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El 50% de los casos denunciados en la FELCV son abandonados

La Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia de El Alto atendió 5.797 hechos de violencia el año pasado, mientras que en lo que va de 2014 reporta 2.000

Atención. Las oficinas de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV) en El Alto.

Atención. Las oficinas de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV) en El Alto. Foto: Miguel Rivas

La Razón (Edición Impresa) / Miguel Rivas / El Alto

00:04 / 28 de abril de 2014

El 50% de los casos denunciados en la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV) de El Alto son abandonados por las víctimas. Es más, cuando esto ocurre inclusive llegan a ocultar a sus agresores ante la posibilidad de una intervención policial.

En esta unidad de control se registraron 5.797 hechos de violencia intrafamiliar en 2013 y en lo que va del año se reportan 2.000. El año pasado al menos 2.800 fueron abandonados por las denunciantes y este año unos  1.000, según información del jefe del Departamento de Seguimiento de Casos de la FELCV, teniente Javier Cuéllar.

“Llegan molestas. Al principio parece que están con la convicción de llegar hasta las últimas consecuencias, pero no es así. Al parecer en los días posteriores se amigan y luego impiden que se notifique a sus agresores en los domicilios”, relató la autoridad.

Para la psicóloga Rosario Luizaga existe además un factor emocional para que las demandas no sean proseguidas. “Es verdad que existen muchos abandonos de casos, no solo en estas dependencias policiales, sino en muchas otras instancias judiciales, pero no solo se debe a que existe una reconciliación, sino porque hay un chantaje emocional o amenazas de los agresores”, sostuvo.

En la mayoría de casos, las denunciantes no acuden a oficinas de la Fiscalía ni de la Policía; entonces al fiscal le queda, según Cuéllar, conminar a las víctimas a que sigan el proceso.

Una vez que se sienta la denuncia existe un plazo de ocho días para las citaciones e investigaciones, tiempo en el cual se reciben las declaraciones tanto de las víctimas como de los supuestos agresores.

Cuéllar indicó que si desaparece la mujer lastimada, los uniformados no saben cómo ubicar al agresor y cuando lo hacen se sorprenden porque quien abre la puerta donde se refugian es aquella que sentó la demanda y, peor aún, ella misma les cierra el paso para evitar las notificaciones.  “El fiscal lo que hace es conminar y si no se aparecen, cierra el caso”.

De acuerdo con datos de la FELCV, la mayoría de las quejas de las féminas se produce de lunes a miércoles. Este fenómeno tiene relación con el consumo de alcohol durante los fines de semana, pues en esos días existen farras, fiestas o todo tipo de acontecimientos con bebidas alcohólicas. La Policía señaló que esta situación deriva en discusiones, riñas y peleas.

El 85% de las víctimas son mujeres, quienes son golpeadas y amenazadas.  Por ejemplo Mariana, una mujer de 38 años, relató a La Razón que su esposo la maltrata desde hace cuatro años y que lo hace por celos. Comentó que la última vez, ella y su pareja acudieron a una celebración, donde él le hizo escenas de celos y desde entonces no deja de amenazarla y golpearla. Dijo que decidió denunciarlo por esta situación; aunque confesó que lo hizo con mucha inseguridad.

En otro caso, una mujer que fue golpeada por su pareja en una fiesta  presentó una denuncia en la FELCV, pero a los tres días intentó retirarla. Frente a esta situación, el fiscal le negó esa posibilidad por la gravedad del hecho. Sin embargo, ella nunca más asistió a declarar y el caso fue cerrado. 

Pero también existen casos leves que, según Cuéllar, no merecen ser atendidos. “En plena discusión elevaron la voz y la mujer se acerca a estas oficinas y dice que sufrió agresiones psicológicas”, ejemplificó el oficial.

En estos hechos, el fiscal rechaza la denuncia porque se trata de algo fácil de resolver y que no amerita una intervención policial ni judicial.

Testimonios

Norma (41)

‘Lo hago por mis hijos y la relación’

“Ésta es la tercera vez que me agrede (mi esposo). Él siempre fue violento, algo agresivo, pero nunca con nosotros, más bien se alteraba con la gente extraña, en diversas circunstancias. La primera vez fue una bofetada, pidió disculpas; la segunda fue un puñete, y lo mismo esta última vez. Ahora se enoja conmigo y mis dos hijos. Si me acerqué aquí fue para poner un alto y evitar que lastime a mis retoños”.

Lorena (30)

‘Tengo miedo a denunciarlo, me va a amenazar’

“Me golpeó delante de mis papás y mis hermanas pequeñas porque mi primo me abrazó. Siempre fue agresivo de manera verbal, hasta ahora que utilizó sus puños. Lo denuncio porque mis papás están tristes, molestos; pero tengo miedo, porque sé que me va a amenazar, imagino lo que me dirá. Me gritará muchas cosas y me da miedo porque lo he visto reaccionar con otras personas, sé de lo que es capaz”.

Mariana (38)

‘No es fácil denunciar a quien amas’

“Los primeros años de matrimonio, desde 2005, todo era normal, tranquilo y podría decir que hasta hermoso. El asistir a una fiesta cambió todo. Entonces me sacó a bailar un amigo en común y luego él me celó y golpeó desde entonces. Hace dos días me agredió nuevamente, me lastimó la espalda y el ojo derecho. Es difícil denunciar a la persona que amas, porque aún es así”.

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