Especial Mandato Histórico

Luis Arce: Padre del flamante modelo productivo

Socialista. El Ministro de Economía y Finanzas está dispuesto a continuar en el gabinete. ‘Soy sincero, el modelo subestimó la real capacidad que tenía Bolivia’.

El ministro de Economía, Luis Arce

El ministro de Economía, Luis Arce Foto: Miguel Carrasco

La Razón (Edición Impresa) / Miguel Gómez / La Paz

17:43 / 22 de enero de 2015

Misión cumplida. Así pensaba Luis Alberto Arce Catacora la noche del domingo 22 de enero de 2006, tras la posesión presidencial de Evo Morales Ayma. Recorría la avenida Costanera de la ciudad de La Paz y sonó su teléfono celular. La llamada provenía del Palacio Quemado. La voz —que prefiere no identificar— le lanzó una propuesta que ni se le pasaba por su mente: “¿Quieres ser Ministro de Hacienda?” No vaciló en su respuesta: “Sí”.

Un año antes, tras la invitación a Álvaro García Linera para ser el candidato vicepresidencial del Movimiento Al Socialismo (MAS), este economista de 51 años se metió de lleno, junto a Carlos Villegas Quiroga, en el diseño del plan económico de gobierno de este partido con miras a las elecciones de diciembre. Más aún, tras la victoria en las urnas de Morales, aportó con directrices para conseguir mayor cooperación internacional en la gira por Europa que éste realizó antes de asumir su mandato.

El 23 de enero de 2006, Arce recién conoció a Morales y le estrechó la mano, antes de su posesión en el hall del Palacio. “Cómo está, mi compañero”, fue el saludo que recibió. “Cómo está, Presidente”, atinó a replicar. Van nueve años de ese diálogo y Arce es, junto al canciller David Choquehuanca, una de las fichas inamovibles del gabinete. Un período en que el ahora Ministro de Economía y Finanzas Públicas aplica con éxito el nuevo modelo económico, social, comunitario y productivo que ideó desde los años 90.

— ¿Pensaba ser ministro?

— Nunca. Tras aportar en el programa del MAS, con mi grupo Los Duendes, pensaba volver al Banco Central de Bolivia donde trabajé 19 años, pero se dio la situación.

— ¿Cómo se dio el nexo entre Los Duendes y el MAS?

— Creé la agrupación en 1999, con exmilitantes del Partido Socialista 1 (PS-1) de Marcelo Quiroga Santa Cruz que no habían vendido sus principios. Nos reuníamos los miércoles para discutir temas políticos e invitábamos a personalidades como Raúl Prada, Rolando Morales, Álvaro García; allí conocimos su trabajo intelectual y cuando lo invitaron a ser postulante a la vicepresidencia, le manifestamos nuestro apoyo y nos convocó a trabajar en el programa de gobierno del MAS.

— Los Duendes nace en la época en que la capitalización estaba en auge, aunque también era objetada...

— En los años 90 comenzaron las privatizaciones. Salió el libro El fin de la Historia y el último hombre, de Francis Fukuyama, donde se decía que el capitalismo era lo último. En Los Duendes planteamos que esto era imposible y nos propusimos postular lo que viene después del neoliberalismo. Esos trabajos de investigación se plasmaron en el plan del MAS. Aportamos a un proyecto que era interesante, que tenía posibilidades de ganar las elecciones; pero lo más importante: hubo una discusión ideológica contra el viejo modelo neoliberal, cuando hasta ese momento no había un discurso antihegemónico. Entonces había que construirlo desde el planteamiento de un modelo económico que después tuvimos que implementar. Creo que ésa fue una de las razones por las que estamos aquí, junto a Carlos Villegas: para construir y llevar adelante lo que habíamos discutido, priorizado y plasmado en el programa de gobierno.

— ¿Qué propuestas remitió a Morales para su gira por Europa en diciembre de 2005?

— La propaganda que nos hacían en la campaña de 2005 era que si Morales era presidente ni un dólar de cooperación iba a ingresar al país. Entonces había que ir a abrir esos nexos de mandatario a mandatario. Colaboramos en la parte económica, por ejemplo, en cuanto a los niveles de endeudamiento, algunos proyectos conjuntos que podíamos arrancar con parte de la cooperación. Para brindar un panorama más claro de lo que realmente iba a ser el gobierno de Evo Morales, ya que había muchos temores por lo que se decía en ese momento.

— ¿Se considera uno de los profesores de Economía de E vo Morales?

— En el trabajo se interactúa y se aprende uno del otro. Para mí, el Presidente es un gran profesor en política, tiene un gran olfato político. Desde Marcelo Quiroga Santa Cruz no había visto a un líder boliviano así, y de la derecha ni hablar, no existe. Tiene una visión, un perfil de país que quiere construir, una calidad humana, de honradez, de compromiso con sus ideas que a uno lo atraen. Uno aprende bastante del Presidente en ese sentido. Y en lo que me toca discutir con él, al hablarle de varios temas económicos, lo veo como una “esponjita”: absorbe rápidamente lo que uno le explica y se lo graba en su cabeza; no necesita leer libros, tiene una memoria increíble y lo que le digo lo contrasta con su realidad, con su vivencia de niño, de adolescente, de cocalero, y saca conclusiones sobre las que empezamos a dialogar. Creo que más que profesor, simplemente le hemos explicado algunos asuntos que un mandatario debe conocer de la economía. (Un recuerdo imborrable de Arce fue cuando el “alumno” llenó de orgullo al “maestro”.

— A ver, voy a dar un discurso hoy—, le dijo un día Morales en el Palacio Quemado.

— Sobre qué tema—, inquirió el ministro.

— Quiero hablar sobre variables económicas, a ver, explícame qué significan—, le pidió.  

Se sentaron en el despacho y discutieron desde las 16.00, durante un buen tiempo. Luego, Morales bajó al hall y dio su discurso. Arce rememora que lo hizo mejor que un economista, con contexto político incluido. Ahí lo vio como un gran estadista. El Mandatario subió y le solicitó una evaluación como “profesor”, y recibió una felicitación. Ahora, Morales diseñó hasta formatos en los que le gusta leer estos datos).

— Morales prometió duplicar el salario mínimo n acional al inicio de su mandato. ¿Cómo consiguió que no aplique ello?

— Él dijo en una concentración que iba a aumentar en 100 por ciento el salario mínimo, que entonces era de 440 bolivianos. Hablamos del tema a las 05.00. Estaban el Vicepresidente, Carlos Villegas y técnicos. Para mí, fue difícil porque no había la suficiente confianza como ahora. Le expliqué los posibles efectos y le mostraba las cifras, que el Tesoro General no iba a soportar en ese momento porque todavía no habíamos nacionalizado los hidrocarburos (lo que pasó el 1 de mayo de 2006). No teníamos respaldo económico y empezábamos a manejar el Servicio de Impuestos Nacionales, con una política mucho más agresiva de recaudación... Le afirmé que ese año era complicado, que había que ir gradualmente. Hubo discusión y al final comprendió. Y le anuncié que íbamos a más que duplicar el salario mínimo más adelante, que hoy llega a 1.440 bolivianos. O sea, hemos más que cumplido la promesa al Presidente, sin causar traumas en la economía nacional, generar déficit fiscales o cualquier otra distorsión. Como él siempre dice, prima lo racional antes que los caprichos. Ahí me di cuenta que quería hacer un buen gobierno.

— ¿Qué siente al ser uno de los dos ministros que acompañó a Morales en estos nueve años y uno de los más reconocidos en el extranjero?

— Orgullo y satisfacción porque contribuimos a un gobierno honesto. Éste es un gobierno de patriotas, no ganamos mucho como ministros, viceministros. Hay la satisfacción de construir la Bolivia que siempre quisimos los bolivianos, un perfil de país que lo vemos cada vez más terminado, que ya no es solo fantasía como en 2006, cuando decía “vamos a aplicar el modelo económico, social, comunitario y productivo”, y mis colaboradores me preguntaban, “¿qué es eso?” La gente siente en sus bolsillos las medidas que tomamos. Lo siento cuando voy al mercado de Villa Fátima o a comprar pasank’allas en la Isaac Tamayo, y mis caseras me dan información importante para un economista, me regalan arvejas... Es el cariño de la gente.

— ¿Era tan optimista en 2006?

— Qué es lo que me dio la pauta de que estaríamos bien. Yo hice el modelo económico y cuando hacíamos el plan del MAS con Carlos Villegas en 2005, metí las políticas de nacionalización en un modelo econométrico y calculé cómo íbamos a mejorar, qué pasaría si aumentábamos X o Z impuestos... En fin, hice varios modelos y concluí de que nacionalizar los hidrocarburos era un buen negocio, económicamente hablando, y políticamente un capital mayor. Soy sincero, el modelo subestimó la real capacidad que tenía Bolivia porque los resultados fueron mucho mejores y eso es lo que estamos gozando ahora.

— Las otras nacionalizaciones pasaron por este modelo...

— Claro, ese modelo ahora está más sofisticado. Cada vez somos más precisos en las proyecciones y nos llaman los organismos internacionales y los opinadores que siempre se equivocan.

— ¿El momento más difícil?

— Entre 2007 y 2008, cuando la derecha se puso con todo al frente y hubo boicot económico con los precios. Se dio el golpe de Estado cívico prefectural. Yo no podía caminar tranquilo en Santa Cruz, me seguían vehículos, me insultaban...

— ¿Y el aumento del precio de los hidrocarburos en 2010?

— Creo que, comparativamente, no fue nada. El Presidente tomó esa decisión. Sabíamos de los elementos negativos porque no era una medida popular, sino patriota, porque resultábamos subvencionando a los países vecinos. Ése era el tema de fondo. Esto no fue analizado de la noche a la mañana. La derecha fácilmente politizó esto y no pensó en lo bueno que traía. Si a los opinadores que nos criticaban ese momento, se les preguntara ahora si es bueno levantar la subvención, apuesto que van a decir que sí. Pero la gente está cada vez más consciente de que en algún momento esto será necesario.

(Fue arquero y basquetbolista en sus años de estudiante. Se graduó como economista de la Universidad Mayor de San Andrés y confiesa que retomó la cátedra porque la derecha había tomado esta casa pública de estudios, y para romper el discurso hegemónico contra el Gobierno. El fricasé, el chairo y el saice tarijeño son sus manjares gastronómicos. Los libros sobre econometría y macroeconomía son sus preferidos. Y es ferviente socialista. Su inspiración fue Marcelo Quiroga Santa Cruz, del PS-1. a quien iba a escuchar a la Pérez Velasco, cuando lo atendían “entre 15 y 20 personas”. Su tío Serafín, de tendencia falangista, lo formó políticamente; aprovechó su biblioteca, de la cual extrajo las obras del líder socialista y de referentes como Carlos Marx).

— Socialista declarado...

— Por supuesto, desde muy joven militante del PS-1.

— ¿Conoció a Marcelo?

— Claro, me llamó la atención en sus discursos en la Pérez Velasco. En la biblioteca de mi tío, fue gran parte de mi formación. Desde muy joven fui autodidacta. Muchas cosas las aprendí solo: a tocar la guitarra, el charango, la zampoña. Me gustaron las ideas de Marcelo, las contrasté con lo que se estaba dando. Así entendí qué era el socialismo, lo diferencié del comunismo y otras corrientes.

— Ahora es uno de los padres del nuevo modelo económico...

— Claramente que sí. Estoy orgulloso de resultados que son estudiados en universidades, en otros países. Entiendo que es la primera vez que el Ministro de Economía fue a dar una charla en la Universidad de Harvard sobre el modelo, el año pasado.

— ¿Superluchito?

— No sé de dónde salió eso. Así me molestan los ministros, en bromas. Creo que el Ministro de Economía es un ministro que tiene mucha responsabilidad en las espaldas. Este ministerio actúa transversalmente a los demás y ve el corto, el mediano y el largo plazos. Así pasa en el mundo, por eso las revistas hacen ranking de ministerios de Economía, no de ministerios de Gobierno, porque queda claro que a la gente lo que más le preocupa es la parte económica.

— ¿Está dispuesto a continuar en el próximo gabinete?

— Me he realizado revisiones médicas, como cada año. Es un ministerio donde el nivel de estrés es bastante elevado. Felizmente tengo una sola dolencia, que se resuelve con una operación que la postergué para dentro de dos meses. Por lo demás estamos bien, hay Luis Arce para largo, afortunadamente. Si el Presidente lo quiere, lo seguiremos acompañando, y ahora más que nunca.

— ¿Y un “picadito” de básquet con el Presidente?

— Soy basquetbolista de muchos años y también juego fútbol; disputamos un partido con el Presidente contra daneses. Hay un coliseo exclusivo para básquet que se construye en Tarija y en la inauguración jugaremos con el Presidente; claro, si así lo quiere.

Curriculum. Estuvo en la escuela México y el Instituto de Educación Bancaria. Su primer trabajo fue en Stege. Fue parte del Banco Central de Bolivia de 1987 a 2006. Tiene título de Máster en Ciencias Económicas.

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