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Desde la cárcel de San Pedro se cometen al menos 3 tipos de estafa

El 2 de marzo, la familia Pomacosi recibió una llamada telefónica: “Tenemos información de Gladys Pomacosi Zeballos, que está desaparecida desde enero”, dijo una voz del otro lado. “Si quieren más información, recarguen a este número Bs 600 y esperen”.

Vista interior de San Pedro, donde hay al menos 2.000 reos. Desde allí se cometen delitos. Foto: Afka

Vista interior de San Pedro, donde hay al menos 2.000 reos. Desde allí se cometen delitos. Foto: Afka

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Quispe / La Paz

00:00 / 22 de marzo de 2015

El 2 de marzo, la familia Pomacosi recibió una llamada telefónica: “Tenemos información de Gladys Pomacosi Zeballos, que está desaparecida desde enero”, dijo una voz del otro lado. “Si quieren más información, recarguen a este número Bs 600 y esperen”.

Los blancos favoritos son los familiares de desaparecidos, ingenuos que creen que ganaron en concursos vehículos o televisores  y los dueños de automóviles y autopartes robados. A estos tres tipos de estafa se suman la venta de drogas y todos tienen en común que los perpetradores purgan tras las rejas del penal de San Pedro, de La Paz, un delito.

“Sabemos que (los telefonazos) se han estado originando siempre desde la cárcel y se tienen antecedentes de algunos casos”, admite de manera escueta el director departamental de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de La Paz, el coronel Daniel Quintanilla.  “Por eso es recomendable que las personas no hagan caso, que no respondan, ni crean en lo que les dicen. Es mejor que se apersonen a la Policía para que se tomen las medidas que corresponden”.  La Razón buscó información en la Dirección General de Régimen Penitenciario (DGRP) y allí dieron cuenta de la designación de un nuevo director (Jorge López) y que la comunicación aún no era posible.

ILEGALIDAD. Desde el interior del penal de San Pedro, donde unos 2.000 presos guardan detención, la mayoría en calidad de detenidos preventivos, hay quienes recogen informes de sus contactos en el exterior para extorsionar a las víctimas que están fuera del centro penitenciario.   

“Es sencillo. Usan un bolígrafo, empiezan a golpear contra una mesa, como si estuviesen revisando en la computadora y le dicen que ganó un auto, un televisor o refrigerador y que debe recargar (crédito) a ese número de celular”, cuenta Edwin, un expreso que pasó diez años en San Pedro.

El modus operandi descrito es el de los falsos sorteos. Reos hacen llamadas telefónicas desde la cárcel y notifican que tras un sorteo su interlocutor obtuvo un premio, aunque éste no haya participado de ninguna rifa ni lotería.

Quien escribe esta nota recibió un mensaje de texto la noche del domingo 8 de marzo que decía: “usted ganó un televisor de 50 pulgadas y un refrigerador de última tecnología. Comunicarse con el Lic. Landívar al celular 713-513…”. Digitó el número del celular y un hombre del otro lado de la línea pidió que se haga una recarga de Bs 500 para cubrir los costos de envío de los premios.

“Si llaman de esa manera, puede ser una estafa y lo que corresponde es que usted presente la denuncia correspondiente para que la Policía pueda hacer un seguimiento a ese teléfono y su flujo de llamadas”, insiste Quintanilla.

Otros detenidos utilizan la información de las personas desaparecidas para exaccionar a sus parientes. Eso le pasó a la familia Pomacosi, que hasta el 11 de marzo seguía buscando a la joven de 22 años, desaparecida el 17 de enero. Sus padres recargaron los Bs 600, pero no volvieron a contactarse con ellos para recibir información de las supuestas pistas de su paradero.

“El investigador nos ha dicho que no fuimos los primeros en caer con esas llamadas que salen desde San Pedro. Nosotros lo hicimos porque estábamos desesperados”, sostiene Germán, un familiar de la joven.

En enero se denunciaron otros dos casos de estafa con estas características en la División Trata y Tráfico de Menores.  Las sumas que exigen estos timadores no son nada comparadas con las que piden quienes ofrecen dar pistas sobre vehículos, cerebros, autopartes y accesorios de coches robados.

“El negocio les genera entre $us 1.500 y $us 3.000, porque llaman y dicen: Traigan el dinero a San Pedro y aquí le diremos dónde está su auto’. Muchos caen así”, expone Ramiro Llanos, exdirector general de la DGRP.

Autos. El director departamental de la Dirección de Investigación y Prevención y Robo de Vehículos (Diprove) de La Paz, coronel Elvin Baptista, confirma que se estableció que nueve de cada diez telefonazos proceden de la cárcel, situada en el centro de la urbe.

“El 95% de esas llamadas son estafas. Ellos (los internos) tienen contactos que les pasan datos de los avisos de desaparición de los vehículos, donde los propietarios dejan un teléfono de referencia, llaman y dicen: ‘traiga $us 2.000 y vaya a tal lugar’. Pero la mayoría de las víctimas ya no van a la cárcel porque tienen miedo”. Sin embargo, no siempre quien está detrás de la comunicación telefónica vende datos falsos.

En 2014 Diprove encontró 36 bolsas con autopartes y accesorios totalmente identificados con marca, color del auto y modelo, listos para ser entregados, después de que el contacto en el penal se comunicó con una víctima.

Por eso, Llanos cree que es urgente que se instale un paraguas electromagnético en la cárcel de San Pedro —y también en otros reclusorios del interior— para impedir la salida e ingreso de llamadas.

La droga es un capítulo aparte.  El 1 de enero de 2015, la FELCC, la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) y el Ministerio Público incautaron 120 cuchillos, droga, bebidas alcohólicas y billetes falsos en esta penitenciaría.

“En San Pedro hay droga y es más barata que afuera, por eso algunos entran a comprar”, revela  el exinterno entrevistado.

El testimonio es corroborado por Llanos. “El negocio de las drogas es otro delito, porque los estupefacientes salen al raleo con las personas que entran y compran”.

Quintanilla destaca que “coordina con todas las instituciones, entre ellas Régimen Penitenciario, para intercambiar información que muchas veces permite esclarecer algunos casos”.

Los estafadores exigen no dar parte a la Policía

El lunes  3 de  marzo, este periodista llamó a un número celular desde el cual un sujeto se comunicó con la familia de Gladys Pomacosi Zeballos, desaparecida desde enero y que ofrecía información sobre la joven de 22 años. El hombre confirmó que sabía dónde estaba Gladys, pero que debían recargarle Bs 600 y no avisar a la Policía.

Presos llevan un registro de personas desaparecidas

Hay internos en el penal de San Pedro de La Paz que tienen amigos fuera del centro penitenciario que les pasan información actualizada sobre la desaparición de personas, lo que les permite estafar a los desesperados familiares. También tienen informes de qué vehículos han sido declarados robados y con esos datos extorsionan a los dueños.

Informe a la Policía si toman contacto con usted

Si recibe una llamada sospechosa es mejor no seguir las instrucciones de su interlocutor, sugiere el coronel Daniel Quintanilla, director departamental de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de La Paz.

El jefe policial recomienda informar de inmediato a la Policía o al investigador del caso.

Cerciórese llamando a la firma que ofrece premios

Si recibe un mensaje notificándole que ganó un televisor, un refrigerado e incluso un vehículo, en el que además se menciona a un medio de comunicación, preferentemente televisivo, comuníquese con dicha empresa llamando a sus teléfonos fijos. Los delincuentes también llaman indicando que trabajan para las redes nacionales de televisión.

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