Editorial

Reforestar

El gran problema con las campañas de reforestación es la falta de cuidados posteriores a la plantación.

La Razón (Edición Impresa)

23:38 / 14 de octubre de 2019

Hace un año y medio, en Cochabamba cientos de personas se distribuyeron a lo largo y ancho de la ladera sur del Parque Nacional Tunari (PNT) y sembraron 20.000 plantines de especies nativas de árboles, con el fin de reforestar al menos 20 hectáreas del territorio hasta ahora conocido como el “pulmón” de Cochabamba. Hoy ninguno de esos árboles está de pie, porque faltó darles cuidado. 

“Cada año reforestamos y reforestamos, pero no se ven las plantas”, lamenta el Director interino del PNT, a tiempo de recordar que la última reforestación debió haber cubierto de vegetación 20 hectáreas del parque y que fue la campaña más grande hasta ahora.

El Parque Nacional Tunari cubre casi 310.000 hectáreas distribuidas en los municipios de Morochata, Sipe Sipe, Vinto, Colcapirhua, Quillacollo, Tiquipaya, Cercado, Sacaba, Colomi, Villa Tunari y Tapacarí. Para recuperar el equilibro ambiental perdido por las constantes quemas y desmontes de los últimos años, además de las sequías, debería reforestarse al menos un tercio de esa superficie.

El funcionario citado también está consciente de la causa del fracaso: “Hemos plantado en la campaña, después nos hemos olvidado y las plantitas se secan, sobre todo cuando están expuestas al sol”. Se refiere, pues, a que no basta con poner la planta en la tierra y que, de hecho, es poco probable que prospere sin los cuidados mínimos, especialmente un riego constante a falta de lluvias.

El Secretario Departamental de Defensa de los Derechos de la Madre Tierra, de la Gobernación cochabambina, coincide en reconocer que el gran problema con la campaña realizada en abril de 2018 fue la falta de cuidados posteriores a la plantación. Se han perdido los plantines de 19 de las 20 hectáreas sembradas, lo que además da cuenta de un gran esfuerzo económico infructuoso.

Según resalta el citado funcionario de la Gobernación, no basta con tener plantines y voluntarios para ponerlos en la tierra, hace falta conocer la calidad del suelo, su humedad, e incluso la profundidad del hueco que se cava hace la diferencia. De más está decir que la plantación debe hacerse en época de lluvias. Otro factor importante, que en este caso no impidió que las plantas se sequen, es el uso de especies nativas, pues tienen más probabilidades de arraigar en la tierra.

Así, pues, como ya se apuntó antes, el cuidado y el riego durante las primeras semanas es imprescindible. Queda como lección para futuras campañas de siembra la necesidad de pensar en “el día siguiente” a la campaña, cuando urge tener personas dispuestas a cuidar los plantines y asegurarse de que no les falte agua. Descuidar este aspecto significará, en el Tunari y en cualquier otro punto del país, hacer un esfuerzo útil para la foto promocional, pero no para cuidar verdaderamente a la Madre Tierra.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1
2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia