen sus servicios. Uno de ellos, que prefirió guardar su nombre en reserva, informó  que cobra Bs 50 por cubo. Una volqueta regular tiene capacidad para  ocho cubos, es decir que por la carga total puede llegar a costar Bs 400.

“Llevamos a sitios que se estén rellenando, como cerca de los ríos, o a lugares alejados. El costo depende también de lo lejano de la zona”. El cuarto punto donde se dejan cascajos se halla en el carril de subida de la avenida Naciones Unidas, en la parte superior de la cancha del Kilometro 7. Allí, al menos 200 metros lineales del muro que da al cerro están copados por cascotes y otro tipo de desechos domiciliarios. Un olor nauseabundo se desprende de los montículos y el material de construcción llegó incluso a tapar la cuneta lateral.

Ya en la parte superior, casi llegando a Munaypata, se encuentra el quinto botadero clandestino, al límite del talud. Desde la cima se puede observar que los desechos ocupan incluso una parte del bosquecillo.

  Av. Naciones Unidas. En bolsas, carretillas en vehículos, hay quienes aprovechan el talud.

El sexto está situado al final de la avenida Max Fernández, poco antes de llegar a El Alto. Allí hay promontorios de tierra y restos de ladrillos que ocupan parte del carril de subida de la vía.

“Algunas personas bajamos a pie y tenemos que andar por encima, porque los autos corren mucho y por el costado es peligroso”, dijo Mauricio Gutiérrez.

En el Macrodistrito Centro, uno de los principales lugares donde se echan estos restos es la avenida René Zavaleta, el sexto punto identificado por La Razón.

En octubre de 2014, la Dirección de Mantenimiento de la Alcaldía de La Paz recogió unos 600 metros cúbicos de material dejados por empresas constructoras y particulares. Pese a que se colocaron carteles de prohibido echar escombros, esa práctica continúa.

El séptimo sitio en el que este diario constató la presencia de esos materiales es en los aires del río Irpavi, desde la calle 5. El problema se extiende a los barrios de Bolognia y Caliri.

“Todos los días vienen a dejar bolsas pequeñas, camiones, radiotaxis, volquetas. Hemos pedido que vengan a controlar, pero no hay cuándo nos hagan caso”, se quejó la vecina Santusa Mamani.

Debido a la proliferación de estos montículos, el sitio ahora es además un botadero de basura e incluso el mingitorio de los conductores durante las noches.

Costo. Para el secretario municipal de Infraestructura Pública (SMIP), Omar Helguero, esta es una mala costumbre de la ciudadanía, por lo que la disposición final de cascajos debe cambiar.

“Lamentablemente las personas están acostumbradas a echar sus residuos, no solo en estos espacios, sino en las aceras, en vías públicas, en terrenos baldíos, que al final termina recogiendo la administración edil”, argumentó.

La Dirección de Mantenimiento retira el 20% de ese material que se deja abandonado en diversos espacios, que equivale a unos 150 metros cúbicos que son trasladados al relleno sanitario de Alpacoma. “Es un gasto adicional para el municipio”, destacó Helguero.

Av. Chacaltaya. Aparte de los escombros, la gente echa basura.

Arquitectos: La norma es incumplida en La Paz

Guadalupe Tapia

La normativa sobre la disposición de escombros en el municipio de La Paz no se cumple por falta de “cultura ciudadana”, dijo Wálter Hoz de Vila, presidente del Colegio de Arquitectos, filial La Paz.

“El municipio tiene ordenanzas municipales que determinan por periodos dónde deben ser echados. Es una lástima, porque estos restos se pueden ver en las calles, en las vías y nadie toma control”, cuestionó el directivo.

Para Hoz de Vila, echar cascajos en cualquier lugar es una de las acciones que siguen especialmente las personas que construyen o hacen modificaciones a sus viviendas sin autorización y sin el apoyo de un profesional del ramo.

“Es normal que dejen en cualquier lugar. Quien no respeta las normas de construcción, menos va a respetar la norma de echado de escombros”, apuntó.

Este medio intentó, a través de la Dirección de Comunicación del gobierno local —sumergido en conflictos internos—, contactarse con el actual responsable del Sistema de Regulación Municipal (Siremu), pero no tuvo éxito.

Sanción. Sin embargo, el problema no es nuevo. En 2013 el Siremu identificó unos 59 puntos donde se suele echar escombros, como la calle 11 y Comandante Avilés, en Irpavi; avenida Strongest y calle 35, en Achumani; calle 53, en Chasquipampa; plaza Los Leones, en Alto Següencoma; Max Fernández y Ramiro Castillo, en Llojeta; avenida Kollasuyo esquina Entre Ríos, en Alto Tejar; o las calles Eloy Salmón y Gallardo.

La Ordenanza 001/98, artículo primero, prohíbe la acumulación de escombros y materiales de construcción sin permiso edil en las aceras y calzadas, y fija una  multa de Bs 10.000 a los infractores.

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