Economía

 Tres empresas que pasaron a trabajadores sobreviven en la incertidumbre

Las empresas Punto Blanco, Polar y cerámica Victoria, en La Paz, quebraron y sus trabajadores se hicieron cargo, sin embargo coinciden en explicar que la situación no es fácil en términos administrativos y económicos, más cuando sus dueños arrastran deudas impositivas.

Los trabajadores de Punto blanco en huelga de hambre, en agosto de 2014. Foto: Luis Salazar-archivo

Trabajadores de Punto blanco realizaron vigilias dentro y fuera las instalaciones de la empresa en septiembre de 2014. Foto: Ángel Illanes-archivo

La Razón Digital / Miriam Chávez / La Paz

18:04 / 09 de mayo de 2016

Las empresas Punto Blanco, Polar y cerámica Victoria, en La Paz, quebraron y los trabajadores en su afán de mantener sus fuentes de trabajo se hicieron cargo, pero tropiezan con problemas, principalmente de orden económico y de administración que les permite solo sobrevivir. Piden apoyo al Gobierno y normas para hacer frente a problemas como las deudas impositivas arrastradas.

En agosto de 2014, Punto Blanco se constituyó en la primera de las tres empresas que pasaron a manos de los trabajadores. El dueño Raúl Valda fue encarcelado por incumplimiento de deberes y arrastrar una deuda de Bs 4,8 millones por impago de aportes para la seguridad social y la jubilación. “Ya no lo vimos más”, aseguró Elizabeth Orozco, secretaria general.

La Constitución Política del Estado en parágrafo III del artículo 54 abre esta posibilidad: “Trabajadoras y trabajadores, en defensa de sus fuentes de trabajo y en resguardo del interés social podrán, de acuerdo a la ley, reactivar y reorganizar empresas en proceso de quiebra, concurso o liquidación, cerradas o abandonadas de forma injustificada, y conformarán empresas comunitarias o sociales. El Estado podrá coadyuvar a la acción de las trabajadoras y los trabajadores”.

La poca materia prima que disponen actualmente los trabajadores de Punto blanco. Foto: Miriam Chávez

Orozco explicó que las deudas en benéficos sociales para un empleado de los 50 afectados oscila entre Bs 250 mil y Bs 115 mil. En agosto de 2014 pasó a administración de un sindicato formado por cinco dirigentes. “Estamos funcionando como empresa autogestionada, nuestra mano de obra es lo que estamos poniendo”, sostuvo y añadió que su principal fuente de ingreso viene de  pedidos para elaboración de uniformes para unidades educativas y otros.

Uno de los problemas que les preocupa es el vinculado a las deudas impositivas que arrastran del empresario Valda, porque temen que al reactivarse como empresa social también deban hacerse cargo de las deudas impositivas. La dirigencia de la Confederación de Fabriles de Bolivia trabaja en un proyecto de ley para llenar éste vacío y procurar mejorar condiciones de reactivación.

Mensajes de los empleados de Polar en la puerta de sus instalaciones en Villa Fátima. Foto: Miriam Chávez

El mismo problema de deudas atraviesa la empresa Inversiones Industriales SRL Frazadas Polar, que el 17 diciembre de 2015 pasó a ser una empresa social. El dueño, Eduardo Solis, desapareció tras  meses de no cancelar salarios, el bono de producción y el subsidio prenatal, informó el dirigente René Casas. Añadió que tienen informes que solo a la banca adeuda $us 7 millones.

“(Debe) cerca de Bs 2 millones a los 145 trabajadores, además impuestos”, explicó.

En el caso de la cerámica Victoria, el panorama no es diferente. El pasado año el gerente general, Néstor Sayuca, enfermó. “Estaba en estado vegetal, nos dijeron, no lo vimos. Ese rato exigimos un sueldo que nos debía, que posteriormente subió a tres y hasta ahora no nos pagan. Hemos acudido a la Confederación de Fabriles, hay un decreto nos dicen. Nos hemos organizado como un sindicato”, cuenta Gabriel Sullca, uno de los trabajadores.

Dejó una deuda de Bs 160 mil. “Estamos haciendo un cálculo de cuánto se le debe a cada compañero y vamos a sacar un monto. Hay compañeros que han trabajado hasta 17 años”, explicó y precisó que actualmente cancelan entre Bs 500 y Bs 300 semanales o pagan el salario mínimo al mes.

Una de la movilizaciones de empleados de Frazadas Polar, diciembre de 2015. Foto: Wara Vargas

“Si hay que formar una empresa social vamos a demostrar que los trabajadores podemos administrar la empresa, no siempre dependemos del empresario”, indica Sullca.

Los dirigentes de las tres empresas esperan la condonación de las deudas impositivas como parte de las condiciones para garantizar las empresas sociales. “Estamos esperando la respuesta del Gobierno, estamos esperando  que nos digan cómo y cuándo será lo de los beneficios sociales. De cual forma decidimos no salir de aquí, nos mantenernos aquí hasta que nos den una respuesta. Si es posible haremos vigilia”, aseguró Gerardo Salazar, Secretario de conflictos de Punto blanco.

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