Especial Mandato Histórico

El cocalero que no olvida sus raíces y el ‘chucu chuquito’

Evo Morales heredó de su padre el gusto por la trompeta. El fútbol le abrió muchas puertas. Quiso ser periodista. El 22 de enero es su ‘fecha amuleto’. Sobresale por su carisma, olfato político y por ser testarudo. Eva Liz es la niña de sus ojos. Quiere ser mesero de su local de comidas desde 2020.

Intimidad. La casa en la que se crió Juan Evo Morales Ayma en el cantón Orinoca de Oruro, en la comunidad de Isallavi, en el ayllu Sullca. La visitó ya como Presidente y hay un proyecto para convertirla en un museo. Foto: Archivo La Razón

Intimidad. La casa en la que se crió Juan Evo Morales Ayma en el cantón Orinoca de Oruro, en la comunidad de Isallavi, en el ayllu Sullca. La visitó ya como Presidente y hay un proyecto para convertirla en un museo. Foto: Archivo La Razón

La Razón (Edición Impresa) / Miguel Gómez / La Paz

18:09 / 22 de enero de 2015

Tal vez sea el hombre más ocupado del país, pero, cuando puede, Juan Evo Morales Ayma se da una escapadita con su hermano Hugo a su natal Orinoca, para el tradicional “chucu chuquito”. Buscan una calle donde una comidera les vende una sopa que consumen de una sola olla de barro. “Así nos queremos y es más rico que el restaurante”, dice Hugo. Como afirma su hermana Esther, Evo no olvida sus raíces y casi todo se ha dicho o escrito sobre él.

El ahora Primer Mandatario de Bolivia nació el 26 de octubre de 1959 en el pueblo de Isallavi, en el ayllu Sullca de Oruro. Sus padres fueron Dionisio y María. Pese a que el santoral del Almanaque de Bristol “dictaba” que se llame Luciano o Evaristo, su papá decidió —pelea con el cura de por medio— que su nombre sea Evo, al igual como hizo con su hermana, que “debía ser” Estefanía. Es el menor de Esther y el mayor de Hugo, y el destino le privó de que otros cuatro hermanos sigan con vida.

Hugo señala que los Morales Ayma siempre fueron paperos, incluso ganaron un premio en una feria citadina, con una papa de cinco libras. Evo caminaba con su papá y él, con su mamá. Todos ayudaban en la casa y en el campo. El tostado y el charque eran la comida infaltable que se llevaban al estómago. La unidad familiar sobresalía en las buenas y en las malas. Hasta que Esther emigró a la ciudad para trabajar como sirvienta y estudiar confección. Y se casó.

Fútbol, básquetbol y voleibol eran los deportes que a Evo le gustaba practicar en la escuela. Pero una de sus dotes ocultas fue el teatro. Una vez participó en una obra cómica en la que desempeñó el papel de Mariano, un marido borracho que tenía grescas con su esposa. La pieza fue todo un éxito, que inclusive se presentó en la plaza principal del poblado. Así, sus amigos y el público lo empezaron a llamar Mariano, reseña en Mi Vida. De Orinoca al Palacio Quemado.

Tercero de la derecha, en compañía de sus padres y tíos en Orinoca. 

Junto con Hugo se fueron a Oruro para terminar el bachillerato. Su hermano indica que desde infante, Evo era muy exigente y ordenado, y bastante afectuoso y respetuoso. “Si le obedeces, él es bueno y tú eres bueno, pero si no, eres malo”. En la adolescencia viajó por primera vez a Cochabamba y trasladó en llamas cargas de sal y phasa (arcilla comestible) para hacer el trueque con harina y maíz. Fue su primer contacto con la tierra que luego lo vería crecer como líder en el sindicalismo cocalero.

Era bueno para jugar con las cachinas. La clave era su bola de fierro con la que ganaba a todos, con la que hacía “llorar” a sus pequeñas víctimas, sostiene Esther. Guardaba sus trofeos en un tarro que está todavía en su vivienda de Orinoca. E igual se interesó por el ajedrez tras hallar esa palabra en un Diccionario Larousse. Presionó hasta que su padre le compró el tablero y las piezas. Aprendió solo y con ayuda de un profesor. Hoy reta a sus ministros en los viajes en avión.

Cuando cuidaba su rebaño, se imaginaba canchas y partidos de fútbol en la planicie, gambeteaba a las llamas y las ovejas cual si fueran jugadores del equipo contrario. Sin duda, el fútbol corre por sus venas. Su mamá le fabricó una pelota de trapo; posteriormente su papá le compró otra de cuero. Y creó el club Fraternidad, con uniforme verde y blanco, el cual existe hasta ahora. Él ocupaba el puesto de centrodelantero, su hermano era el puntero derecho y su progenitor, mediocampista.

Era el dirigente, el capitán y hasta el medio entrenador de su elenco. Tan fanático era que su cuarto estaba empapelado con cuadros y láminas de periódicos con ídolos del balompié local de los años 70 como Ovidio Messa, Carlos Aragonés, Jesús Reynaldo, Carlos Borja... Ya como Presidente, no desaprovechó la ocasión para expresarles a varios de estos exjugadores su admiración de sus años mozos.

En el servicio militar también sobresalió por su capacidad futbolística. Otra de sus aficiones que le permitió ganarse unos pesos fue la de trompetista. Su padre le enseñó a tocar este instrumento. Estuvo en la banda de su colegio, de su comunidad y se sumó a la 21 de Septiembre, que más tarde se llamó Imperial. Así compró su primer reloj, grabó discos y conoció galletas, chocolates y bebidas alcohólicas. Hasta que su papá se enteró de que empeñó la trompeta que le regaló, y se la quitó. Y se truncó su carrera musical, de sopetón.

Durante su servicio militar.                  Siempre estuvo al frente de las movilizaciones.

Evo no pudo ingresar a la universidad o a un instituto de formación superior. Entre sus planes estaba ser periodista. Tras salir de la escuela, se dirigió al Chapare cochabambino, con su padre y Hugo. Y fue el fútbol la llave que le permitió ganar popularidad entre los cocaleros. A punta de goles, se hizo famoso, codiciado en los campeonatos. Y fue nombrado secretario de Deportes del sindicato San Francisco, y a mediados de los años 80, su secretario general.             

Su carisma le hizo ganar adeptos. Y su nombre figuró para liderar las seis federaciones del Trópico. Aunque quienes lo conocieron en esa época, aseveran que dudó mucho para aceptar la propuesta. Incluso les confesó que no dormía por este asunto. Hasta que se animó y el inicio de su mandato casi coincidió con la promulgación de la Ley de Régimen de la Coca y Sustancias Controladas, en 1988, que redobló el control del mercado de la coca, con una dura represión en ciernes, que se efectivizó en los años siguientes.

El actual canciller, David Choquehuanca, relata que Evo tiene un don para atraer la atención de los demás. Así, su nombre no solo ganó peso en el plano local, sino internacional. Fue parte de la Marcha por el Respeto y la Dignidad en 1994. Su lucha le valió persecuciones y atentados contra su vida. En una ocasión, militares lo golpearon hasta que le dieron por muerto y lo dejaron botado en la selva chapareña. Fue rescatado y transportado en una camilla improvisada por sus bases.

La pugna dirigencial incluso casi enfrenta a los Morales en esa región cochabambina. Hugo rememora que en un congreso, su hermano fue propuesto por los integrantes de Isiboro Sécure y él, por cuatro centrales de la Villa 14 de Septiembre. Sin embargo, Hugo reconoce que prefirió dar un paso al costado. Luego abandonó esa zona, en 1997, cuando Evo llegó al Parlamento como diputado por Izquierda Unida (IU), tras un pacto con la Asamblea por la

Soberanía de los Pueblos (ASP).Una de las que compartió con el orureño en esa época difícil es Leonilda Zurita. Cuenta que cuando era secretaria de Actas de los cocaleros, en 1994, el orinoqueño impulsaba la formación de una organización de mujeres para la defensa de la hoja milenaria. “Era muy ágil para planear las cosas. Llegaba a las reuniones montado en su bicicleta. En todos estos años lloramos juntos, recogimos a heridos, comimos de un solo plato... Nos considera como su familia, sus papás, sus mamás”.

   Cuando fue torturado por los uniformados, el 28 de junio de 1989.

Revela que ante los atropellos que sufrían los varones por parte de los uniformados en las movilizaciones, las mujeres tomaron la determinación de ir como punta de lanza en las protestas . “A nosotras ya no nos pegaban como a ellos, sino con calmita y con cariño”, sonríe con un dejo de ironía. Remarca que la mentira es lo que más molesta a Evo, quien admira a quienes admiten que se equivocaron o que se olvidaron hacer algo.

En 1999 nació el Movimiento Al Socialismo (MAS), después de que el exfalangista David Áñez le dio la sigla a los seguidores de Evo. Y si hay un evento que quedó en la memoria del entonces diputado fue el del 22 de enero de 2002, cuando fue expulsado del Poder Legislativo por denunciar que éste era una mafia. Considera a esa fecha un amuleto: un 22 de enero de 2006 asumió como Presidente. No en vano ese día resultó declarado Día del Estado Plurinacional.

También es visto como el impulsor de la moda andina boliviana, por sus trajes que en un comienzo fueron costurados por la diseñadora Beatriz Canedo Patiño. No obstante, la prenda que lo hizo famoso en el ámbito internacional fue la chompa con franjas horizontales de colores que lució en su viaje por Europa antes de iniciar su mandato, que rompió todos los moldes de protocolo. Después alegó que fue lo primero que halló para ponerse en su periplo.

Con su arribo al Palacio de Gobierno, en éste se produjo un remezón, especialmente en cuanto al menú, que eliminó las gaseosas por los jugos de frutas, y las comidas gourmet por platos populares con maíz, quinua o chuño, y caldos nutritivos. Eso sí, su manjar preferido es la cabeza de cordero, sobre todo la que prepara su hermana. Y en un comienzo era común verlo rondar la cocina antes de asistir a almuerzos o cenas protocolares, los cuales no saciaban su hambre.

Un estadista sencillo es el concepto que tiene de él su ministro de Economía y Finanzas Públicas, Luis Arce, quien añade que es práctico y todo un experto para contrastar datos con sus vivencias, para que sus bases lo comprendan. Otros lo catalogan como testarudo y obstinado con sus decisiones; salvo que uno pueda rebatirle con fundamento. Y asambleístas como la senadora masista Nélida Sifuentes indican que con él hay que ir al grano, es impaciente.

En la ceremonia ancestral del 21 de enero de 2006, en el centro arqueológico de Tiwanaku.

Son pocos los que aguantan el ritmo del “todoterreno”. Desde sus reuniones de gabinete a las 05.00 —ojo que antes recibe a organizaciones sociales en el Palacio Quemado—, para las que los ministros reservan fuerzas desde el día previo. Tampoco comulga con tener un equipo de seguridad que lo cuide al extremo, le place sentir a las masas, aunque le advirtieron varias veces de planes para poner en riesgo su integridad.

Sus colaboradores dicen que es raro verlo cansado. Y lleva varias operaciones quirúrgicas en su historial. La primera fue de la clavícula. La otra, de la vesícula, que inclusive derivó en otra intervención sin anestesia. La tercera sucedió en 2005, por un problema en los meniscos de su rodilla derecha, que requirió un posterior tratamiento en Cuba. La penúltima, del tabique de su nariz y la final, por el tendón rotuliano de su rodilla.

El Mandatario tiene dos hijos: Álvaro, notable futbolista, fruto de su relación con la docente Marisol Peredo; y Eva Liz, que tiene como madre a la dirigente campesina Francisca Alvarado y es estudiante de Derecho. Fuentes aseveran que la joven es la “niña de los ojos de Evo” y es vista como la Primera Dama, más aún porque lo acompaña a entrega de obras o viajes oficiales, y se considera una “revolucionaria” seguidora de los ideales del Che Guevara.

Hasta ahora el fútbol sigue siendo la mejor carta de presentación del cocalero, para romper el hielo con presidentes o embajadores. Conformó un equipo presidencial que es imbatible en canchas nacionales y del extranjero, que se nutre por momentos con exseleccionados. Hay más. Evo jugó en Litoral, en la segunda división, aunque solo por un partido. Y por poco debutó el año pasado en la Liga profesional, con el benjamín Sport Boys; pero se desanimó.

No obstante se complació en otros sueños de infancia. Como pilotar un avión, ya que desde su vivencia en Orinoca tenía curiosidad por cómo ese aparato surcaba el cielo. En noviembre de 2005, durante la campaña del MAS, se subió a una avioneta junto a sus asesores. La sorpresa fue que en el ínterin se animó a pedirle al piloto el control de la aeronave. Lo hizo durante unos minutos. Al llegar a tierra firme, él lucía emocionado y sus acompañantes tenían el Jesús en la boca por el viaje turbulento.  

Evo es así, impredecible. Un personaje que recurre a su sentido del humor, a un chiste para ahuyentar el estrés. “Ahora estamos alejados, pero eso no significa que no nos queremos, él no se olvida de nosotros”, subraya su hermano Hugo sobre este hombre que gobierna el país nueve años y que quiere ser mesero de su restaurante en Cochabamba desde 2020, cuando acabe su gestión que inicia hoy.

Con la camiseta de la selección en el estadio Hernando Siles.

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