Columnistas

Flores blancas

¿Hasta cuándo vamos a ser las propias mujeres las que propiciemos estos horrorosos actos de machismo?

La Razón (Edición Impresa) / Abrelatas (porque todo nos llega enlatado) - Verónica Córdova

00:00 / 22 de junio de 2014

Hace un par de años, los alumnos, profesores y padres de familia del colegio Bolívar de Cochabamba tuvieron actitudes de machismo y discriminación muy similares a las que ahora se ven en el colegio Bolívar de La Paz. A pesar de que por ley ya no deben existir instituciones educativas solo para varones o solo para señoritas, esos establecimientos se aferraron a su tradición y recurrieron al bullying para evitar compartir las aulas con mujeres.

Lo que más indigna son las razones que esgrimen los “caballeros” y sus dignas madres de familia para impedir a las niñas el acceso a sus sacrosantas aulas. Dicen que es por su propio bien, pues en el colegio el ambiente es violento y rudo. Dicen que el Bolívar es y siempre fue un establecimiento para machos, y que la propia niña puede “correr riesgos” si pasa clases junto a los violentos machos que el colegio cobija desde los primeros cursos.

Lo que los propios maestros y las madres están diciendo con esos argumentos es que sus alumnos e hijos son unos animales salvajes, incapaces de moderar sus instintos, incapaces de respetar a otro ser humano si lleva faldas, incapaces de concentrarse en los estudios si una niña está sentada en el pupitre de al lado.  

Algunas de esas madres de familia han recurrido incluso a la estadística. Dicen que desde que el Ayacucho se ha vuelto mixto, han aparecido demasiados casos de adolescentes embarazadas en ese establecimiento. No quieren que “les pase” lo mismo a sus castos hijitos. Lo que las madres están diciendo con ese argumento es que son las mujeres las únicas responsables de los embarazos adolescentes. Y como culpables que son, los directivos del Ayacucho intentaron “castigarlas”,  obligándolas a pasar clases en el horario nocturno, para que no den “mal ejemplo” al resto de sus inocentes alumnos.

¿Hasta cuándo vamos a ser las propias mujeres las que propiciemos estos horrorosos actos de discriminación y machismo? ¿Hasta cuándo los hombres van a aceptar ser tratados como animales inconscientes, veniales y libidinosos, incapaces de refrenar sus instintos? ¿Hasta cuándo vamos a enseñarles a nuestros hijos —varones— que ese tipo de actitudes (que derivan en manoseos, en violaciones y en feminicidios) están justificados por una naturaleza irrefrenable de la que ellos no son responsables? ¿No debería ser el colegio, justamente, el espacio donde se erradiquen esas actitudes?

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia