Francisco en Bolivia

Frío, ansiedad y fe en la espera

La gente aguardó con rezos y música religiosa el arribo del Santo Padre a La Paz

Emoción. Un grupo de niños y jóvenes que esperaron la llegada del líder de la Iglesia Católica en la Plaza Mayor de la ciudad de La Paz.

Emoción. Un grupo de niños y jóvenes que esperaron la llegada del líder de la Iglesia Católica en la Plaza Mayor de la ciudad de La Paz. Jorge Quispe.

La Razón (Edición Impresa) / La Paz

04:11 / 09 de julio de 2015

Gabriela García se alistó desde las 06.00 para ver a su segundo Papa después de 27 años. Claro, de Juan Pablo II no recuerda nada porque fue a presenciar su llegada, a la ciudad de La Paz, en brazos de su mamá, cuando era una beba de un año. Ayer fue a recibir a Francisco junto a su hermana, de cumpleaños, y la madre de su enamorado.

Se instaló cerca del peaje de la autopista que une a La Paz y El Alto. La espera se le hacía eterna, la ansiedad cundía en ella; pero valía la pena. “No pude disfrutar de Juan Pablo II. Es una emoción muy grande, algo inexplicable. Seguro que voy a llorar y gritaré ‘¡Bienvenido Francisco a Bolivia!’. Ese rato saldrán los sentimientos”.

El crudo frío (tres grados centígrados bajo cero en El Alto y un grado en La Paz) y la helada ventisca no disminuyeron la emoción de Gabriela y de otros bolivianos y extranjeros que esperaron incluso desde el día anterior al argentino Jorge Mario Bergoglio, cuyo avión aterrizó ayer a las 17.10; él pisó suelo boliviano a las 17.27.

CARPAS. La poca convocatoria imperó hasta la madrugada. Fieles bien abrigados, con una, dos, tres chompas encima, chamarras gruesas, chalinas, gorros, guantes... se acomodaron de a poco en el trayecto, desde el Campus Papal en la urbe alteña hasta la plaza Murillo de La Paz. La mayoría de las carpas se instalaron en el centro paceño.

En el interior de éstas había frazadas por montones, colchones. El café caliente, los cigarrillos también ayudaron a combatir el frío. Inclusive la baja afluencia de gente permitió que el tráfico vehicular sea normal en la autopista hasta las 10.00. A las 07.00 comenzó el movimiento “en serio” de quienes querían ver al Obispo de Roma.

“Hemos pernoctado en nuestra tienda de campaña desde el martes a las 19.30, estamos con mi hija Maciel. Soy argentina, aunque vivo 30 años en La Paz. Me emociona esperar a Francisco, me siento muy dichosa de verlo, aunque sea fugazmente”, confesó Felipa Gallardo, quien se encontraba en la avenida Mariscal Santa Cruz.

En buena parte del trayecto por donde pasaría el papamóvil se instalaron vendedores de souvenirs sobre el acontecimiento: banderas bolivianas, del Vaticano, blancas con la imagen del Sucesor de Pedro; posters, llaveros, tazas, manillas, rosarios, pañuelos, bandanas, folletos, impresos con la historia del Pontífice nacido en Buenos Aires.

Jaime Segovia fue uno de los que apostó a ganarse unos pesos con la “papamanía”. “Me está yendo bien con estos collares con una fotito de Francisco, hay que aprovechar estas ocasiones para llevar algo de comer a la casa, sé que el Papa es humilde y estaría de acuerdo con esto; igual aprovecharé para conocerlo, seguro”.

En la plaza Murillo se daban los últimos retoques de la ornamentación para el recibimiento del Santo Padre. El control de los efectivos policiales era estricto para garantizar el orden ante la fila de personas para acceder al epicentro de la agenda oficial, que incluiría una visita al Palacio de Gobierno y la histórica Catedral.

Remberta Siñani llegó desde Potosí solamente para poder apreciar al líder de la Iglesia Católica. Eso no es todo, planificó emprender viaje, junto a su esposo y tres hijos, para estar en la misa de hoy en Santa Cruz de la Sierra. “Esto solamente pasa una vez en la vida, cuando tenía diez años no pudimos venir con mis papás para saludar a Juan Pablo II. Ahora sí”.

Ella se considera una católica “a tiempo completo”. Su pareja, Ángel Laime, le sacaba unas notas a su guitarra para animar a los fieles cerca del Obelisco, para hacer más llevadera la espera. “Vamos al templo cada domingo, educamos a nuestros pequeños con estos valores, por eso no podíamos estar ausentes”, añadió, mientras se alistaba para tocar Padre nuestro.

Hasta el mediodía, grupos de la Universidad Católica Boliviana, de la iglesia Camino Neo Catecumenal, de la Fundación Arco Iris, por ejemplo, ocuparon espacios especiales en la zona Central de La Paz. Aparte, no faltaban personas que incentivaban a la gente a elevar una serie de oraciones por el arribo de Francisco.

“Son unas 200 personas, entre jóvenes y adultos de la tercera edad, que estarán en representación de la Universidad Católica Boliviana”, indicó Ivonne Reyes, funcionaria de la casa de estudios, del Departamento de Pastoral, quien además informó que reservaron, desde las 16.30 del martes, para estar en su sector del centro paceño.

En la autopista los creyentes se tomaron su tiempo para copar la ruta. Los más organizados fueron los habitantes del Plan Autopista, donde inclusive se llevó a cabo una misa al mediodía, en el sector donde el Obispo de Roma elevaría una plegaria en homenaje al sacerdote jesuita Luis Espinal, asesinado en marzo de 1980, durante el gobierno de facto de Luis García Meza.

AYUNO. Sin embargo también hubo problemas. Entre éstos sobresalieron los ocasionados por personas que no entendían las restricciones para acceder a algunos lugares del trayecto de Francisco, vendedores que pretendieron instalar sus puestos en áreas no permitidas, o quienes arruinaron jardineras como las de la Pérez Velasco y de la plaza Murillo.

En El Alto, la alegría y la fe por la llegada del Pontífice igual alimentó la emoción de este evento. Costia Zamora se alistó “conscientemente” durante varios días. La mujer de 45 años fue acompañada por su madre en el “peregrinaje” que emprendió a las 06.00, desde el barrio Rosas Pampa hasta el inicio de la autopista hacia La Paz.

“Queremos verlo a Francisco, hemos ayunado y rezado para pedirle al Papa por la salud de toda mi familia. No es lo mismo ir a la iglesia que verlo al Papa en persona”, comentó. Fue parte de los miles de bolivianos, paceños, extranjeros que recibieron al Sucesor de Pedro, tal como ocurrió hace 27 años, pero esta vez para dar la bienvenida al primer Papa latinoamericano.

Apuntes de la previa   de la visita

Deporte

En la autopista que une a las ciudades de La Paz y El Alto, en la mañana, habían deportistas que trotaban.

Alabanzas

Un grupo se instaló en el Obelisco para cantar alabanzas, a la espera de la llegada del Pontífice argentino.

Informe

El director distrital de la FELCC en El Alto, coronel Félix Rocha, indicó en la mañana que no hay registro de transgresiones al auto de buen gobierno.

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