Dakar

Bulacia recibió el mayor cariño de los aficionados

La gente se desbordó porque todos querían tocar al menos el coche 359 de Marco Bulacia cuando llegó ayer a la rampa final. Ese momento, una atronadora explosión de bengalas recibió al boliviano que por fin pudo darse un baño de multitudes en Uyuni, adonde no pudo llegar en 2014.

 Bulacia (izq.) junto a Salvatierra en la rampa de llegada. Pedro Laguna

Bulacia (izq.) junto a Salvatierra en la rampa de llegada. Pedro Laguna

La Razón (Edición Impresa) / J. Quispe/M. Avendaño / Uyuni y La Paz

00:00 / 11 de enero de 2015

La gente se desbordó porque todos querían tocar al menos el coche 359 de Marco Bulacia cuando llegó ayer a la rampa final. Ese momento, una atronadora explosión de bengalas recibió al boliviano que por fin pudo darse un baño de multitudes en Uyuni, adonde no pudo llegar en 2014.

Bulacia era esperado ya desde las 15.00, cuando se informó que había cruzado la meta, por eso cuando se acercó a la avenida Ferroviaria, centenares de bolivianos corrieron para ver al corredor cruceño, quien continúa firme en la categoría autos.

Unos se sacaban fotos con el vehículo, otros querían tocar el auto, otros se desesperaban por estrechar la mano que sacó Bulacia desde una pequeña ventanilla y así mientras se acercaba a la rampa, una diana interpretada por la banda Intercontinental Poopó avisó del arribo a la rampa ante la alegría generalizada de los aficionados, incluido el presidente Evo Morales Ayma.

El Mandatario y el vicepresidente Álvaro García Linera estrecharon la mano de Bulacia, que para ese momento ya lucía una guirnalda con hojas de coca.

“Que hable”, gritaba la gente y quizás emocionado por la gran cantidad de público que lo recibió, el corredor, con la voz entrecortada, solo atinó a agradecer el recibimiento que le dio Uyuni. Su navegante, el argentino Rubén García, quedó sin palabras.

El piloto boliviano pasó por el medio del bosque de banderas tricolores, mientras la gente coreaba el inconfundible: “Bo, bo, bo, li, li, li, via, via, via”, y hasta el cielo pareció unirse a la fiesta, porque unas gotas de lluvia refrescaron la calurosa tarde en Uyuni”.

Asciende al puesto 47 en la categoría autos

Marco Bulacia fue el primer piloto boliviano en ingresar al país y la séptima etapa entre Iquique y Uyuni en el puesto 37; de paso subió cuatro posiciones en la clasificación general, de la 51 a la 47.

El conductor cumplió con su sueño, ingresar a Bolivia sobre su auto y lo hizo con un gran recibimiento por parte del público que estuvo en Uyuni, además de las autoridades nacionales como el presidente del Estado Plurinacional Evo Morales, y el también piloto Juan Carlos Salvatierra, quien estuvo en el palco dando la bienvenida a todos los competidores.

“Feliz de haber llegado ya a Uyuni, primera vez que los autos del Dakar vienen a Bolivia, estoy contento y lleno de emoción”, dijo Bulacia en la rampa de llegada.

Fue una etapa compleja, con 717 kilómetros de recorrido (321 cronometrados y 396 de enlace), en los que los competidores llegaron hasta unos 3.800 metros de altitud, lo que dio inicio a las etapas maratón, sin asistencia técnica.

Bulacia acabó en la casilla 37  (cuatro horas, 53 minutos y 16 segundos). Mientras que en la general subió cuatro puestos para ubicarse en la casilla 47 (41h00’14”).

Luis Barbery es el otro boliviano que corre en autos y hasta el cierre de esta edición pasó el sexto punto de control, de los siete que tuvo la etapa.  

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