Ciudades

En 5 años se triplicó la cantidad de escuelas de música en El Alto

Alteños acuden a estos centros de formación por afición, otros lo hacen con objetivos religiosos o ven una posibilidad de trabajo. Padres inscriben a sus hijos en vacaciones.

Anuncio. Estos emprendimientos educativos tienen grandes letreros y parlantes hacia la calle para promocionar sus actividades. Miguel Rivas

Anuncio. Estos emprendimientos educativos tienen grandes letreros y parlantes hacia la calle para promocionar sus actividades. Miguel Rivas

La Razón (Edición Impresa) / Miguel Rivas / El Alto

01:19 / 10 de agosto de 2015

En los últimos cinco años se triplicó la cantidad de academias de música en El Alto, de acuerdo con los datos de la municipalidad. A la fecha existen al menos 60 institutos, cuando antes solamente 20 prestaban sus servicios en la ciudad.

Las motivaciones de la ciudadanía por aprender a interpretar algún instrumento musical son diversas. Propietarios de institutos y alumnos indicaron que algunos interesados ven a esta actividad como un pasatiempo o para perfeccionar sus destrezas. En otros casos, buscan formar parte de algún conjunto musical, lo que en un futuro puede darles réditos económicos. Otro grupo lo hace como una forma de acercarse a su fe.

En el caso de los menores de edad, son sus padres quienes los inscriben para que tengan una actividad durante el periodo de vacaciones.También hay profesores de música de las normales que se matriculan para obtener más conocimientos y con ello postular a un mejor cargo, y para replicar lo aprendido en las unidades educativas.

Religiosos. Administradores y propietarios coincidieron en señalar que gran parte de sus estudiantes está entre los 15 y 25 años, aunque existen grupos menos numerosos de niños y también de personas mayores. En la mayoría de los casos, los dueños de estas instituciones educativas son músicos e intérpretes que buscan una forma de aproximarse a la actividad que les apasiona.

Por esta razón hay escuelas con nombres que tienen referencias bíblicas como Yeshua, Shaddai, Rhema, Shalom, Yahveh, Ebenezer, entre otros, además en los parlantes instalados hacia la calle, que utilizan como elemento de promoción, se escucha música de influencia religiosa.

Sin embargo, propietarios de estas instituciones indicaron que éstas no se enmarcan en la enseñanza de aspectos relacionados con la fe. “Lo que enseñamos es a hacer música, después los alumnos son los que piden un determinado estilo musical”, explicó Gustavo Chino, director académico del centro de formación Vida, ubicado en el Shopping El Alto de la Ceja.

En otra academia, bautizada como Yahveh, en la avenida 6 de Marzo, su administradora Aracely Pérez sostuvo que los estudiantes, en muchos casos, son preparados para ingresar al Conservatorio Plurinacional de Música y se busca explotar su virtuosismo. Los repertorios que se promocionan son clásico, nacional y contemporáneo, rondas, himnos, entre otros.

Asimismo hay quienes también abren una escuela de música con la finalidad de fusionar su pasión y como una forma de subsistencia. Ése es el caso de Raúl Laura, dueño de la academia Mozart, en Villa Adela.

“Yo antes tocaba con grupos de mariachis y conjuntos de cumbia, pero además de ello pasamos cursos en el Conservatorio. La música nos ayuda a expresarnos en diferentes etapas de nuestra vida, es una pasión que uno lleva dentro y no hay nada mejor que trabajar con lo que a uno más le gusta”, manifestó Laura.

Los docentes que imparten música en estas academias tienen formación en alguna normal de profesores, otros en el Conservatorio y también hay profesionales autodidactas. “Hemos tenido profesores que son parte de conjuntos de mariachis, cumbieros, entre otros. Pero esa no es toda su experiencia, vienen de una formación profesional en la normal y en el Conservatorio”, complementó Gustavo Chino, del instituto Vida.

Remarcó que existe un intercambio valioso de experiencias porque los propios profesores son alumnos que buscan aprender otro instrumento o perfeccionar sus conocimientos. “En las compulsas, mientras más sepas, más valor tienes y te dan mayor oportunidad”, señaló Rolando Espejo, inscrito en una academia.

Otro estudiante comentó que sus hermanos formaban parte de una agrupación de cumbia de esta ciudad y que a pesar de haber aprendido las técnicas, quería tener un conocimiento más profundo. Por ello, fue atraído por una de estas academias.

Diversas opciones en horarios

Oferta

Las academias de música ofrecen clases con horarios a elección para los estudiantes en días y horas, porque hay muchos que trabajan o estudian.

Precios

Los precios por los cursos de forma mensual se pagan entre Bs 100 y Bs 200, con una matrícula de hasta Bs 100, dependiendo la academia.

Titulos

Los alumnos de estas academias de música no están habilitados para impartir clases, ya que no reciben un título con el grado de técnico medio.

Adaptan casas para los institutos

Las academias de música que funcionan en El Alto no tienen infraestructuras específicas para su funcionamiento y propietarios adaptaron casas particulares y oficinas de edificios del centro urbano de esta ciudad. Las iniciativas son emprendimientos que no tienen los suficientes recursos económicos para alquilar espacios más grandes, ni tampoco para dotar de especificaciones acústicas para estas tareas.

Los propietarios reconocen que la creación de una escuela de estas características viene ligada con el interés de jóvenes y adultos, que buscan explotar su talento, sin importar las condiciones que haya durante el proceso de aprendizaje.

El espacio y el adecuado equipamiento impiden que los estudiantes tengan un mayor aprovechamiento.

“Es una cuestión de presupuesto, recién estamos iniciando y no hemos encontrado otro lugar mejor, pero eso no nos impide las ganas de aprender y enseñar”, aseguró Raúl Laura Condori, dueño de la academia Mozart, quien además se desempeña como profesor de la escuela.

Las aulas funcionan en lo que debían ser las habitaciones del departamento y la sala es dividida por mamparas de madera, con estructuras de fierro, para crear hasta tres nuevas aulas.

En la Ceja, estos negocios optan por colocar letreros grandes y vistosos, en un espacio donde existe una evidente contaminación visual. Además instalan parlantes en la calle para anunciar su actividad.

En la mayoría de los casos, un pequeño espacio en la entrada tiene un escritorio que cumple las funciones de  recepción, administración y de informaciones. Y es una sola persona que está a cargo de estas labores.

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