Dakar

Uyuni vibra recibiendo a Nosiglia y Fuentes

Con una montera de los tinkus en la cabeza, la bandera boliviana en la mano izquierda y emocionado hasta las lágrimas, Wálter Nosiglia desató ayer el júbilo de los cerca de 100.000 espectadores que lo esperaron en la rampa final del Dakar en Uyuni, donde ni la lluvia, ni el frío y menos el cansancio, pudieron con el sueño de ver al chuquisaqueño.

Wálter Nosiglia saluda al público; mientras el vicepresidente Álvaro García y el presidente Evo Morales celebran. AFP

Wálter Nosiglia saluda al público; mientras el vicepresidente Álvaro García y el presidente Evo Morales celebran. AFP

La Razón (Edición Impresa)

01:18 / 12 de enero de 2015

Con una montera de los tinkus en la cabeza, la bandera boliviana en la mano izquierda y emocionado hasta las lágrimas, Wálter Nosiglia desató ayer el júbilo de los cerca de 100.000 espectadores que lo esperaron en la rampa final del Dakar en Uyuni, donde ni la lluvia, ni el frío y menos el cansancio, pudieron con el sueño de ver al chuquisaqueño.

“Muchas gracias Bolivia, los amo mucho, gracias Presidente, Vicepresidente. De todo corazón les digo que esto es único en Bolivia”, expresó Nosiglia y recibió la ovación de los asistentes e hizo emocionar a Evo Morales.

Si el sábado la llegada de Marco Bulacia paralizó a Uyuni, ayer la emoción que trasmitieron Nosiglia y el motociclista Fabricio Fuentes tocó las fibras más íntimas de los bolivianos.

En medio de un bosque de banderas, fuegos artificiales que iluminaron el cielo gris de Uyuni, el Viva mi Patria Bolivia y Evo celebrando, Nosiglia volvió a quebrarse de emoción y en dos ocasiones reivindicó el orgullo de haber nacido en suelo nacional.

El hombre récord del motociclismo, que corre por segundo año consecutivo en un cuadriciclo en el Dakar, cumplió la promesa de llegar a Uyuni, donde desde temprano la gente lo aguardaba ansiosa. “Yo solamente estaba esperando que llegue el Lobo Nosiglia y ahora me voy feliz, porque además pude tocar su cuadratrack”, sostuvo Lesli, una orureña que llegó a Uyuni junto con su hijo Diego. “Para mí verlo a Nosiglia fue como gritar un gol de San José”, sostuvo el joven.

La llegada de Wálter Nosiglia se hizo esperar en la avenida Ferroviaria del centro uyunense. Por la radio se informaba que Nosiglia no podía pasar un río.

Pero cuando se confirmó que estaba cerca, la gente empezó a ondear las banderas sin cesar y casi simultáneamente comenzó a corear el nombre del campeón: “¡Wálter! ¡Wálter! ¡Wálter!...”.

Así, el piloto que el 4 de enero cumplió 53 años, volvió a emocionarse en el podio de la rampa final, donde saludó a Morales, a  García Linera y su esposa Claudia Fernández, y al ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, mientras el ministro de Gobierno, Jorge Pérez, se unía al coro que el público inventó ante la llegada del competidor.

Unos minutos después, con la guirnalda de hojas de coca en el cuello y arriba del cuadriciclo Honda 283, avanzó lentamente por la avenida Ferroviaria que se convirtió en una especie de alfombra pintada de rojo, amarillo y verde, mientras el griterío de la gente lo saludaba a cada metro.

‘No hay mejor cosa en este mundo que  ser boliviano’

No hay mejor cosa en este mundo que ser boliviano”, dijo un emocionado Wálter Nosiglia en la rampa de presentación de pilotos, ayer en Uyuni.

La presencia del piloto nacional en el podio elevó la temperatura en la fría tarde de Uyuni. Los miles y miles de asistentes soportaron más de cuatro horas de lluvia intensa y esperaron estoicamente solamente para verlo.

Se vivió entonces el momento más emotivo de la jornada. Nosiglia, con ayuda, porque tiene fracturadas dos costillas, se bajó de su cuadra y se fundió en un abrazo con Juan Carlos Salvatierra, con el presidente Evo Morales y otras autoridades de Gobierno apostadas en el palco oficial.

El aliento al piloto empezó en Pisiga, la primera población en el país en recibir a motos y cuadras.

 “En ninguna parte del mundo se vive esto. Tener el helicóptero encima es una emoción increíble”, dijo y reiteró que “estoy muy feliz y orgulloso de ser boliviano”.

No se cansó de agradecer a la gente por el apoyo que le brindó a él, como también “al Chavo Salvatierra y a todos los corredores bolivianos”; además destacó “el amor que han recibido todos los pilotos que han venido al Dakar. Esto es Bolivia”.

Cuando se bajó de la rampa la gente se arremolinó para saludarlo y lo siguió por unas diez cuadras hasta que llegó al vivac, en el regimiento Loa de Uyuni.

‘Agradezco por traer esta alegría’

Casi media hora antes de la llegada de Wálter Nosiglia, el motociclista chaqueño, nacido en Villamontes, Fabricio Fuentes, el único boliviano “sobreviviente” en el Dakar 2015 en la categoría motocicletas, tampoco pudo contenerse al subir a la rampa final y gritó a todo pulmón: “Tengo el mejor orgullo de ser ¡boliviano…!”.

Fuentes se puso un sombrero chaqueño, saludó al presidente Morales, al motociclista  Juan Carlos Salvatierra (quien abandonó la carrera hace días por una lesión) y luego ensayó ese típico grito chaqueño que emula a un caballo salvaje de las pampas.

Tuvo palabras de agradecimiento para Morales. “Le agradezco por traer toda esta alegría para todos los bolivianos. Como deportista lo reconozco”, le dijo, instantes después de que se bajó de su moto en el podio y fue a abrazarlo.

Con los ojos llorosos, emocionado por la cantidad de público que lo esperó (“nunca he visto algo así en mi vida, es maravilloso”, sostuvo), Fuentes se detuvo a unos 200 metros después de pasar la rampa final, la Policía no pudo ante el descontrol de la gente que quería tocar al piloto, hasta que por fin minutos después pudo seguir hasta el parque cerrado.

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