Dakar

Nogales sufrió las de Caín

Comió y durmió poco, sin nada de comodidades. Encima, se lesionó y, por último, lo retiraron

Danny Nogales maneja su motocicleta en medio de la caravana que lo recibió ayer en Cochabamba.

Danny Nogales maneja su motocicleta en medio de la caravana que lo recibió ayer en Cochabamba. Foto: Fernando Cartagena

La Razón (Edición Impresa) / Marcelo Avendaño / La Paz

00:00 / 18 de enero de 2016

Danny Nogales sufrió las de Caín en el Dakar 2016. El piloto boliviano, nacido en Cochabamba, comía y dormía poco —mucho menos que el resto—, no tenía un lugar adecuado para descansar salvo una carpa en el piso y de paso parte de la carrera, hasta que fue obligado a retirarse, compitió lesionado.

Ir con pocos recursos a semejante competencia supone un mayor sacrificio que la mayoría. Encima, para darse el gusto hipotecó dos autos para inscribirse. Ahora está endeudado.

Familiares y amigos lo recibieron ayer en Suticollo y lo acompañaron en caravana (unas 2.000 personas) hasta Vinto, pasando por Cochabamba.

En Vinto organizaron una kermés para colaborarlo. En ese lugar la Alcaldía le entregó dinero y reconocimientos, mientras que el Sedede (Servicio Departamental de Deportes) de Cochabamba le dio una plaqueta.

En esta edición, en la que debutó, lo hizo con una moto Honda CRF 450 X. Se inscribió en la clase maratón, cuya principal característica tiene que ver con que solo el piloto puede arreglar la máquina, nadie más.

Se vio obligado a elegir esa clase porque no tuvo ni equipo ni dinero para contratar mecánico. Tenía que valerse por sí mismo.

De paso se quedó con una espina clavada después de que la ASO (Amaury Sport Organisation), empresa dueña de la prueba, decidió retirarlo.

Durante la novena etapa: Belén-Belén, los organizadores lo sacaron argumentando que velaban por su salud, aunque el piloto les aseguró que estaba bien.

Su vida esos días fue dura: ni bien llegaba al campamento —que normalmente era en la noche porque estaba rezagado— se cambiaba a la rápida, comía poco y se ponía a arreglar su moto.

Llegaba tan cansado al vivac que “no tenía fuerzas para agarrar las herramientas”.

“Los primeros días dormí como cuatro o cinco horas. En los otros apenas dos o tres”.

Encima, “ahí adentro a nosotros (los de la clase maratón) nos hacían levantar más temprano. Nuestro camión (llevando todas sus cosas) salía antes, a eso  de las 05.00; por tanto, teníamos que levantarnos a las 04.00 o 04.30 como máximo para alistar nuestra carpa y demás. Luego debíamos esperar dos o tres horas para recibir la largada”.

Arreglar su moto le demandaba una hora en el mejor de los casos y cinco horas en el peor, dependiendo del daño. Incluso el domingo, jornada de descanso, tardó 22 horas en componerla.

El domingo por la noche “no dormí nada, ya que me fui al punto de partida directamente porque mi moto la terminé de arreglar a las 04.00”.

Fue uno de los pilotos que durmió en carpa. “Yo estaba tranquilo, ya estaba acostumbrado a ese sistema. Con mi Iglesia (es adventista) dormíamos en la intemperie, no me sentí incómodo de esa parte”.

No creía cuando la gente de la ASO le dijo que tenía que retirarse. A pesar de todo, espera volver al Dakar en 2017, aunque en mejores condiciones.

Una caída en Potosí le complicó más

El piloto de Cochabamba confiesa que una dura caída, el jueves 7 de enero, cuando la competencia ingresó a territorio boliviano, dificultó más su participación. Aunque siguió en competencia, los dolores le molestaban.

“Lo más complicado para mí fue arreglar la moto cuando llegaba al parque de asistencia, pero además tuve un accidente en el enlace, y eso me afectó y complicó todo lo planificado”.

Nogales se lastimó una de las rodillas y la espalda durante la quinta etapa (Jujuy-Uyuni), cuando iba desde La Quiaca hasta Villazón, en Potosí.

“Pasé a un vehículo a 100 kilómetros por hora y retorné a mi carril, en el que había dos líneas pintadas de amarillo y al medio había unas esferas también amarillas. Retorné y la rueda brincó un poco y resbaló, de manera que me caí; entonces la moto me arrastró hasta el muro de contención, ahí fui a chocar. Me raspé toda la espalda, por eso llegué a Bolivia un poco tarde, estaba muy golpeado”.

Esto afectó en parte su performance en el resto de las etapas que corrió hasta que en la novena fue sacado por decisión de los organizadores.

Antes de partir “mi único temor era sufrir un accidente como el que tuve, porque un golpe fuerte te debilita y quita porcentaje de fuerza. Me pasó lo que no quería que me pase”.

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