Ciudades

Las funerarias se triplicaron en los últimos cinco años en El Alto

Se registraron en la Alcaldía 72 negocios relacionados con la venta y servicio funerario. Los precios varían entre los Bs 1.500 y Bs 3.500, dependiendo de la solicitud del cliente

La Razón (Edición Impresa) / Miguel Rivas / El Alto

00:00 / 26 de octubre de 2015

La cantidad de funerarias en El Alto se triplicó en los últimos cinco años. En 2010 funcionaban al menos 20 de estos negocios, que hoy llegan a 60, y según los propietarios este fenómeno se da por el crecimiento poblacional y la demanda vecinal.

De acuerdo con los datos recabados por la unidad municipal de Ingresos y Control Tributario de la Dirección de Recaudaciones de la Alcaldía de El Alto, en esta ciudad existen actualmente 60 funerarias y se reportan 12 negocios de venta de ataúdes.

Los propietarios señalan que es una actividad que tiene una demanda constante y reconocen que les genera una rentabilidad que permite obtener recursos económicos sin que tengan que depender de un empleador.

No obstante, los dueños de estos emprendimientos señalan que la reciente proliferación de más casas funerarias les ha afectado. Además, ven una “competencia desleal” en algunos artesanos dedicados a la elaboración de ataúdes, quienes muchas veces ofrecen los mismos servicios a menor precio y en su criterio con menor calidad.

Servicios. Las funerarias de El Alto ofrecen un servicio completo con precios variables entre los Bs 1.500 y Bs 3.500, dependiendo de lo que el cliente solicite y la calidad de ataúd que se requiera para el difunto.

El servicio completo implica la compra del ataúd, el colocado de alfombras, cortinas, velas, flores, luces y  una pequeña capilla ardiente.

La oferta es a domicilio o en algún salón que los dolientes escojan. No todas las funerarias cuentan con ese espacio en un inmueble, pero lo que hacen es recomendar algunos salones para el ritual. “Generalmente, las familias deciden que velarán al difunto en su casa, algunos lo hacen en las sedes sociales de las juntas vecinales”, comentó Alberto Chambi, administrador de una funeraria de El Alto.

El costo de los ataúdes va desde los Bs 100 para bebés. En el caso de las personas adultas, el más económico cuesta Bs 1.500 y Bs 3.500 el más caro.La muerte llega, muchas veces sin previo aviso, por lo que muchas familias se ven sorprendidas y ante esta situación no tienen otra opción que pedir una rebaja en los costos del servicio funerario. En algunos casos porque no tenían previsto ese gasto o por tener ingresos económicos bajos.

“Se les da una rebaja, porque se nota quiénes no tienen recursos para pagar”, explicó la propietaria de la funeraria El Descanso, Wilma Conde. Por otra parte, hay quienes piden ataúdes con mucho tiempo de anticipación, se dieron casos en que lo hicieron incluso hasta dos años antes del fallecimiento de una persona.

“Esto se debe a que esas personas han sido desahuciadas o son de la tercera edad, entonces los familiares ya se preparan, piden modelos y colores de los cajones”, dijo Julio Lima.

La ubicación de estas funerarias es estratégica, se encuentran en las avenidas principales, cercanas a centros de salud, hospitales y a las carreteras de donde se reportan con frecuencia accidentes de tránsito.

 Frente a la Universidad Pública de El Alto (UPEA), en la avenida Juan Pablo II, Villa Dolores, Senkata, San Roque y los cruce de Viacha y Villa Adela son los sectores donde más se pueden encontrar estas funerarias.

Colores en los ataúdes

JóvenesEl color blanco de un ataúd se distingue de los demás porque  es utilizado para niños, niñas o jóvenes mujeres o varones solteros. Los demás colores son a elección. El que más requieren es el marrón y con bordes redondos.

Artesanos se dedican a la elaboración de ataúdes

En El Alto existen artesanos que construyen ataúdes para las casas  funerarias. No obstante, otros abrieron su propio negocio y para los dueños de este tipo de emprendimientos es “una competencia desleal” porque venden y ofrecen al cliente precios más bajos.

En El Alto, al igual que en muchos otro rubros, los negocios parten de iniciativas familiares. Estos artesanos elaboran los féretros en sus casas y los venden.

Son personas que adquirieron sus conocimientos relacionados con la carpintería a través de sus padres o sus abuelos.

Es el caso de Julio Lima, quien aseguró que su padre le enseñó a construir los cajones de madera, que son vendidos como ataúdes.

“Trabajé también en una funeraria, pero luego de ver y conocer todo este movimiento, decidimos con mi esposa hace 15 años instalar nuestro propio negocio”, contó. Él vende en la zona Paraíso y su tienda lleva el nombre de Jacob.

Los artesanos, al no tener un espacio establecido y no pagar impuestos, ofrecen sus servicios más baratos con relación a los negocios establecidos legalmente.

Las funerarias con licencia piden a las autoridades municipales controlar con alguna normativa esta diferencia que les genera pérdidas económicas.

La Paz recibe 7 de cada 10 difuntos

Al menos el 70% de las personas que requieren servicios funerarios en El Alto traslada a sus familiares fallecidos a cementerios de La Paz. La Razón hizo una encuestas en diez funerarias, las que coincidieron en que de cada diez clientes, siete prefieren llevar a sus difuntos a la sede de gobierno.

Hay tres factores por los que los clientes deciden acudir al cementerio de La Paz, según explican los propietarios y administradores de este tipo de negocios.

Uno de ellos es que en el cementerio general de El Alto la construcción del nicho cuesta más porque se debe contratar además a un albañil para que haga el trabajo y éste cobra Bs 780, en cambio en La Paz solo se debe comprar el espacio ya hecho que cuesta entre Bs 250 y Bs 300, en ambos casos es por un periodo de cinco años.

“La diferencia en La Paz es que no se puede elegir el lugar, se hace un sorteo entre las funerarias y si te tocó al medio, arriba o abajo, se acata”, explicó Wilma Conde, de la funeraria El Descanso.

Un segundo aspecto para que las personas decidan trasladar los cuerpos a La Paz es porque trabajan, estudian o hacen alguna actividad cotidiana en esta ciudad y sienten que estarán más cerca de sus seres queridos para poder visitarlos.

La Alcaldía de El Alto comenzó un trabajo de relevamiento de información en 2013 para conocer qué población es la que se entierra más, entre niños, jóvenes, adultos,  mujeres, varones o ancianos, pero hasta la fecha no se cuenta con esos datos.

Un tercer elemento es que El Alto no cuenta con una morgue y La Paz sí, en el Hospital de Clínicas. Tras recuperar el cadáver, se hace más fácil para los familiares contratar servicios funerarios en la hoyada.

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