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Feminicidas mataron a 19 mujeres en 56 días; 1 cada 3 días promedio

Dos de las 19 víctimas estaban embarazadasy cuatro fueron vejadas sexualmente antes de ser asesinadas. La Paz encabeza en 2015 la lista con siete asesinatos.

Foto: Wara Vargas

Foto: Wara Vargas

La Razón (Edición Impresa) / Kattya Valdés / La Paz

00:00 / 06 de marzo de 2016

El 22 de febrero la Policía de Cochabamba capturó a un hombre de 32 años. Tres días antes, en Sacaba, Cochabamba, el sujeto había asestado cinco cuchilladas en la espalda a su esposa porque —alegó—  se negó a tener relaciones sexuales, un ejemplo de violencia extrema.

Uno de los riñones de la joven de 25 años, madre de dos hijos, quedó dañado, pero ella logró sobrevivir, suerte que no corrieron las 19 mujeres asesinadas por feminicidas en Bolivia entre el 1 de enero y el 25 de febrero; de las que dos estaban embarazadas.

Esa cantidad —un asesinato cada tres días en promedio—, según un registro de la Defensoría del Pueblo, es mayor a la registrada en el mismo periodo el año pasado (17).

“El feminicidio no es prioridad en la agenda política, y lo más preocupante es que se naturaliza. Desde la Defensoría del Pueblo no solo nos referimos al dato, sino a las vidas que se pierden por la violencia patriarcal y machista”, sostuvo Griselda Sillerico, adjunta de Programas y Acciones Especiales de la entidad.

A diferencia del año pasado, cuando Cochabamba encabezaba la lista, en 2016 es La Paz con siete crímenes (36%). Le sigue Cochabamba con cinco (26%), Santa Cruz con cuatro (21%), Potosí con dos (11%) y Chuquisaca con uno (5%).

El feminicidio, según los expertos, por lo general, es el punto culminante de una espiral ascendente de violencia. Este es el caso de una joven en Santa Cruz, que logró huir el 4 de enero de su esposo, con quien dijo se casó enamorada.

“Me llamó a la cama para descansar. Me eché a su lado con mi hijo al medio. Él arrojó a mi bebé al piso, me puso una rodilla en el vientre y empezó a golpearme”, relató ella.

El imputado quería que confiese una infidelidad. “Quise tomar la plancha para defenderme, él me vio y la tomó primero, me dio con la plancha en la cara y me fracturó la nariz”.

Cuando el violento buscaba un cinturón para —amenazaba— estrangularla, ella tomó a su bebé y logró huir pidiendo auxilio. Los vecinos la ayudaron, aprehendieron al agresor y lo entregaron a la Policía. 

El 5 de enero, Giovanny Q., de 20 años, asesinó con  30 puñaladas a su pareja, de 33, en la Ceja de El Alto, otro ejemplo de violencia extrema y ensañamiento. Un día después, Marlene Ch. V., de 28 años, fue encontrada sin vida en Agua de Castilla, en el municipio de Porco, Potosí. Según el informe policial, la mujer falleció como consecuencia de un disparo de arma de fuego, con orificio de entrada en la región occipital. Abraham A. J., de 33 años, su pareja, fue identificado como el autor del hecho.

El asesinato de Varinia Buitrago, de 21 años, fue incluido en el reporte defensorial. Tras permanecer dos días desaparecida, el cuerpo de la universitaria fue encontrado el 22 de enero. Había sido estrangulada. Su pareja, Katherine C. H., fue aprehendida, imputada y detenida preventivamente. Respecto a los culpables, cinco eran los esposos, y cuatro los convivientes, entre otros (ver infograma).

VIOLACIONES. El reporte destaca que, de las 19 asesinadas, cuatro fueron violadas antes de morir, a diferencia de 2015, cuando se registró un solo caso con esa agravante. El 19 de febrero, en el municipio de Sipe Sipe, Cochabamba, Eulalia C. M., de 63 años, fue atacada por un grupo de al menos tres pandilleros, quienes entraron a robar a su tienda. Los sujetos abusaron sexualmente de la anciana, la mataron e intentaron deshacerse de su cadáver prendiéndole fuego. Como no lo lograron, cavaron un agujero en el patio de la casa y la enterraron. Los antisociales confesos aguardarán el juicio en prisión.

Según el informe defensorial, tres de las mujeres murieron acuchilladas y otras tres fueron estranguladas. Dos fueron ultimadas a puñetazos y puntapiés, y dos más fueron golpeadas con objetos hasta acabar con su vida.

En lo que respecta a la edad de las mujeres asesinadas, el relevamiento estableció que nueve tenían entre 19 y 30 años (47%); cinco, entre 10 y 18 años (23%), dos, entre 31 y 59 años (11%) y otras dos eran mayores de 60 años, entre otros.

HUÉRFANOS. Los 19 crímenes dejaron siete huérfanos: cinco menores de edad y dos mayores. Éste es el caso de los cuatro hijos —de 11, 8, 6 y 4 años— de María Cristina S., de 35, quienes fueron internados en un hogar de acogida de Cochabamba.

Su esposo, Ever Édgar G. A., de 28 años, asesinó a cuchilladas primero a su suegra y luego a ella entre la noche del 12 de febrero y la madrugada del 13. El autor del doble feminicidio está detenido preventivamente.

“Los niños desconocen lo que sucedió con sus padres y su abuela. No tienen parientes que se hagan cargo de ellos, ya que los que existen carecen de recursos económicos para asumir la custodia de los cuatro”, informó la directora de Género y Generacional de la Alcaldía de Cochabamba, Andrea García, el 19 de ese mes.

“Las consecuencias del feminicidio las viven las familias de las víctimas, hijos e hijas, y también padres y madres, quienes deben enfrentar esa estructura patriarcal de la justicia, que para muchos no llega, y para otros tiene un alto costo”, apuntó Sillerico.

La profesional sostuvo que si se quiere combatir la violencia contra las mujeres, es necesario desarrollar una visión multidisciplinaria, que desenmascare toda la estructura “muy bien articulada” del sistema patriarcal.

“Por eso es muy difícil el proceso de despatriarcalizacion y desnaturalización de la (presunta) inferioridad de las mujeres y el consecuente ejercicio de la violencia sobre sus cuerpos”. Desde la promulgación de la Ley para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia, en marzo de 2013, el Observatorio de Exigibilidad de los Derechos de las Mujeres y la Defensoría del Pueblo han registrado 344 feminicidios en Bolivia.

LÍNEA GRATUITA DE LA FELCV. Si es víctima de violencia puede llamar a la línea gratuita 800-14-0348 de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV) o acudir a sus oficinas, ubicadas en la calle Loayza, en La Paz.

CASA EDIL DE ACOGIDA. Si no tiene dónde ir, puede solicitar asilo en la Casa de Acogida de la Alcaldía de La Paz. Para ello llame a la línea gratuita 156 y pida ayuda o acuda directamente al albergue ubicado en la calle Chuquisaca.

ALBERGUE TRANSITORIO DE MALLASA. También puede acudir directamente al albergue ubicado en la calle Bicentenario, La Paz,  o llamar al número 274569.

SLIM. Las oficinas del Servicio Legal Integral Municipal (SLIM) están ubicadas en cada subalcaldía en los siete macrodistritos urbanos de La Paz.

 

Hay similitud con Ciudad Juárez

Por Julieta Montaño

 

La crueldad con la que expresan el desprecio a la vida de las mujeres, a su integridad, me llama mucho la atención, porque hay una especie de similitud con los primeros años de los sucesos en Ciudad Juárez (México), donde había un aumento de la violencia, de mujeres que desaparecían o aparecían destrozadas.

En principio, tanto la sociedad como las autoridades atribuían esos hechos a la delincuencia común, pero luego se descubrió que estaban vinculados a las mafias del narcotráfico, de la trata de seres humanos y del contrabando.

La hipótesis que tengo es: ¿La subcultura del narcotráfico en el país, la subcultura de la mafia de los tratantes de seres humanos y las limitantes que tenemos en la investigación están estimulando los crímenes? Esta es una pregunta que me hago.

Con eso no quiero decir que necesariamente los feminicidios están vinculados al narcotráfico, pero esa subcultura de violencia está penetrando en la sociedad en general. Puede ser que los agresores no tengan vinculaciones ni con el narcotráfico, ni con la trata, pero esa subcultura se está adentrando. Llevo más de 40 años de trabajo en esta temática y es en los últimos 10 años que veo barbaridades cometidas contra las mujeres que no había visto en los 30 años anteriores.

Todo esto nos encuentra en un momento de tremenda debilidad institucional del Órgano Judicial, del Ministerio Público y de la Policía, encargados de la investigación. Las tres instituciones están pasando por el peor momento de su existencia.

(*) Julieta Montaño es abogada  y activista.

 

Consideran a la mujer una propiedad

Por Carlos Flores Aloras

Hay varios factores que analizar para determinar las causas de la violencia contra la mujer y el feminicidio. En criminología uno estudia la criminalidad masculina, que en Bolivia es de 12 a 1, mientras en México es de 18 a 1.

Esto quiere decir, que por cada 12 hombres, una mujer comete un delito; estas cifras muestran el machismo y un falso espíritu de superioridad.

El feminicidio se debe al control que quiere ejercer el hombre sobre la mujer, lo que le lleva a pensar, a asegurar, que si su pareja no es de su propiedad, no lo será de nadie más.

Por otro lado, el aspecto biológico y físico también cuentan, porque el hombre es mucho más fuerte y puede abusar y ejercer violencia con mayor facilidad contra la mujer.

Desde el punto de vista psicológico, el varón tiende a ejercer cierto dominio y control, y ahí juegan un papel particular los celos. En lo social, el factor educativo es vital, porque en las escuelas no nos enseñan a combatir la depresión ante un fracaso amoroso, por ejemplo, ni a respetar a las mujeres; no hay información en ese sentido.

Las políticas de prevención del delito de feminicidio y de la violencia contra la mujer recién se están implementando, pero se necesita hacer un trabajo desde el colegio y desde el hogar.

En lo que respecta al grado de agresividad, que cada vez es mayor, la victimología clasifica a las mujeres como víctimas fáciles y, en algunos casos, hasta indefensas, aspecto que es aprovechado por los hombres.

(*) Carlos Flores es catedrático en criminología

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