El Financiero

Lo ilegal entra, pero también sale

Ropa usada y material de construcción salen de forma ilegal del país

Desaguadero. Contrabandistas transportan ladrillo al Perú.

Desaguadero. Contrabandistas transportan ladrillo al Perú. Foto: Christian Calderón-archivo

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Quispe, Yuvert Donoso / Enviados a Desaguadero (La Paz) y Villazón (Potosí)

00:00 / 28 de noviembre de 2018

Poblaciones ubicadas a ambos extremos de la extensa línea divisoria del país han hecho del contrabando una forma de vida que no solo contribuye al constante ingreso de productos ilegales a Bolivia sino también a la salida ilícita de productos nacionales hacia países vecinos, según constató La Razón tras un recorrido realizado por diferentes puntos fronterizos.

Garrafas, maíz, ladrillos y prendas de segunda mano son los productos más cotizados para el comercio ilegal desde Bolivia a Perú, cuenta gente que se dedica a este ilícito.

“La garrafa de gas licuado cuesta” en el país a “Bs 22,50 y en Perú la venden en Bs 60, mientras que el quintal de maíz que cuesta Bs 60 se vende a más del doble (al menos Bs 120); por eso es un buen negocio”, afirmó Richard A.

Por el río Desaguadero cruzan cada hora al menos 100 quintales de maíz, que se usan como pienso para animales, además de otros productos como alcohol, harina, cigarrillos, material de soldadura, hormigón pretensado e incluso ropa usada, la cual sale de Iquique, llega a Desaguadero y es transportada luego a la ciudad peruana de Juliaca, donde existe una gran feria.

“Deberías traer cigarros a Perú, es un buen negocio, vas a poder ganar el doble”, recomienda al periodista de este medio el comerciante peruano.

Al sur del país, el comercio ilegal entre Argentina y Bolivia en la frontera Villazón-La Quiaca es también de ida y vuelta. Los bolivianos compran muchos alimentos en el vecino país, mientras que los argentinos adquieren en ciudades locales material de construcción y últimamente fardos de ropa usada.

En los barrios cercanos al río que separa ambos países se observa pequeños galpones donde se almacenan ladrillos y otros materiales de construcción, como cemento de Tarija o de Sucre. El precio en promedio de estos productos es de Bs 50 y pasando la frontera se vende hasta en Bs 80.

En la misma zona, los propietarios de viviendas habilitaron en sus inmuebles cuartos para acopiar fardos de ropa usada. Estas prendas son traída de Oruro o directamente de Chile. Un fardo en promedio tiene un valor de $us 100, pero a los argentinos se les comercializa a $us 300, e incluso a un precio mucho mayor dependiendo de la calidad de la ropa. Tras cruzar la frontera, los textiles de segunda mano se venden en una feria en La Quiaca.

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