Dakar

El Loa gana un cuartel modelo

Fue el campamento del Dakar y se benefició con una fuerte inversión

Salida. El boliviano Salvatierra dejando el Regimiento Loa.

Salida. El boliviano Salvatierra dejando el Regimiento Loa. Miguel Carrasco.

La Razón (Edición Impresa) / Marcos Bonilla / La Paz

02:29 / 14 de enero de 2014

El Regimiento de Infantería 4 Loa se ha convertido en la instalación militar más moderna del país, después de haber servido como campamento para los competidores de motos y cuadriciclos del Dakar, según el general Fernando Aramayo, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas.

La autoridad admitió que en los cuarteles del país se realizan trabajos anuales de mantenimiento, pero no a gran escala. En cambio, en esta oportunidad “se ha transformado el cuartel en un hotel” gracias a la inversión del Estado para modernizar esas instalaciones. “Hoy (el Loa) se ha convertido en un cuartel modelo, que vamos a tomar como ejemplo para otras instalaciones, ojalá podamos modernizar de ese modo uno o dos cuarteles en las Fuerzas Armadas”, dijo. Desde que se anunció la llegada del Dakar, el trabajo en ese regimiento ha sido esforzado para convertirlo en un moderno cuartel.

Fueron mejoradas las condiciones en varias áreas, como “el cambiado de los plafones, se ha dotado de baterías de baños, que son de primera; hemos implementado calefones para que haya agua caliente, las duchas se han convertido en individuales, el comedor se ha modernizado, el casino ha quedado precioso”. El Ministerio de Salud ha transferido un equipo para la sanidad militar, “todos esos beneficios nos han quedado”.

También informó que “se han arreglado los catres de los dormitorios del cuartel, la ropa de cama, las sábanas, cobertores, que quedaron tan lindos que algunos competidores se los han llevado. Se modernizaron las mesas del comedor, la cocina”.

El trato que recibieron los corredores por parte del personal militar fue de primera, por eso, contó que el piloto boliviano Juan Carlos Salvatierra y otros participantes le expresaron que fue de las mejores atenciones que recibieron.  “Hemos dado una imagen favorable como país, no solo nosotros, sino por lo hecho por otras instituciones” involucradas en la organización.

Las instalaciones estaban listas para recibir a unas 250 personas, entre pilotos y otros, aunque solo fueron poco más de 100, tomando en cuenta la cantidad de abandonos que hubo previamente; “pero ese no fue ningún problema para nosotros, porque estábamos preparados para atender ya sea a 50 como a 200 personas”.

Seguridad fue un ‘éxito’

Unos 6.000 efectivos

Fernando Aramayo, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, y Wálter Villarpando, comandante General de la Policía Boliviana, calificaron de exitoso el operativo de seguridad, para lo que fue necesario disponer de unos 6.000 efectivos de ambas instituciones.

Normalidad

Las casi 100.000 personas que llegaron hasta Uyuni como turistas para ver el Dakar empezaron a retornar ayer a sus lugares de origen. Muchos lo hicieron después de la largada de la octava etapa. La población comenzó a recuperar la normalidad.

A dos bolivianos

Comerciantes, dueños de hoteles, restaurantes y otros quedaron conformes con los beneficios económicos. Las cosas subieron. Hubo servicios que llamaron la atención. Por ejemplo, agua en un bañador para lavarse la cara costaba dos bolivianos.

Una multitud despidió la carrera

Una multitud despidió ayer, en Colchani, a los pilotos de motos y cuadriciclos del Dakar, que dejaron el país para cumplir la octava etapa, entre Uyuni y Calama.  Si el ingreso a Bolivia, el domingo, causó impresión por la cantidad de gente que hubo en Villazón, Tupiza, Atocha y Uyuni, la salida, si bien ya no tuvo tantos espectadores, los que fueron conformaron un largo “callejón humano”. Unas 12.000 personas se ubicaron en unos cuatro kilómetros, poniéndole a la partida el brillo que no suele tener.

A la una de la madrugada ya había gente en Colchani. A eso de las 06.00 las personas comenzaron a salir de sus vehículos y de sus carpas, y entonces se armó la fiesta gracias al entusiasmo que mostraron. En la largada había mucha gente, empezando por el presidente del Estado Plurinacional, Evo Morales Ayma.

El primer piloto en partir fue el español Joan Barreda. Juan Carlos Salvatierra y Wálter Nosiglia, los dos representantes nacionales, fueron los más ovacionados. Cuando fue su turno de recorrer por el “túnel humano”, miles de banderas flamearon; además sus nombres empezaron a ser coreados.

La alegría de la gente fue contagiada a muchos pilotos que, rompiendo el protocolo, aceptaron tomarse fotos con ella, en retribución al cariño recibido. El inicio de la octava jornada del Dakar fue un pretexto para familias y grupos de amigos que se quedaron a acampar: aparecieron cocinas, donde se hirvió agua, hubo café, mates, masas, sandwiches y otros alimentos.

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