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En promedio, cada 15 días se comete un infanticidio en Bolivia

Santa Cruz es el departamento donde se produjo el 46% del total de los casos, seguido de Cochabamba con 27%, el departamento de La Paz con 20% y Potosí, 7%

Violencia infantil. Foto: Wara Vargas

Violencia infantil. Foto: Wara Vargas

La Razón (Edición Impresa) / Kattya Valdés / La Paz

00:00 / 16 de agosto de 2015

Entre el 1 de enero y el 13 de agosto de este año se cometieron,  según un recuento de La Razón, 15 infanticidios, es decir que cada 15 días se mató, en promedio, a una niña o niño de entre 0 a 12 años. Santa Cruz tiene los índices más altos.

El nuevo Código Niño, Niña y Adolescente, promulgado el 14 de julio de 2014, redefinió la tipificación de este delito y aumentó la sanción penal. El artículo 258 establece que comete infanticidio “quien mate a una niña o un niño desde su nacimiento hasta sus 12 años”, y fija una pena de presidio de 30 años sin derecho a indulto.

La mayor cantidad de estos crímenes (siete) se cometieron en Santa Cruz, lo que representa el  47% . De acuerdo con el representante del Defensor del Pueblo, Hernán Cabrera, éstos conllevan “una brutalidad preocupante”.  

La Paz se halla en segundo lugar con cuatro (27%); Cochabamba, tercero con tres (20%), y Potosí está en último lugar con uno (7%).

 En Bolivia no existe una entidad estatal que centralice los datos. La Defensoría del Pueblo —que denunció la semana pasada que en lo que va del año se cometieron 29 infanticidios— efectúa un recuento de las publicaciones de prensa. Además toma en cuenta las muertes violentas de adolescentes de entre 12 y 16 años. Este diario acudió también a la Agencia Nacional de Noticias por los Derechos de la Infancia-ANNI Bolivia, que contabilizó 27 infanticidios, aunque de los cuales 12 correspondían a menores de edad de entre 12 y 17 años.  

 De los 15 infanticidios contabilizados por este diario con arreglo al tipo penal, cinco fueron cometidos por el padre o madre biológica, cinco por los padrastros, cuatro por individuos sin vínculo de parentesco con la víctima y en un caso el culpable fue el abuelo.

El Defensor del Pueblo, Rolando Villena, considera que el problema es tan grave que se debe enfrentar de manera integral.  

“Debemos revisar el Código Niña, Niño y Adolescente, tratar una ley específica contra la violencia hacia la niñez y enfrentar seriamente la impunidad y el fortalecimiento de las Defensorías de la Niñez y Adolescencia”, dijo.

Para el criminólogo Carlos Flores, cada vez existe mayor grado de agresividad porque, según la victimología (que se ocupa del conocimiento de los procesos de victimación) los niños están clasificados como víctimas fáciles e indefensas, aspecto que es aprovechado por los delincuentes y por los propios progenitores”.

El abogado Milton Mendoza advirtió que “cada caso es más perverso que el anterior, porque hay un mayor grado de agresividad y ensañamiento”. Inés Aramayo, jefa de la Unidad de Atención Integral Familiar del Gobierno Municipal de La Paz, apuntó a la naturalización de la violencia, el consumo de alcohol y la crisis de valores como las causas.

 El código promulgado el año pasado dispone la creación del Sistema Plurinacional de Protección Integral de la Niña, Niño y Adolescente (Sipproina). Sin embargo, hasta la fecha esa instancia aún no ha sido creada.

El viceministro de Justicia y Derechos Fundamentales, Diego Jiménez, indicó que esta norma tardará en ser implementada.

Chloe y Erlyn no vivieron ni dos años

Padrastro y una madre violentos

Chloe Emili Gutiérrez, de un año y 10 meses, llegó muerta a la clínica San Luis del municipio de Cotoca, Santa Cruz, el 29 de julio de este año. Su padrastro, Saúl Velarde Aramayo, de 30 años, y la madre de la niña Leydi P. D., de 22, la trasladaron al centro asistencial e informaron a los médicos que la menor se había atragantado con su vómito; luego contaron que se había ahogado mientras la bañaban.

Debido a los signos de maltrato, los galenos denunciaron el caso a la fuerza pública.

Él estaba desempleado y se quedaba a cuidar a Chloe, mientras la madre de la niña salía a trabajar La Policía lo aprehendió el 3 agosto. La autopsia estableció que un traumatismo encéfalo craneano severo, ocasionado por golpes contundentes en la cabeza, había causado el deceso de la infante.

El forense también encontró hematomas en el pecho y la marca de una mordedura en el pie izquierdo de la nena.

Ante  la evidencia, el sujeto terminó confesando. La pequeña había contraído una bronquitis y tenía poco apetito, y como no quería comer, la golpeaba y le mordía los pies para obligarla a que le haga caso, informó el fiscal José Parra. El sujeto fue imputado por infanticidio y guarda detención preventiva en Palmasola.Luto. A Erlyn R., de un año y seis meses, lo mató su madre. Tras enterarse de que su pareja tenía una aventura y luego de una discusión, Petronila A. O., de 21 años, tomó un cincel de fierro, de unos 40 centímetros, con el que golpeó en la nuca al pequeño, quien dormía en la cama. El crimen ocurrió el 26 de julio de este año en el municipio de San Ramón, Santa Cruz.

El fiscal Raúl Vaca informó que la mujer se halla detenida preventivamente, al igual que su esposo, quien es investigado por el delito de abuso deshonesto, ya que inició una relación con la prima de la infanticida, una menor de edad.

El martirio de María, José y Jhonatan

Víctimas de dos violentos

María René Á. C. tenía cuatro años cuando su vida fue segada por Wálter Q. A., de 32 años, con quien su madre comenzó a convivir en septiembre de 2014. “Nunca se llevó bien con mi hija”, la regañaba mucho, diría la mujer después.

Una hemorragia interna causada por múltiples golpes ocasionó su muerte el 19 de mayo de 2015 en Cochabamba. Era martes y no había clases en el prekínder al que asistía la niña. Por ello, quedó al cuidado del sujeto, mientras su progenitora iba a trabajar.

En el curso de esa mañana, el padrastro llegó con la niña en brazos a la Caja Petrolera, dijo que la nena se había atragantado y que él le dio unos golpes en la espalda para que expulse el alimento. El sujeto fue imputado por infanticidio y enviado con detención preventiva a la cárcel de San Sebastián.

El 10 de junio, el asesinato de una mujer y sus dos hijos estremeció a pobladores de Ivirgarzama, trópico de Cochabamba.

José, de tres años, y Jhonatan, de uno, fueron asesinados con cuatro y tres puñaladas por su padre Wilder Morales Durán, mototaxista de 19, quien mató con diez cuchilladas a Hilda Marín (20), su esposa y madre de los pequeños.

La investigación develó que el crimen fue premeditado. Llevó a su familia al río y trajo consigo un cuchillo y bolsas de yute para deshacerse de los cuerpos.  Cerca de las 18.00 llamó a un amigo porque necesitaba ayuda. Cuando Feliciano Arandia, de 18, llegó, vio los tres cadáveres dentro de los sacos que Wilder Morales había rellenado con piedras. Ambos lanzaron las bolsas a la corriente y concluida la macabra tarea, Arandia se dirigió a la Policía y denunció lo ocurrido.

El 11 un juez sentenció al asesino en un proceso abreviado a 30 años de presidio en el penal de El Abra.

Vida truncada de María Nicol y Jhan Franco

Madre encubrió al padrastro

María Nicol C., de nueve años, fue asesinada y su cadáver profanado el domingo 1 de febrero de este año, en la urbanización Don Chichi, ubicada en la zona Las Piedades del municipio de Cotoca, en Santa Cruz.

Jorge Luis Justiniano, de 20 años, autor confeso, fue sentenciado en un juicio abreviado a 30 años de prisión sin derecho a indulto.

La menor se dirigía a las 07.00 de ese domingo a la tienda a comprar pan para el desayuno de su familia y maíz para las aves de corral, cuando fue interceptada por el individuo.

 El infanticida confesó que llevó a la niña con engaños al monte, cogió un ladrillo y la golpeó hasta matarla, y luego la violó.Jhan Franco Choque Méndez, de tres años, murió el 28 de julio de este año en el municipio de Pailón, Santa Cruz.

Su padrastro le reventó el hígado a golpes la noche de ese domingo. Gastón Amadeo Choque Ayma, de 30, confesó que no era la primera vez que golpeaba al pequeño, que se quedaba con él mientras su madre Estela M. C., de 19 años, iba a vender dulces. Cuando  ella retornó esa noche encontró a su hijo muerto, pero no denunció.

A las 07.00 del 29 de julio la mujer se presentó en la casa de Petrona García Ipi, su madre de crianza, y le contó que el pequeño había fallecido.

La abuela llegó al velatorio y cuando se acercó a Jhan Franco se percató de que tenía los labios reventados por los golpes; comenzó a revisarlo y halló más señales de la agresión.

La autopsia estableció que falleció por un trauma abdominal cerrado con lesión hepática. El sujeto confesó y el 2 de agosto, en un juicio abreviado, fue condenado a 30 años de encierro.

Tatiana fue asesinada a golpes

Madre y padrastro están detenidos

La vida de Tatiana, de tres años, se apagó el 23 de abril. Tenía un traumatismo abdominal cerrado, politraumatismos, costillas fracturadas y el síndrome del niño maltratado.

De acuerdo con las investigaciones, fue golpeada por quienes tenían su custodia legal.

Su madre, la paraguaya Fátima V. G., de 21 años, y su padrastro, el boliviano Rubén J. F., de 36, fueron aprehendidos e imputados por la comisión del delito de infanticidio.

CAÍDA. La niña, nacida en Paraguay, arribó a La Paz, Bolivia, el 21 de enero de este año y el 23 de abril fue internada en el hospital San Gabriel. Su progenitora dijo que se había caído de las gradas, pero la autopsia de ley estableció que había suficientes indicios de maltrato.

 Sus lesiones tenían una data de diez días antes de la fecha de su fallecimiento, su cuerpo presentaba moretones ocasionados por pellizcos y no había probado alimentos casi seis horas antes de su fallecimiento.

El 23 de junio, el paraguayo Óscar B. B, padre de la infante, envió una nota a la Defensoría de la Niñez y Adolescencia del Gobierno Municipal de La Paz en la que declara su intención de presentar una querella contra la pareja y asumir defensa legal.

“Ya se cuenta con la imputación del fiscal y se ha podido detener a la madre y a su pareja”, informó Irene Aramayo, jefa de la Unidad de Atención Integral de la Familia.

La funcionaria espera que haya celeridad en el juicio. “Estamos hablando de una niña y hay antecedentes de violencia”.

La funcionaria informó que el padre de la víctima  llegó al país y permaneció en La Paz durante un mes a la espera de que se lleve a cabo la inspección ocular, pero el Ministerio Público no convocó a dicha actuación investigativa.

“En dos ocasiones se ha suspendido la inspección ocular que es importante para que el proceso avance”, enfatizó.

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