Financiero

Rolando Morales: El talón de Aquiles del actual modelo es su plan de inversiones

El Director Ejecutivo de Ciess Econométrica y autor de estudios enfocados en los problemas de desarrollo y pobreza resume el avance de la economía boliviana en el periodo 1900-2015 y analiza la gestión del actual Gobierno.

Rolando Morales Anaya

Rolando Morales Anaya Foto: Christian Calderón

La Razón (Edición Impresa) / Marcelo Padilla / La Paz

07:00 / 22 de agosto de 2018

El 8 de agosto, se presentó en la Feria Internacional del Libro Un siglo de economía en Bolivia 1900-2015, un trabajo que empezó a mediados de 2016 y está compuesto por 26 ensayos de autores como Mauricio Medinacelli, Darío Monasterio y Rolando Morales. La obra refleja que en 115 años la economía boliviana ha estado volcada hacia al crecimiento del valor y el volumen de la producción y no hacia el desarrollo, un concepto que involucra salud, educación, acceso a servicios y calidad de vida, según uno de los coordinadores del documento, Iván Velásquez-Castellanos.

— ¿Cómo sintetiza Un siglo de economía en Bolivia?

— Comienza el siglo con una Bolivia en un Estado desastroso después de haber hecho varias guerras como la del Pacífico, del Acre y la Federal y con tasas de analfabetismo cercanas al 80%. Los primeros 50 años fueron interesantes a nivel de ideas. Se comenzó a debatir sobre la situación de los indígenas, sobre qué es lo que debería hacer el Estado en materia económica, el libre comercio, el rol de las mujeres. Pero si vemos las cifras de crecimiento económico, de distribución de ingresos o de pobreza, básicamente no pasó gran cosa en esa primera mitad del siglo, salvo la creación del Banco Central de Bolivia (BCB) en 1928 y el Plan Bohan (diseñado por EEUU para la recuperación y desarrollo social de Bolivia) implementado en 1942 y que sigue guiando las ideas de desarrollo del país. La segunda mitad sí fue extremadamente rica, porque a partir de la Revolución de 1952 se pusieron en marcha muchas de las ideas que habían sido elaboradas anteriormente (...). En 1952 se comienza a dignificar a los campesinos, se hace la Reforma Agraria, la nacionalización de las minas, reformas en educación, se crea el seguro social; es decir, se empieza a hacer patria, aunque los resultados en la primera década de los años 50 fueron desastrosos. Hubo un fuerte boicot de los propietarios de las minas, de los hacendados que no querían perder sus fincas y también de la Iglesia Católica, que en esos momentos estaba asociada a la Falange Socialista Boliviana (el partido que combatió con más ahínco al MNR). A partir de 1960 empiezan a verse los frutos de estos cambios con la adopción del modelo de sustitución de importaciones por el del nacionalismo revolucionario. Vale la pena señalar que entre 1960 y 1977 se tuvo una tasa de crecimiento promedio sostenido de la economía de 5,5% cada año. Nunca en la historia de Bolivia ni hasta ahora se pudo registrar un nivel de crecimiento de esa magnitud. Pero a partir de 1977 las bases de ese modelo introducidas por el MNR se deshicieron debido a que las ganancias de la minería comenzaron a mostrar a bajar por problemas de los mercados internacionales. El otro pie de ese modelo fue el acelerado endeudamiento externo para impulsar el desarrollo de Bolivia. A partir de fines de los 70 las tasas de interés a nivel mundial crecieron aceleradamente hasta al 18%, y la mayor parte de quienes nos prestaron empezaron a exigirnos el pago de esos recursos. Entonces, se crea un problema nacional. Por un lado, el Estado empieza a ver muy mermados sus ingresos; por el otro, hay déficits en la balanza de pagos, lo que causó un problema hasta tal punto que no había un solo dólar dentro de la economía (...). Así se inició la hiperinflación y la crisis del sector productivo, hasta que llegó el Decreto 21060, que estabiliza la economía y con el que las ideas de extrema derecha empezaron a prevalecer en la economía. Este modelo de estabilización es seguido por la capitalización y otras medidas de ese tipo como la privatización de las empresas públicas, todo lo que resultó ser un verdadero desastre para la economía porque arrojaron pésimos resultados. El modelo neoliberal destruyó la poca industria que Bolivia había desarrollado y tras unos años de incertidumbre, después de la caída de Gonzalo Sánchez de Lozada, subió (al poder) el Movimiento Al Socialismo.

— ¿Cuál es el análisis que se hace en la obra sobre la economía del país durante la gestión del actual Gobierno? ¿Cuáles son los aciertos del modelo económico que se impulsa?

— En realidad, no existe el llamado modelo de economía plural, comunitaria y productiva. ¿Pero cómo funciona la economía boliviana desde la colonia? De manera muy simple, exportamos muy pocas cosas, básicamente minerales, gas y soya, e importamos el resto, todo lo que necesitamos. Así funciona la economía boliviana desde hace varios siglos, salvo algunos pequeños periodos (...). Hoy en día, con el auge del comercio exterior, estamos viviendo los lados más graves de este modelo, porque como nunca estamos importando papa, cebolla, zanahoria, calcetines, todo. En este marco, se ha manejado bien la economía diaria, lo que no dio lugar a que tengamos inflación o que ésta sea muy reducida, moderada, aceptable.

— Si no tenemos un modelo económico, ¿qué tipo de economía rige en Bolivia?

— Siempre hemos sido una economía de libre mercado, en la que no hay ninguna restricción a las importaciones ni a las exportaciones. No hay dónde perderse.

— ¿Cuáles son las deficiencias del denominado modelo económico plural y comunitario que impulsa este Gobierno?

— Su plan de inversiones. Se han realizado muchas que no corresponden, que no son suficientemente rentables, como la planta de Bulo Bulo, que está pésimamente ubicada y con los resultados ya observados (tres paros confirmados en seis meses y posibles problemas de contaminación); hay otras que no ven el norte como el ingenio de San Buenaventura; y otras que parecen no estar justificadas, como la Casa Grande del Pueblo o el Museo de Orinoca. En otras palabras, hay un gran derroche en materia de gasto corriente. A la par, desde 2014 los precios de los hidrocarburos, de los minerales y la soya han ido cayendo muy fuertemente.

— ¿Qué debilidades observa en la nacionalización de los recursos naturales que la administración de Evo Morales enarbola?

— No hay tal nacionalización sino una simple renegociación de los contratos con las transnacionales, y está bien que se lo haya hecho, aunque hay algunos cabos sueltos como el que no se haya puesto suficiente énfasis en exigir a las petroleras inversiones en exploración, por lo que ahora hay muchísimo temor por parte de los especialistas del área de que nos quedemos sin gas muy rápidamente.

— ¿Hay una industrialización efectiva en el país?

— No hay ningún proyecto de industrialización. Hay proyectos aislados para hacer alguna fábrica por aquí, otra por allá, pero que no hacen parte de un concepto de desarrollo basado en una verdadera nacionalización.

Perfil

Nombre: Rolando Morales Anaya

Profesión: Economista

Cargo: Director ejecutivo de Ciess Econométrica

Doctorado

Obtuvo su doctorado en Economía en la Universidad de Ginebra. Fue subsecretario de Política Monetaria, superintendente de Empresas y asesor del BCB y de la COB. Realizó consultorías para varios gobiernos de América Latina y para organismos internacionales. Es también docente de cursos de pre y posgrado en varias universidades bolivianas.

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