Francisco en Bolivia

Obispos reciben un llamado para retomar la sensibilidad

El papa Francisco les pidió que no pasen por alto los problemas de la gente

Acto. El Pontífice se dirige a los miembros de la Iglesia Católica.

Acto. El Pontífice se dirige a los miembros de la Iglesia Católica. Alejandra Rocabado.

La Razón (Edición Impresa) / Iván Condori / Santa Cruz

04:13 / 10 de julio de 2015

En un encuentro con obispos, sacerdotes, seminaristas y religiosas en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, el papa Francisco hizo ayer una llamada de atención a los pastores por su pérdida de la capacidad de asombro ante el sufrimiento de la gente y los convocó a retornar a la sensibilidad y velar por las necesidades espirituales de los creyentes.

“El Evangelio nos quiere mostrar el grito de la gente y de los seguidores de Jesús, el cómo reaccionan frente al dolor de aquel que está al borde del camino, que nadie le hace caso, de aquel que está sentado sobre su dolor y no entra en ese círculo que viene siguiendo al Señor”, reflexionó el Pontífice en el encuentro al que asistió durante la tarde.

Con palabras directas, simples y claras, pronunciadas ante los religiosos reunidos en el coliseo del colegio Don Bosco, demandó a los clérigos a ser más atentos y perceptivos con los seguidores de Jesús. El Papa criticó a los sacerdotes que no sienten asombro cuando pasan al lado “de quien grita o viene pidiendo auxilio”.

Mensaje. “Pasar al lado de las dificultades y hacer que esto no nos toque, o tener esa mentalidad de decir que no es mi problema, forma parte de la sordera que no nos permite escuchar, o simplemente no los conocemos a los seguidores del Señor”, reflexionó.

Ante un auditorio de más de 2.000 personas, el Obispo de Roma advirtió que es latente la tentación de naturalizar el dolor y acostumbrarse a la injusticia. “Hay gente que dice ‘yo estoy aquí con Dios, con mi vida consagrada, elegido por Jesús para el ministerio, pues es natural que la gente se enferme, haya pobreza, sufrimiento’ y hacer de oídos sordos ante la llamada de auxilio”.

Agregó entonces, en medio de constantes aplausos, que “el eco de la indiferencia nace en un corazón blindado, cerrado, que ha perdido toda capacidad de asombro y con ello la posibilidad de cambio”. Luego reflexionó: “¿Cuantos seguidores de Jesús corremos este peligro? Eso le puede pasar a cualquiera, pues le pasó al primer Papa”.

Francisco comparó la desatención a los problemas de la gente con la falta de compromiso con la palabra del Señor e insistió en retomar la sensibilidad. “Pasar sin escuchar los problemas de nuestra gente, sin enraizarnos en sus vidas y tierra es como escuchar la palabra de Dios sin dejar que se enraíce en nuestro interior y sea fecunda, una planta o una historia sin raíces es una vida seca”, advirtió.

El Sucesor de Pedro dijo también que hay obispos, sacerdotes, monjas y papas que escuchan y reconocen los problemas de la gente, pero algunos responden al pueblo con represión. “Denle una caricia por favor, escúchenlo, díganle que Jesús los quiere”, pidió el Santo Padre.

En otra parte de su reflexión a los miembros de la Iglesia Católica, identificó a aquellos discípulos que piensan que la vida de Jesús es solo para los aptos, y dijo que en ello, en el fondo, hay un profundo desprecio contra el pueblo fiel de Dios. “Me parece ilícito que haya espacio solo para los autorizados, una casta de diferentes que poco a poco se separa, se diferencia de su pueblo haciendo de la identidad una cuestión de superioridad, con esto ya no llegan a ser pastores, si no capataces”, dijo.

La cruz no fue mal recibida

ABI

El papa Francisco no tuvo una reacción negativa tras recibir una cruz sobre la hoz y el martillo,  réplica de la obra tallada por el sacerdote jesuita Luis Espinal, asesinado por la dictadura militar en 1980, que le obsequió el miércoles el presidente Evo Morales en el Palacio de Gobierno de La Paz, aseguró el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi.

“El Papa no ha tenido una particular reacción a esto, ni me ha dicho que manifieste particular reacción negativa a esto”, explicó en conferencia de prensa. Lombardi dijo que él, personalmente, pidió información sobre esa cruz a los jesuitas que participaron en la misa celebrada en el Cristo Redentor de Santa Cruz, y sostuvo que confirmó que era una figura diseñada por el padre Luis Espinal, torturado y asesinado por paramilitares en 1980.

Los dichos de Lombardi se escucharon mientras ganaba terreno una versión apócrifa en las redes sociales que estigmatizó el obsequio de Morales como un símbolo comunista que Francisco habría rechazado con la alocución “eso está mal”, cuando el Santo Padre, al escuchar la explicación de Morales, que se trataba de un tallado de mano propia del jesuita mártir, precisó que “eso no lo sabía”.

El sacerdote jesuita Luis Espinal fue un religioso que llegó de Barcelona a principios de los años 70 para dedicarse al cine, al periodismo y, en el proceso, denunciar los abusos de gobiernos militares que se turnaban el poder en aquellos años, posición por la que fue asesinado por la dictadura en marzo de 1980. Según fuentes institucionales, Espinal explicó que esa imagen representaba la unión entre la Iglesia y los trabajadores.

El portavoz del Vaticano consideró que la cruz obsequiada al Papa no tiene una interpretación ideológica específica, tomando en cuenta que los jesuitas le explicaron que la figura tiene un sentido más amplio, de diálogo y libertad. En esa línea, reiteró que Francisco no hizo un particular juicio sobre ese obsequio.

Pontífice visita diez minutos al Cardenal

Guiomara Calle

Ante la ausencia del cardenal Julio Terrazas a los actos de la visita papal, por su delicado estado de salud, Francisco decidió visitarlo anoche en la clínica Incor, donde decenas de personas esperaban verlo. El personal del nosocomio informó que el Papa ingresó por la segunda puerta y no por la principal, debido a la cantidad de población que se apostó en el lugar. “Él entró y saludó a los médicos y enfermeras del Cardenal, y luego recibió un informe sobre su cuadro de salud”, dijo un guardia que pidió mantener su nombre en reserva.

El Obispo de Roma se quedó por diez minutos con el Cardenal, pero la conversación fue a puerta cerrada con el médico de cabecera del religioso.

Clínica. “La decisión fue tomada porque el Papa preguntó por la salud del Cardenal y tomó la decisión de que él iría a la clínica y no el Cardenal donde él”, señaló Herland Vaca Díez, médico del purpurado. Terrazas, que padece de diabetes y tiene problemas cardiacos y renales, está internado desde hace dos semanas en dicho centro médico de Santa Cruz para recibir un tratamiento por deshidratación.

El papa Francisco se hospeda en la casa de Terrazas, el único cardenal de Bolivia. La población que se trasladó al lugar para ver al Pontífice, entre ellos un grupo de personas con discapacidad, protestó por la decisión del Papa de ingresar y salir por otra puerta.

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