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…Brasil es el mejor fútbol del mundo y Argentina tiene la desgraciada misión de confirmarlo cada vez que juegan
El fútbol es como la vida, lo que hoy es verdad, mañana es mentira. Para ganar una Copa América hay que jugar 6 partidos y ganarlos. Si juegas 6 y ganas 5 y deslumbras al mundo pero pierdes el último y con ello el título, todo se vuelve nada, todo se vuelve un doloroso fracaso y, el fútbol, no tiene cabida para los derrotados.
Al sonar el pitazo de Carlos Amarilla, para dar por empezado el juego Brasil-Argentina, el cuadro gaucho era el mejor el campeonato. Invicto, buen fútbol, lleno de estrellas e implacable.
Al sonar el pitazo para terminar el partido, Argentina era un remedo de equipo, sin talento, sin físico, con jugadores que no debieron estar porque ya cumplieron su ciclo y, para colmo, derrotado, bailado y goleado por Brasil.
El sueño de una tarde de verano, se convirtió en una pesadilla en noche de invierno. Los argentinos volvieron a no dejar dudas de quien es el mejor de América y del Mundo. Brasil, con un quipo remozado y con jugadores casi desconocidos, le pasó por encima, la maniató y la goleó. Humillación total.
Pareciera ser que hubiera algo de mufa o de maldición en esta generación esplendida de jugadores que poco o nada han ganado a nivel de selección en Argentina: Abondanzieri, Verón, Ayala, Zanetti, Crespo, Riquelme, en fin. Brillantes, sin resultados.
El ego de los argentinos está tan golpeado proporcionalmente a la batucada que le resuena en el corazón a cada brasilero. Brasil es el más grande y Argentina tiene la infeliz misión de reconfirmarlo cada vez que juegan.
Los brasileros tienen un futuro grande y promisorio como ha sido siempre. Los argentinos amanecieron con una resaca que ni el Alka Seltzer ni el jugo de naranja con champaña lo podrá aplacar. Una cosa es perder, pero perder como perdió Argentina ante Brasil, goleado y perrateado, es algo que se hincha. Y feo.
Quien pagará los platos rotos de tamaño infortunio que raya en la catástrofe?
Ayer quise escuchar mi tango favorito: Malena, tiene pena de bandoneón y, mientras lo tarareaba, pensé que algún malevo o alguna piba de arrabal o Julio Grondona y Coco Basile cantarían esa joya así, cambiando la letra de Homero Manzi que no la música de Lucio Demare que le dieron vida en 1941:
Argentina, tiene pena de fútbol
Argentina, juega fútbol como ninguna
y en cada partido pone su corazón
y a yuyo de potreros su fútbol perfuma.
Argentina, tiene pena de fútbol
Tal vez allá, en la tierra del Arauca vibrador,
su fútbol tomó esa imagen oscura de callejón,
o acaso aquellos partidos contra Brasil que sólo nombra cuando se pone triste con el balón,
Argentina, canta la zamba con voz de sombra.
Argentina, tiene pena de fútbol
Tu fútbol
Tiene la desgracia del último encuentro,
tu fútbol
se hace amargo con el verdeamarillo recuerdo,
yo no sé
si tu voz es la flor de una goleada,
solo sé
que al rumor de tus goles en contra,
Argentina,
te siento tan abatida,
más abatida que la pérdida de Malvinas.
Argentina, tiene pena de fútbol
Tus ojos son oscuros como el olvido,
tus labios, apretados de tanto llorar,
tus manos, dos palomas que tienen una fría medalla de plata;
tus venas tienen sangre de batucada y gol…
Argentina, tiene pena de fútbol
Los jugadores de tu selección son criaturas abandonadas que cruzan sobre el barro
del fútbol mundial
cuando todas las puertas están cerradas
y ladran los fantasmas de perdedor.
Argentina juega con fútbol quebrado;
Argentina, tiene pena de fútbol y bandoneón!
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