Ciudades

El déficit de alcantarillado pluvial afecta hasta 55% de la urbe paceña

Según Samapa Residual, hay calles de las laderas de la ciudad y urbanizaciones nuevas, como en el Macrodistrito Sur, donde no existen este tipo de conexiones, ni sumideros

La Razón / Micaela Villa / La Paz

00:00 / 23 de junio de 2013

Entre el 50% y 55% de los barrios de La Paz carece de alcantarillado pluvial, informó el Servicio Autónomo Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Samapa). Este déficit ocasiona cada año inundaciones y dificultades en el tránsito vehicular y peatonal en la época lluviosa.

“Es decir que un poco más de medio millón de personas estaría con déficit de alcantarillado pluvial actualmente”, dijo Juan Carlos Agudo, gerente general de Samapa Residual.Sin embargo, su solución no tomará un año, ni dos, y requerirá de al menos $us 500 millones, advirtió.

Un sistema de evacuación de las aguas de lluvia —red compuesta por  tuberías, canales y bocas de tormenta— permite su rápida evacuación de las vías públicas, evita la formación de caudales en las calzadas, la inundación de predios públicos y privados, y la paralización del tráfico durante una intensa precipitación.

En el caso de La Paz, además, el agua estancada puede desestabilizar el terreno y originar asentamientos del suelo o deslizamientos. Víctor Rico, exgerente general de la Empresa Pública Social de Agua y Saneamiento (EPSAS), quien hizo una consultoría para el Gobierno Municipal de La Paz, estableció que este déficit se extiende por el 75% de la mancha urbana de las ciudades de La Paz y El Alto. 

“Como sistema de alcantarillado pluvial hay muy poco y, sumando las dos urbes, no sobrepasamos el 25% de cobertura. De todo el conjunto, la mayor parte de la torta (20%) se halla en La Paz, merced a la labor que realizó Samapa original”, indicó.

Omisión. Las zonas identificadas por la falta de esta red son principalmente las periurbanas y las de reciente creación, que no cuentan con la regularización y aprobación de sus planos por el Gobierno Municipal y usan piletas públicas.

Según Rico, este problema se debe al vacío en el contrato de concesión suscrito el 24 de julio de 1997 con Aguas del Illimani Sociedad Anónima (AISA), transferido el 3 de enero de 2007 a la Empresa Publica Social de Agua y Saneamiento (EPSAS) para la prestación del servicio a ambas ciudades.

Hasta 1997, Samapa fue responsable de la red de alcantarillado pluvial, sin embargo, como el contrato de concesión omite esta prestación, EPSAS sólo se encarga del alcantarillado sanitario y de la dotación de agua potable a esta urbe.

“Sólo administramos el sanitario, no el pluvial. En todo caso, si existiera un trabajo de forma conjunta, coordinaremos con las instituciones (encargadas)”, dijo Andrés Zegada, interventor de la firma desde el 1 de abril.

De acuerdo con Rico, los años posteriores a 1997, gracias al pago efectuado por Aguas del Illimani por la transferencia de materiales y equipos de Samapa Residual para sus operaciones, se pudo invertir en otros trabajos de mantenimiento de la red. EPSAS también firmó un contrato con el servicio residual por el alquiler de su infraestructura, por Bs 67,4 millones.

“Ese contrato no contemplaba inversiones (para desagüe pluvial), por eso lo seguía haciendo Samapa con los recursos que obtenía por el alquiler”, apuntó. Hasta 2008, invirtió en esa red y conectó 700 kilómetros de este tipo de alcantarillado.

Necesidad. La Razón efectuó el martes 11 un recorrido por el Macrodistrito Sur y observó que ni Ovejuyo ni las urbanizaciones recientemente creadas, como Villa La Merced, Coqueni, Santa Fe y Willacota, cuentan con el servicio. Lo mismo pasa en las laderas, donde no sólo carecen de alcantarillado pluvial, sino también de sanitario. Sólo la zona Central tiene cobertura al 100%, explicó Agudo.

En la avenida Defensores del Chaco, al ingreso a Chasquipampa, se abrieron unas cunetas para conducir el agua de la lluvia, pero no hay sumideros y, según Rico, que acompañó a este diario, si cae una gran precipitación, la zona se inundaría.

“Cuando se producen lluvias fuertes e inusuales, las corrientes de agua no son conducidas adecuadamente y pueden ser un motivo de muerte. Un claro ejemplo es lo que pasó el 19 de febrero de 2002”, afirmó en referencia a la tormenta de granizo de una hora y 25 minutos que dejó al menos 77 fallecidos.

La renovación y expansión de la red de alcantarillado pluvial en      La Paz y la separación del sanitario demandará una inversión de $us 500 millones, calculó el titular de Samapa Residual. “El proceso será largo y debe coordinarse con los servicios de gas, tecnología y además realizar ajustes cada tres años”, añadió.

El problema mayor, de momento, es que no existe una entidad responsable que lleve adelante un programa sostenido de expansión de la red de alcantarillado pluvial. La acción más importante la realizan los gobiernos municipales de La Paz y El Alto, a medida que construyen canales y embovedados, aunque esto responde a una estrategia de manejo del espacio urbano, prevención de riesgos y estabilización de las laderas.

Sumideros tapados por la basura

Limpieza

En algunos sectores, como Chasquipampa, los sumideros se encuentran taponados por tierra y basura. María Yampas, vecina, se quejó porque ni EPSAS ni la Alcaldía atienden los reclamos del barrio. “Se tapa y sale mal olor, pero nadie nos ayuda. Me dicen que llame a la Alcaldía, y ésta me indica que me comunique con EPSAS”. De nada sirve contar con el sistema si no se hace una buena limpieza, dijo Víctor Rico.

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