Economía

Peter Linder: ‘Bolivia está avanzando a pasos agigantados’

A semanas de la visita del presidente Evo Morales a Alemania para hablar con la canciller Angela Merkel, el embajador de ese país en Bolivia, Peter Linder, conversa sobre temas como el proceso de industrialización del litio, la compra de estaño metálico y el tren bioceánico, proyectos que ya están encaminados y beneficiarán a Bolivia. La transferencia de tecnología y la formación de profesionales son aspectos en los que esta nación europea también colaborará.

Peter Linder, embajador de Alemania en Bolivia. Foto: Ignacio Prudencio

Peter Linder, embajador de Alemania en Bolivia. Foto: Ignacio Prudencio

La Razón (Edición Impresa) / Erika Ibargüen / La Paz

00:00 / 18 de octubre de 2015

— ¿Cuál es la percepción que tiene Alemania sobre el desarrollo económico, político y social de Bolivia?

— Bolivia está avanzando a pasos agigantados y cumple con la mayoría de las tareas del milenio, sobre todo, con respecto a la gran problemática de la lucha contra la pobreza, salud, educación, condiciones de vida e ingresos per cápita, sobre los que se puede decir que tiene expectativas optimistas.

Siento admiración sobre la forma de organización que tienen relacionado al crecimiento económico de muchos años.

Se trata también de factores externos, los precios de los hidrocarburos y otros. En resumen, de una buena combinación de factores internos y externos, una buena coincidencia y una buena coyuntura que le da a Bolivia la gran oportunidad de crecer positivamente, cuando en la actualidad  otras economías tienen una tendencia negativa, este país mantiene una tasa positiva.

— ¿En qué consiste la ayuda que Alemania dará a Bolivia en el proceso de industrialización del litio y cuáles son los términos de cooperación?

— Estamos en la primera fase en la que la empresa alemana K-UTEC AG Salt Technologies firmó un acuerdo con el Gobierno boliviano para elaborar el proyecto de construcción de la Planta de Carbonato de Litio en Uyuni. Esta compañía privada se está haciendo cargo después de haber ganado una licitación para los estudios no solo de geología, sino también de los procesos industriales que están disponibles para procesar esta materia prima que es la sal y los metales.

Lo que entiendo es que esta  firma alemana tiene una tecnología que le permite sacar más de un producto de la masa completa, no solo el litio, sino también otros ingredientes valiosos para el mercado y esto es lo que lo hace más atractivo. La K-UTEC AG Salt Technologies, a cargo del proyecto, al parecer tiene grandes soluciones. Después se ingresará a la fase dos y luego a la tres. Yo me siento feliz de que Bolivia nos considere socio en esta gran obra.

Cabe recordar que el presidente de Bolivia, Evo Morales, se expresó claramente cuando dijo que  la compañía de litio será una empresa nacional sin capital extranjero. El 16 de agosto Morales dijo: “Estas son inversiones con nuestra plata, nadie será socio, nosotros seremos dueños”.

La empresa será manejada por bolivianos, pero con componentes de tecnología y negocios industriales de afuera, y con un gran enfoque de formación de personal en niveles necesarios para una firma de esta magnitud.

Uno de los términos de cooperación es formar a los profesionales bolivianos que se encargarán de este proceso, para esto habrá transferencia de tecnología y formación de recursos humanos

— ¿Cuándo estará listo el diseño final de la planta?

— Creo que son muchos meses que faltan para esto. Alemania está dispuesta a ayudar, pero, en este caso específico, hay que tomar en cuenta que por el lado boliviano está el Estado y por el lado de Alemania, una empresa privada sea ésta pequeña, mediana o grande, esto no importa. Esto hace que exista un cierto desnivel de influencias.

El Estado puede influir en sus decisiones y justificarlas y, por el otro lado, los dueños de la empresa trabajan sobre la base de cálculos claros y evitando tener números rojos en sus resultados.

Este es un tema en el que tanto Bolivia como Alemania tienen que entender bien en qué términos están quedando, cuáles son sus obligaciones, sus ganancias y sobre todo sus desafíos.

— ¿Alemania está en la capacidad de brindar apoyo para la formación de recursos humanos especializados en el proceso del litio?

— No solo en esto, el tema de la transferencia de tecnología y la formación de profesionales es algo transversal en todos nuestros proyectos de cooperación.

No solamente en la explotación de minerales, también en los proyectos de cooperación donde estamos muy activos, por ejemplo en el tema del agua.

Consideramos que Bolivia necesita un personal bien formado para manejar de forma adecuada este líquido vital (agua), no solo ingenieros, sino también técnicos para que manejen bien las tuberías y eviten las fugas.

Este país pierde mucha agua por deficiencia en la tubería que debe ser correctamente manejada. Además ayudamos en temas de energía alternativa, ambientales, en salud con técnicos hospitalarios, siempre formando a profesionales que se especialicen en manejar bien las máquinas. Por ejemplo, en una imprenta el que escribe los textos no conoce cómo se manejan las máquinas, y este campo es importante.

— Bolivia tiene interés de trabajar en el tema transporte. Se ha mencionado en particular el tren bioceánico, con la ayuda de su país. ¿En qué consiste?

— Esto es de interés comercial, pero también interés de apoyar en una infraestructura capaz en la región. La idea del tren bioceánico en su simple forma es para facilitar la venta de productos de la costa del Pacífico al Atlántico, sin necesidad de tener un buque que dé vueltas por todo lado para llegar a su destino y así vender productos agrícolas de la costa Atlántica en el Pacífico, como por ejemplo en el puerto de Perú.

La conexión ferroviaria me parece una buena forma de conectar mercados. Hay mucha discusión en el mundo en el ámbito comercial en sentido de que existe un mercado Atlántico, otro Pacífico, otro europeo, etcétera.

Es verdad, pero lo mejor es hacer buenas conexiones entre todos y abaratar costos de transporte. Si la distancia es más corta, teóricamente los costos son menores para absolutamente todos.

Si podemos evitar atravesar el océano por Tierra del Fuego o el Canal de Panamá, por ser un largo viaje, debemos buscar caminos más cortos que beneficien a todos. En este caso, los que más utilidad le darán serán los bolivianos, peruanos y brasileños que se conectarán por Puerto Suárez mediante el Río de la Plata.

También se beneficiarán Paraguay, Argentina y Uruguay que tendrán acceso a este tren por el camino fluvial.

— ¿Qué opina del proyecto paralelo —que impulsa Perú— en el que no está tomada en cuenta Bolivia?

— Hay dos planes, uno con Bolivia y otro sin ella. En mi juicio personal, una ruta nueva por la selva amazónica (impulsada por el Gobierno peruano) es muy cuestionable por razones ambientales y difícil de justificar, y una ruta sobre otra que ya existe es algo muy bueno, por ejemplo la del ferrocarril de Santa Cruz a Brasil.

No tengo los detalles, pero creo que, ambientalmente, una buena opción es utilizar un tramo ya existente, (que es por Bolivia).

— ¿Está confirmada la visita de Evo Morales a Alemania para el 4 y 5 de noviembre?

— Por el momento sí, pero la confirmación pública en Alemania siempre es una semana antes.

— ¿Quiere destacar algo de la agenda que tiene el Presidente boliviano en su país?

— Ésta es una invitación extendida por la canciller Angela Merkel al Mandatario boliviano. Éste será un punto clave, pero también habrá contactos con el presidente de Alemania, Joachim Gauck, con el Parlamento, con la comunidad boliviana y estamos orgullosos de que el Jefe del Estado boliviano haya aceptado ser el huésped de honor en un evento en el que se reúnen los empresarios alemanes con intereses en América Latina.

Habrá miles de empresarios con vista a este continente y el Gobierno y los ministros tendrán la posibilidad de vender y presentar a Bolivia como un socio económico de alto valor, de confianza, con buenas oportunidades, con seguridad jurídica, incentivos reales, no solo para hacer negocios comerciales, sino también para entrar en un camino de capital compartido, de inversiones, etcétera.

Depende mucho cómo se presente Bolivia y cómo sea la reacción del empresariado alemán.

— ¿Cree que Bolivia debe acercarse más al continente europeo tomando en cuenta la ayuda que ha estado recibiendo en los últimos años?

— Creo que en muchos aspectos la cooperación financiera, por ejemplo en el caso alemán para Bolivia, no es tan relevante. Considero que Bolivia tiene todavía recursos propios, per cápitas altas, una de las más altas del mundo, y, en cifras absolutas, es dinero en efectivo.

La cooperación financiera de afuera es bienvenida, pero no es algo decisivo. La cooperación técnica o la deficiencia de implementar ciertas cosas por ausencia de capital humano sigue siendo un problema.

— Bolivia produce estaño metálico de alta calidad en la Empresa Metalúrgica Vinto. ¿Alemania firmará un contrato de compra para este mineral?

— Hay una cierta percepción en Bolivia que no la tenemos en mi país de que existe un desbalance comercial, en sentido de que Alemania compra menos y vende más a Bolivia. Eso tiene que ver con la balanza comercial y es un balance de pagos y flujo de dinero. Quiero decir que la empresa siderúrgica alemana ThyssenKrupp expresó su interés de comprar estaño a la Empresa Metalúrgica Vinto. Estamos en el camino de cambio porque una empresa alemana está en proceso de comprar el 25% de la producción de Vinto, que son las 3.000 toneladas métricas finas (TMF) que va a cambiar todo balance comercial bilateral porque es un metal de altísimo valor y ésta me parece una buena noticia.

Perfil

Nombre: Peter Linder

Nació: 16-09-1950

Profesión: Historiador y Politólogo

Cargo actual: Embajador de Alemania en Bolivia

Historiador y politólogo

Tiene bachillerato alemán y fue oficial de marina de 1970 a 1972. Estudio Historia y Ciencias Políticas e hizo una carrera de diplomacia en el Ministerio de Relaciones Exteriores de su país. De 1981 a 1984 trabajó en la embajada alemana en Lagos-Nigeria como Consejero Cultural y de Prensa, y continuó entre 1984 y 1987 con el mismo cargo en la embajada en Manila, Filipinas. Trabajó como encargado, consejero y embajador en otros países hasta que llegó a Bolivia como Embajador de Alemania en 2013.

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