Especial Mandato Histórico

Este año va a haber embajador en EE.UU

En horas, Evo Morales asumirá por tercera vez el mando del país. Lo hará en un momento económico y político favorable.

Entrevista. La que ofreció el domingo es la última a un medio nacional. La Razón conversó con el Presidente por un par de horas, cita en la que abordó los temas urgentes y reflexionó sobre los antecedentes de su tercer mandato. Foto: José Lavayen

Entrevista. La que ofreció el domingo es la última a un medio nacional. La Razón conversó con el Presidente por un par de horas, cita en la que abordó los temas urgentes y reflexionó sobre los antecedentes de su tercer mandato. Foto: José Lavayen

La Razón (Edición Impresa) / Rubén Atahuichi / La Paz

18:44 / 22 de enero de 2015

Aquel domingo no pudo contener el nudo en la garganta y la televisión lo delató ante miles de miradas en el país y en el mundo. Ahora, ocho años después y con un tercer mandato en ciernes, Evo Morales Ayma no olvida las razones de su emoción.

Encerrado en su despacho de la Casa Presidencial de San Jorge, el domingo previo a su investidura, repasa uno a uno los informes de gestión, algunos de los cuales quedarán descartados ante el desafío que tiene de pronunciar un discurso de solo media hora cuando jure a un tercer periodo de gobierno, este jueves 22.

Usa una polera de la campaña electoral que le permitió ganar el 12 de octubre con el 61,3% de los votos, que contrasta con el resfrío que a ratos corta sus palabras. Su mesa es un atolladero de números y dos  celulares, uno para asuntos “privados” y el otro, para los oficiales, como la llamada de uno de sus ministros que le cuenta cómo resultó en Sucre la conformación de las directivas de la nueva Asamblea Legislativa Plurinacional. Y al ofrecer algo de tomar a los periodistas del diario La Razón, se somete a la mayoría: jugo de papaya.

Distendido y abierto, recapitula sus ocho años de gobierno, a punto de rebasar los “nueve años, ocho meses y 26 días (sic)” consecutivos del presidente Andrés de Santa Cruz de Calahumana, el sexto mandatario de Bolivia que gobernó la naciente república entre el 24 de mayo de 1829 y el 17 de febrero de 1839.

Morales llora en 2006 tras recibir la banda presidencial

Dice que su principal tarea pendiente es la salud. Sus detractores no se cansaron en recordarle el problema. Dos muestras de la deficiencia de su gestión en esa área son la frustrada Cumbre de la Salud y el Hospital del Norte, en El Alto, que a dos años de su entrega no funciona plenamente.

Hay más. Con un aire de disculpas, admite que no hizo mucho por Santa Cruz y Cochabamba, a diferencia de La Paz, donde entregó un moderno teleférico y un campo ferial gigante, el Chuquiago Marka.

Y peor. Con el mismo sentimiento de culpa, dice que la oposición “tenía toda la razón” al cuestionar las elecciones judiciales de noviembre de 2011, promovidas por su gobierno. Ahora propone un referéndum para la reforma judicial (no uno revocatorio), que, sin embargo, debe ser discutido en una cumbre nacional.

Quizás sea su peor error, como el “gasolinazo” de diciembre de 2010 que no fue, pero que le costó políticamente. Aquel decreto lo había firmado García Linera, cuando Morales estaba fuera del país.

García Linera... Otra vez con él, la tercera vez al mando del Estado Plurinacional. El Qhananchiri, como era llamado en tiempos del Ejército Guerrillero Túpac Katari (EGTK), no era el candidato elegido en 2005; fue el sobrino de Marcelo Quiroga Santa Cruz, José Antonio Quiroga, quien debía acompañarlo. Quizás ahora sería el vicepresidente dice Morales de aquél, de quien guarda un dolor por haberlo “traicionado”.

Pero García Linera enganchó bien con Morales, y de a poco   —siendo inicialmente un ideólogo ajeno al movimiento cocalero, indígena y campesino— pasó a ser una pieza clave del “proceso de cambio”, propuesta a las bases por el mismo Morales.

Afirma que ambos padecieron los prejuicios cuando ya surcaban juntos la arena política; uno “terrorista” y “guerrillero” y el otro, “narcotraficante” o “el Bin Laden andino”. Hasta dudas sobre la lealtad entre ambos, expresadas por la misma Silvia Lazarte, que le decía que García Linera iba a traicionarlo, que “así están hablando”.

— En el mismo MAS...

— Sí, pero que no viene del partido, sino de otra gente. Hasta la vicepresidenta del MAS, Concepción Ortiz, (dudaba).

  Evo Morales, anfitrión de los periodistas de La Razón, recibió a sus invitados con un jugo de papaya y un improvisado y crocante charquekán de llama, con llajua incluida. El plato es de su predilección desde la infancia.

— Presidente, ya va a empezar otra gestión. ¿Qué es lo que antes de iniciar este gobierno piensa el Presidente? ¿Qué dejó pendiente? ¿Qué no cumplió con el país?

— No hemos podido avanzar con temas amplios como quisiéramos. Ahora estamos preparados.

La salud ha sido una debilidad; tampoco estamos tan mal. ¿Pero cuál es el problema de fondo? A los Sedes (Servicios Departamentales de Salud) mandan las gobernaciones y no es una estructura como para hacer cambios rápidos. No sé si hay que cambiar la Constitución para que haya una línea; el fondo del problema es que hay contradicciones, es como si hubiera dos mandos... mandan al Sedes y nosotros también, con otro sistema. Es incompatible, pero vamos a debatir eso.

Por otra parte, veremos un diseño agropecuario. Industrialización, estamos empezando  por lo pequeño.

En la industria agropecuaria, el Estado no va a competir ni con pequeños ni con medianos productores; ellos deberían ser nuestros socios. Se pueden hacer maravillas en conjunto, por eso tengo una cumbre anticipadamente. Son políticas sociales productivas.

En infraestructura, yo diría que a Cochabamba y a Santa Cruz no les hemos cumplido con relación a electricidad o el metro, así como el teleférico en La Paz. Es nuestra responsabilidad, creo. Ahora estamos preparando (el proyecto) con el Ministro de Economía.

En el tema energético estamos bien. Hay algunos temitas: Jindal, el hierro, Mutún... Ahí hemos sido presionados por un grupo de Santa Cruz, que no nos dejó (trabajar), porque con Jindal ninguno de nosotros estuvo de acuerdo, pero frente a la presión hemos firmado (el contrato) y ahí están los resultados. Estamos preparando una propuesta de fondo, esperemos que nos vaya bien.

— Eso saldrá en el mensaje...

— Sí, de manera general.

Presidente, sobre la Justicia, usted acaba de anunciar un referéndum. ¿De qué manera va a encarar eso? ¿Implica la revocatoria de magistrados, implica otra elección, la meritocracia planteada inicialmente?

— Ahí debo reconocer que la derecha tenía razón en la forma de elección de magistrados. Es mejor, es digno reconocer nuestros errores. Lamento mucho, fue uno de los errores de la Asamblea y del partido: la exagerada democracia nos limita, nos perjudica, para llegar a resultados y metas. Nuestras rutas estaban equivocadas para llegar a las metas, y la cumbre que lancé no es para revocar o referéndum.

Va a haber una cumbre, yo te anticipo esto, cumbre sobre la Justicia. Pero yo nunca pensé mediante un referéndum revocar a magistrados y magistradas, no está en mi mente eso, sino hay que cambiar algunas estructuras. Para mí, el llamado debido proceso es el centro de corrupción y extorsión, pero, claro, es derecho de todos defendernos, pero si (los acusados) son narcotraficantes o delincuentes confesos, o se los ha encontrado con la mano en la masa, ¿cómo pueden defenderlos, cómo puede haber un bufete de abogados para eso? No puedo entender, hay grupos de abogados que hacen una mala imagen a la abogacía. Si fuera abogado y tú eres narcotraficante, ¿cómo te voy a defender, con qué moral te voy a defender?

¿No se ha definido ni fecha ni metodología?

— Veremos, veremos eso.A estas alturas de la entrevista, Morales encargó cocinar un charquekán. Mientras, acaban de iniciar una antesala los ministros de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, y de Economía, Luis Arce. Lo sabemos por un papelito que le pasan.

Presidente, queda pendiente el restablecimiento de relaciones con Estados Unidos; Cuba ha dado un paso importante. ¿Hay posibilidad de que Bolivia, este año, pueda reponer embajadores?

— Desde la Cancillería hemos hecho todos los esfuerzos. No- sotros queremos relaciones bilaterales o de cooperación, de inversión, diplomacia y de respeto a ambos países. Es nuestro deseo, pero conspiración, agresión, intromisión... no comparto. Ojalá podamos reponer nuestras embajadas. El canciller, antes (del anuncio del restablecimiento de relaciones) entre Cuba y Estados Unidos, ha planteado un encuentro de presidentes para restablecer nuestras relaciones diplomáticas, pero no hay respuesta. Pero ellos saben que tenemos embajadores.

Solo quiero contarles. Un oficial de las Fuerzas Armadas me dijo —cuando habíamos expulsado al Embajador de Estados Unidos—: “Ahora, ¿qué hacemos? Nos van a dividir otros países, tal vez nos vamos a morir”. Preocupado. Después de tres o cuatro años sin Embajador de Estados Unidos, estamos mejor.

¿El mismo?

— El mismo. Nosotros tenemos una buena relación con las Fuerzas Armadas, y me comenta en confianza, yo también; a ver qué es lo que piensan, cuando tengo tiempo siempre con cualquiera, teniente, subteniente, oficial, con los excomandantes. ¿Cómo estamos? Bien.

— ¿Es posible que se intercambien embajadores este año? 

— Esta gestión, yo creo. Repito, que haya respeto.

— Presidente, ¿usted ya tiene a alguien que pudiera representar a Bolivia?

— No, no hemos pensado nada.

De la visita del papa Francisco en julio, ya informamos. Morales se decanta cuando habla de él, con quien dice que se lleva muy bien y que el contacto fue directo. “Es un Papa de mucha confianza, yo realmente digo que tengo un Papa que se saca la papa que ha puesto por los pobres; preocupado por los conflictos, busca la paz. Estoy convencidísimo que en la relación entre Estados Unidos y Cuba  ha habido una gestión del Papa; ésa es la Iglesia Católica.

¿Y podría hacer el Papa esa misma gestión con Chile?

— No, no quiero comentar sobre ese tema.

— ¿De Chile o del Papa con Chile?

— No, no, pero me pidió documentación, nomás entrando esta demanda.

— Este 22 de enero usted inicia un periodo histórico que va a rebasar incluso el del presidente Andrés Santa Cruz, ¿qué implica eso? ¿Qué desafío se ha planteado?

— Andrés de Santa Cruz y Calahumana ha estado nueve años, con ocho meses y 26 días. Eso vamos a cumplir en septiembre de este año, y si queremos hacer un poco de evaluación histórica, Víctor Paz Estenssoro ha sido electo por cuatro veces, cuando la gestión era cuatro años; en tres gestiones ha cumplido los cuatro años de presidente, pero en una gestión fue golpeado por su vicepresidente, (René) Barrientos. Ha estado tres meses, tengo que confirmar esta información. Ha estado 12 años con tres meses de Presidente. Eso lo vamos a batir en 2018... histórico. Por eso digo que es la conciencia de la lucha del pueblo boliviano, los movimientos sociales. No puedo creer; además, tú sabes de dónde vengo, cómo se vive en el altiplano e ir al Chapare a sobrevivir.

Y ahí veo otra vez qué tan importante es el compromiso. Primero trabajaba y trabajaba; cuando entré al Chapare ha mejorado mi situación económica. En 1980 llegué al Chapare; hasta  1987 ni chicas tenía. Yo planeaba tener platita, hacerme mi casita, tener mi esposa; entré a trabajar con hacha y machete al Chapare, no conocía motosierra. Me compré motosierra, y con mi motosierra uno, dos, tres, al monte virgen; no había caminos. Me compré arroz, me compré un motor, luego tenía dos, luego me compré una canoa... estaba mejorando mi economía, incluso me compré una motito en Cochabamba, a veces para pasear, corretear.

Y muy bien esa propuesta de la dirección sindical, así pude trabajar y jugar; ésa era mi vida en ocho años, del 80 al 88. Y cuando me han invitado a ser dirigente, no acepté; tenía mucho miedo. Una noche no dormí, porque venían mis dirigentes centrales a mi chacra a rogarme. Después de trabajar en el chaco salí y había no sé cuántos dirigentes sindicales y me pedían: “Evo, tienes que ser nuestro candidato”. No, no he querido, y me acuerdo siempre que me decían: “Evo, te proponemos, tú tienes que ser nuestro líder sindical”. Sería 1986, he perdido esas elecciones ante personas mayores, secretarios generales de centrales. El domingo me citaron a Villa 14 de Septiembre —yo no soy de Villa 14, soy de la Central 2 de Agosto; entonces salgo a la Central 2 de Agosto, la de San Francisco, al Kilómetro 21. No tenía plata para pagar pasaje de transporte interno, bajé pedaleando en bicicleta diez y 11 kilómetros, de mi Chaco hasta Villa 14. Decía que “seguro ahora me van a pedir el nombre del frente, y ése fue mi frente...

— FAMA.

— Sí, Frente Amplio Antiimperialista (FAMA). En 11 kilómetros fui pedaleando y pensando sobre qué les voy a decir,  me están proponiendo como candidato ejecutivo de la Federación. Y ahí estaba esperándome un debate...

— Presidente, usted también se está aprestando a un periodo en el que su partido tiene que trabajar por la reestructuración de cuadros políticos. ¿Hay sustituto de Evo Morales? Porque, como usted dijo, el MAS va a gobernar de aquí a mucho tiempo más.

— Tengo líderes. En las elecciones realmente se conoce quién es líder y tiene compromiso. Se presentan en estas elecciones; evidentemente, invitamos profesionales, intelectuales y hasta empresarios para unirnos y juntos trabajar por Bolivia.

¿Y la derecha qué nos hace? Se lleva a nuestros resentidos o a quienes perdieron elecciones internas para dividirnos. Pero están reaccionando muy bien mis hermanos, especialmente del campo; ahí sabemos quiénes están por cargo y quiénes están por el proceso, por el proyecto político de la liberación.

— Usted no fue claro cuando le preguntan los colegas sobre si va a pensar en una repostulación nuevamente; dijo que “el pueblo dirá”. ¿Eso implica que todavía no está decidido?

— Constitucionalmente, yo cumplo mi gestión en 2020. Eso es.

— ¿No piensa en una repostulación nueva?

— Yo soy respetuoso de la Constitución. Ahora que he estado con los asambleístas del MAS, yo comentaba eso. Yo nunca había leído la (anterior) Constitución, pero después de que me eligieron diputado electo, me dijeron: “Tienes que hacer respetar la Constitución”. Recién he leído la Constitución. Y he visto que la Constitución está revuelta, remal; es una Constitución colonial. Las cosas buenas nunca aplicamos, las cosas que no me convencían sí se han implementado. Como autoridades, debemos hacer respetar la Constitución.

Cuarenta minutos de discurso, a diferencia de las tres o cuatro horas que antes hubo. ¿Qué va a decir en ese tiempo, Presidente?

— Un mensaje político, social, un poco económico... Me pasaron el informe que seis o siete presidentes vienen; en Brasil habían apenas seis mandatarios. Lamento mucho que el presidente (José) Mujica, que había confirmado, no venga. Nos hubiera alegrado que el primer presidente latino esté aquí, pero Mujica no viene por un problema de salud y al menos otros tres por la altura no llegan. Han venido como diez jefes de Estado en la primera gestión. Entonces, hablar dos, tres o cuatro horas, a veces molesta. Pero es nuestra obligación informar al pueblo de una gestión de un año; sería mucho más, pero sería abuso. Entonces, será un mensaje político.

— En 2006, cuando Álvaro García Linera le impone la banda presidencial en la Asamblea, usted se contiene de llorar. ¿Qué pensó en ese momento? Lloró, derramó un par de lágrimas.

— Primero, tantas veces me decían: “Evo narcotraficante”, “asesino”, “terrorista”. En 2002 me dijeron que era “Bin Laden andino”. Tantas acusaciones de la derecha boliviana, de la derecha extrema, en el Departamento de Estado de Estados Unidos, yo salí como terrorista y narcotraficante,  llevé la banda presidencial. Primer tema. Segundo, ese sector más marginado en toda la historia de Bolivia... Realmente, que un campesino indígena asuma una responsabilidad causa sentimientos. Eso ha sido.

Otra llamada al celular, el tiempo ya presiona. Afuera, siguen esperando Quintana y Arce, y aún no termina la entrevista, justo cuando el gabinete es motivo de la charla. Se sabe que solo cuatro de los 20 ministros serán ratificados; Morales no quiere decir ni sí ni no.

— ¿Va a incluir indígenas en su nuevo gabinete?

— Ya están, y siempre estarán.

— ¿50-50 para mujeres?

— Está difícil.

— ¿Por qué difícil?

— No es sencillo identificar hermanos y hermanas por los que se pueda apostar; no solamente varones o mujeres, cualquiera. Considero a un compañero así de compromiso, que realmente sea “patria o muerte”. Es difícil de conseguir; hay tantos militantes, tantos líderes.

— Pero parecería que hay incambiables en el gabinete. Choquehuanca... ¿Por qué quiere tener a Choquehuanca?

— Un excelente hermano, otro líder que tenemos, y así hay muchos.

— ¿Arce?

— Otro compañero de mucha confianza. Tenemos muchos buenos compañeros de gabinete  que acompañan desde el inicio.

— ¿Aguilar? 

— No quiero entrar en detalles, pero hay excelentes compañeros y compañeras en el gabinete.

— ¿Va a cambiar gran parte del gabinete?

— Estoy analizando eso. Pero quiero que sepan los movimientos sociales: (el nombramiento de) ministras, ministros y viceministras o viceministros es atribución del Presidente, y ahí no quiero ningún cuoteo. Recordarán ustedes qué decían en 2005 algunos dirigentes como Román Loayza: “A la CSUTCB le corresponde cinco o seis ministerios”. No se trata de eso.

— ¿Qué mensaje va a plantearle al pueblo?

— Si quieres escuchar el mensaje, hazlo el 22.

— La gente quiere leer antes también.

— Tú quieres leer.

— ¿Qué va a vestir en la Asamblea?

— Aquí están las compañeras Patricia, Roxana, Tatiana, Luisa y Gladys para preocuparse; entre ellas vienen y ven esas cosas del trajecito para la posesión. Yo no conozco de esas cosas; para mí, Álvaro (García Linera) sigue siendo mi jefe de imagen. A veces estoy saliendo y Álvaro me dice: “Evo, creo que es importante que te pongas un saquito, es un acto importante”. Entonces, tengo que volver a cambiarme mi polera. O las jefas de gabinete, antes Alejandra (Claros), ahora Patricia (Hermosa), que decían: “Creo que el Presidente está mal. A ver tu peine...”. Yo no conozco eso.

¿Ya no le hace los trajes la diseñadora Beatriz Canedo?

— No, ya no. La primera vez se ha ofrecido; no conocía a la gente. Ha venido a ofrecerme; fue la primera vez, nada más.

¿Ella le ofreció el primer traje?

— Me ofreció la primera y última vez.— ¿Y quién le hace los nuevos trajecitos?

— La primera vez, sí, fue diseño de la Canedo. Pero éste es mi diseño, yo me lo he inventado.

— ¿Y quién se lo costura?

— Sillerico. Sillerico también ha cambiado, cobra más.

¿En qué sentido? ¿Le cobra más? ¿Su nuevo traje quién se lo ha hecho?

— Las chicas saben, yo no veo eso. Puede ser mejor todavía, más barato.

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