Economía

España da por hecho que recibirá de la UE más de lo que aporta hasta 2020

España se beneficia de la propuesta del presidente del Consejo Europeo para aumentar la ayuda contra el paro juvenil. El saldo terminará siendo positivo en unos 1.500 millones.

La Razón Digital / L. Abellán/M. González/L.Doncel, El País / Bruselas

12:08 / 08 de febrero de 2013

España seguirá siendo receptor neto de los fondos comunitarios –es decir, que recibirá más de lo que aporta a la UE— en el septenio 2014-2020, si prospera la propuesta de presupuesto que este viernes por la mañana están discutiendo los líderes europeos, según fuentes de Moncloa.

Hasta ahora, se daba por sentado que España estaba a punto de convertirse en contribuyente neto de las arcas comunitarias, al engrosar el pelotón de los países ricos de la UE. El saldo financiero en las relaciones entre Madrid y Bruselas, tradicionalmente positivo para nuestro país, se ha ido reduciendo en los últimos años.

Preguntado sobre la negociación, Mariano Rajoy se limitó a decir: "Va bien".

El cambio de signo en esta tendencia se debe, según las mismas fuentes, a que el recorte presupuestario que discute el Consejo Europeo incide menos en las partidas que más afectan a España (como fondos de cohesión y ayudas agrícolas) y también a que se han afeitado las compensaciones que reciben algunos contribuyentes netos, aunque se mantenga intacto el cheque británico.

El balance de pérdidas y ganancias en el capítulo de ayudas europeas es mucho menos claro. España ha perdido 1.000 millones de los 2.800 que se le prometieron en la cumbre de noviembre pasado para desarrollo regional. Estos 1.824 se distribuyen de la siguiente forma: 500 para Extremadura, 624 para las regiones en transición (Andalucía, Castilla-La Mancha y Murcia) y 700 para las más desarrolladas.

Sin embargo, Moncloa sostiene que 925 de los 3.000 millones de “dinero fresco” que habrá para luchar contra el desempleo juvenil serán para España y que nuestro país, el más castigado por la lacra del paro junto a Grecia, obtendrá otros 900 millones del fondo social europeo al aumentar el peso del desempleo como criterio para la distribución del mismo. Además, agregan las mismas fuentes, España recibirá 500 millones suplementarios para desarrollo rural, lo que arrojaría una ganancia total de 1.325 millones respecto a noviembre.

En un borrador presentado a los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión, el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, había propuesto reducir en un 35% el cheque específico previsto para España en el presupuesto de la UE de 2014-2020 cuyo objetivo es paliar el impacto de la crisis.

De esta forma, el preacuerdo presentado ahora por Van Rompuy, que están estudiando los líderes europeos, reduce el cheque español que se había ideado en la cumbre del pasado mes de noviembre de 2.800 millones a 1.800.

Con el triste récord que supone aportar el mayor número de parados de Europa (alrededor de seis millones), el Gobierno español confiaba en poder recibir alrededor de un tercio de ese fondo, unos 900 millones de euros de un instrumento que en principio podría arrancar con 3.000 millones para toda la Unión Europea. Pero más aún que la cifra, al Ejecutivo de Mariano Rajoy le preocupaba si se trataría de fondos nuevos o de reasignación de otros ya previstos. Es decir, si los 900 millones son netos adicionales o provienen de otras partidas asignadas (por ejemplo, de fondos de cohesión destinados a proyectos que Europa ya no cree prioritarios, como las infraestructuras).

Más allá de los datos, la solución que ha encontrado Van Rompuy para acomodar el resultado de la cumbre a los deseos de cada Estado es en buena medida contable. Todos los cálculos presupuestarios se hacen en función de los compromisos de gasto, no del gasto real, que siempre es inferior porque hay proyectos que no llegan a desarrollarse (o no en el plazo previsto) por diversos motivos. Para contentar a Alemania y Reino Unido, los Estados podrían acordar ahora un recorte mayor en el gasto real y menos acentuado en los compromisos, de forma que cada país se acogiera al resultado que más le conviniera para valorar lo conseguido.

Ese remedio cosmético entraña un riesgo: crear una brecha entre el horizonte de gasto asumido y el desembolso real que, en el momento en que los proyectos pendientes se materialicen, genere un déficit en las cuentas europeas, algo prohibido por ley. Es una de las advertencias que ha lanzado el Parlamento, muy crítico con el desarrollo de la negociación. En este caso, la visión de los eurodiputados no es retórica; por primera vez desde que existen cuentas comunitarias, la Eurocámara tiene derecho de veto sobre el marco presupuestario.

La otra clave de la negociación consiste en acentuar el recorte ya planteado para la función pública europea. Los 1.000 millones de euros menos que preveía la Comisión podrían quedar en el doble, según las fuentes consultadas, de forma que Reino Unido y Alemania pudieran exhibir ante sus opiniones públicas que la marea de la austeridad ha alcanzado también a la euroburocracia. Aunque se trata de cifras simbólicas —los gastos de administración apenas suponen un 6% de las cuentas comunitarias—, los recortes en ese capítulo se perfilan como la herramienta clave para cuadrar el círculo de las cuentas comunitarias.

 

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